quarta-feira, 10 de agosto de 2011

De Orbe Novo, Pedro Mártir y Cristobal Colón

DE ORBE NOVO DECADES
Un gran amigo de Córdoba –Juancito Maldonado, director editorial de Alción- me confió hace un par de años la tarea de traer a Brasil la obra de Pedro Mártir. Se trata de “De Orbe Novo, Primeras Décadas”, que relata el descubrimiento y la colonización en los años tempranos del Nuevo Mundo, entre 1492 y 1500, y que se publicó primero en latín en 1511, en Sevilla.

No tuve el gusto de editarla y publicarla todavía, aunque la traducción al portugués está bastante avanzada, casi completa, digamos.

Pedro Mártir de Anglería era un respetado humanista lombardo que testimonió las horas más gloriosas de la unificación española; nació en Arona, cerca del Lago Mayor, en 1456. Descendía de una familia ilustre de Milán, y desde joven ya se sentía atraído por el anhelo de presenciar la guerra de los católicos "contra los enemigos de nuestra fe, y porque joven yo y ansioso de novedades, no veía en Italia cosa que pudiera alimentar mi ingenio por la discordia de los príncipes".

Pensaba Pedro Mártir que el destino lo había llevado a España para perpetuar con sus escritos los grandes hechos que vivía la cristiandad: la expulsión de los moros, la unificación de España y el descubrimiento de un mundo nuevo, que sería tan importante para el desarrollo de los conocimientos humanos y el progreso de la ciencia.

Tomada Granada por las huestes castellanas y “limpia España de la mala semilla mora, para no pasar la vida en ocio indecoroso -escribe Pedro Mártir- pensaba volverme a Italia; pero me retuvo la singular benignidad que me mostraron los Reyes Católicos", escribe el propio Pedro Mártir.

O sea que la crónica de Pedro Mártir de Anglería es una obra contemporánea al mismísimo Cristóbal Colón, y fue escrita desde la visión de un humanista italiano que actuaba como cronista y maestro de latín en la corte de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Los textos que aquí aparecen en letra bastardilla o cursiva y entre comillas, son del propio autor. Si bien que más arriba ya la he usado en "expulsión" de los moros y en "el descubrimiento" de América, para remarcar que ambos conceptos reflejan una vieja visión hispánica hoy ya no más compartida, ni por los historiadores hispanoamericanos, ni por la historiografía española más seria, y tampoco por mí, claro.

El conocimiento profundo de Pedro Mártir sobre la vida y obra de Colón fue confirmada por Fray Bartolomé de Las Casas, cuando lo menciona en su "Historia de las Indias".

El original de la obra, a quinientos años desde su publicación, relata detalladamente los descubrimientos y exploraciones llevados a cabo por los españoles entre los años 1492 y 1500, con un epílogo en el que Pedro Mártir actualiza los hechos ocurridos de 1500 a 1510, año en que entrega su obra al editor, Antonio de Nebrija, el autor de la primera "Gramática Castellana", para que la publicara al año siguiente.

El libro, en diez volúmenes, fue traducido al italiano por Angelo Trevisan, que fue secretario del embajador de Venecia ante los Reyes Católicos, entre 1500 y 1501. La traducción de Trevisan fue publicada en 1504 en Venecia y es el primer libro publicado sobre la gesta del descubrimiento de América, en esa época todavía sin su nombre, que le sería dado más tarde por Vespucio. De esta misma traducción se hizo otra edición en 1507, que fue publicada en Vicenza.

Durante un largo tiempo se creyó que esta obra era, no una traducción, sino el original de Pedro Mártir; se la imaginaba como una elaboración, con muchas partes originales. Pero la edición de 1507 simplemente ignoró la autoría de Pedro Mártir.

En 1892 Giovanni Berchet halló el manuscrito de la traducción de Trevisan en una biblioteca inglesa en Newcastle, pero lo comparó con la edición del "De Orbe Novo" de Pedro Mártir de 1530, dejando de lado la “Princeps” de 1511. A Giovanni Berchet se le reforzó la impresión existente hasta entonces, de que Trevisan había escrito una obra que era en gran parte un original.

Pero al comparar esta traducción con la "Princeps" de 1511 se demuestra que en realidad no es más que una traducción, incluso resumida, del original de 1511. De modo que quinientos años después de haber sido publicada en 1511, y nunca más vuelta a publicar, hasta 2006 en que surge la edición de Alción, en Córdoba, Argentina -en castellano- la obra adquiere otra vez un lugar de gran importancia como un documento único de la historia del Nuevo Mundo.

Para informarse del desarrollo de los acontecimientos en la conquista de las nuevas tierras americanas, tenía Pedro Mártir numerosas referencias orales suministradas por los propios actores de los hechos, o por testigos de las hazañas de los españoles en nuestro continente.

Anglería, hombre amable, ganaba la simpatía de las más altas personalidades entre los descubridores; y así fue que funcionarios reales, clérigos, pilotos y maestres de las naos, artesanos y hombres ansiosos de aventuras que cruzaron los océanos, con toda la buena voluntad le fueron comunicando al curioso humanista las primicias que irían a encender la atención del público por sus escritos, en una época en que el Viejo Mundo renovaba de modo vertiginoso sus conocimientos del globo terráqueo.

Pero no siempre el informante era un hombre ilustrado y Pedro Mártir tenía que adaptar su escrito a la noticia que le traían. Cuando se integró a la Junta de Indias del Real Consejo de Castilla, pudo disponer desde entonces de las memorias y de los numerosos escritos que desde el continente recién descubierto enviaban los valerosos aventureros que ensanchaban las tierras bajo el dominio de España , de tal modo que no faltase en sus Décadas todo lo que se refería al hombre y la naturaleza del Nuevo Mundo.

En Granada conoció Pedro Mártir, antes que partiera en su viaje inmortal, al ilustre genovés descubridor del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón, haciendo resaltar siempre que a él se refiere, su patria ligur, puesta en duda en tantas ocasiones.

"Cierto día —dice Pedro Mártir de Anglería— Cristóbal Colón, varón de la Liguria, propuso y persuadió a los Reyes Católicos Fernando e Isabel, que por nuestro occidente descubriera pronto islas limítrofes si se le facilitaban naves y las cosas pertenecientes a la navegación con las cuales la religión cristiana podría fácilmente aumentarse, y obtenerse inaudita abundancia de margaritas, aromas y oro. Cediendo a sus instancias, le fueron concedidas tres naves del real fisco: la una de carga para el convoy, las otras dos mercantes, ligeras y sin bodegas, que los españoles llaman carabelas".

Anotó Pedro Mártir, al referirse al tercer viaje, que "me contaron otra cosa más grande el mismo Almirante y los demás compañeros fidedignos de su navegación, preguntándoles yo en todo con mucha diligencia...". Cuenta cómo trabajaba sus herramientas de piedra los indígenas de la Española (hoy República Dominicana y Haití) y dice que "al principio de este tan grande descubrimiento, logré una piedra de ésas del mismo Cristóbal Colón...".

Cuando Diego, el hijo del ilustre ligur, vuelve a España para seguir el pleito con la corona sobre los derechos que le correspondían a su padre de acuerdo con lo que había sido acordado con la corona en Santa Fe, se entrevistó con Pedro Mártir, a quien le informó sobre el hallazgo de una gran mina de oro, lo que ya desde Santo Domingo le había contado a su esposa.

Sobre los acontecimientos del segundo viaje de Colón, el hermano de la que fuera nodriza del hijo mayor de los Reyes, el príncipe Juan, y su piloto Antonio Torres, le informan detalladamente al humanista lombardo que, ya de regreso de la Española, al mando de doce naves fondeó en marzo de 1494 en el puerto de Cádiz. Como la corte se hallaba entonces en Medina del Campo, hacia allá viajó el piloto.

"Te contaré, por darte gusto — le dice al cardenal Ascanio Sforza, su jefe espiritual— lo que, preguntándoles yo por orden, me refirieron él —el piloto Torres— y los demás hombres fidedignos; pues yo tomé lo que me dieron, y lo que me dieron helo aquí". Y a continuación se explaya Pedro Mártir sobre los acontecimientos del segundo viaje, con referencias a destrucción del Fuerte Navidad, levantado por Colón en su primera gran travesía, y la muerte de toda su guarnición.

Con tales fuentes informativas contaba el ilustre humanista Pedro Mártir para escribir su obra “De Orbe Novo”.

Fonte: Stelio Cro (autor e editor da edição espanhola de 2006) King College. Editorial Alción, Córdoba, 2006.

2 comentários:

  1. De las lecturas deduzco que Pedro Mártir nunca estuvo en América por lo que su obra estaría basada en las cosas oídas y leídas, quizá, sobre los informes que llegaban de América a las cortes reales. ¿Es así?
    Atte., espero su respuesta. CGF

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  2. Exacto, es como dices. En una época en que Américo Vespucio se inventó unos viajes que no había realizado, y el propio C. Colón murió en la ignorancia de lo que había "descubierto" para Europa, la actitud de Pedro Mártir, que nunca estuvo en América, me suena ingenua pero correcta, recopilando datos, pero sin atribuirse hachos no realizados. En fin, creo que todavía se va a conocer más sobre este y tantos otros episodios que aun son relativamente oscuros. Gracias por tu comentario. JV.

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