terça-feira, 27 de dezembro de 2011

El general Líster y Pedro Milesi. Historias paralelas.

 
El Viejo Pedro Milesi lo conoció en Francia, hace muchos años. Para ser exactos,  en diciembre de 1939, en un campo de concentración de los refugiados españoles, después de haber perdido la república a manos del franquismo.
El campo de Argelès-sur-Mer había sido construido por el gobierno francés en una playa en la costa mediterránea del país para internar parte del medio millón de refugiados que cruzaron la frontera, huyendo de España tras el fin de la Guerra Civil.

En este recinto en que unas cien mil personas fueron recluídas, se encontró Milesi con Líster, comandante del mítico Ejército del Ebro. Enríque Líster, militar gallego y revolucionario profesional, y Milesi, brigadista internacional, en la calidad mútua de derrotados por el nazismo en un momento en que Hitler invadía un país atrás del otro en Europa.  
Habían sido tres años de cruenta lucha, finalizados en abril de 1939, durante los cuales el ejército sublevado, apoyado por las potencias nazi-fascistas, fue avanzando hacia el noreste del país, lanzando una terrible represión que desbandó a los partidarios de la república en los territorios que iban perdiendo. Era el ensayo general de La 2ª Guerra Mundial.

Cuando cayó Barcelona, último reducto de los republicanos, en enero del 39, se produjo el mayor éxodo de la historia española: medio millón de refugiados huyeron hacia Francia. La presión internacional llevó al jefe del gobierno, Edouard Daladier, cinco dias después, a autorizar el paso al territorio francés de los refugiados. La fuga ocurrió a través de los pasos de frontera de La Junquera y Portbou, por donde salieron centenas de miles de refugiados, entre ellos el destrozado gobierno republicano y la 130ª Brigada Mixta del Ejército Popular Español. Entre el 5 y el 15 de febrero de 1939 entraron legalmente en los Pirineos Orientales -que tenían en ese entonces unos 230 mil habitantes- un total de 353 mil españoles a pie: familias enteras, soldados combatientes del Frente del Ebro y miembros de las Brigadas Internacionales que no podían regresar a sus países de origen.

Cuando el gobierno francés, aterrado por la presión de la alemania de Hitler, comprobó el tamaño del éxodo, este ya era una catástrofe humanitaria. Poco antes del fin de la guerra civil española, en marzo de 1939, ya había más de 450 mil refugiados en Francia, entre los cuales 170 mil mujeres, niños y ancianos, 220 mil soldados y milicianos, 40 mil inválidos y 10 mil heridos

Fue en ese caos -custodiado por tropas coloniales de marroquíes y senegaleses, sin carpas, letrinas, cocinas, enfermerías, y ni siquiera luz electrica- que el Viejo Milesi supo, hablando con el comandante comunista derrotado, que Líster había vivido en Cuba, a dónde viajó cuando era un niño de 11 años junto con su familia; le contó Líster que había dejado una España derrotada por la pobreza extrema de aquélla época. Y como tantos otros gallegos emigrados a América, se dedicó a las labores más rudas; trabajó en una cantera de piedras, y luego fue encarcelado por la dictadura de Machado.

A los 18 años volvió a España y siguió un destino que lo llevó a organizar las tropas republicanas de voluntarios durante la Guerra Civil. Pero todavía habrá mucha historia antes de llegar a esa etapa de su vida.

En1925 Enrique regresa a Galicia, porque le habían dicho que el herrero del pueblo y su hijo la maltrataban a su madre, aprovechándose porque los varones de la familia estaban en Cuba. Líster llegó listo para darle una lección al herrero y para ello se compró una pistola. Por fin, Lister se enfrentó a tiros contra el herrero y su hijo. El duelo terminó con una herida en la cabeza de Lister y un tiro en el pulmón del hijo del herrero. Después de este incidente sin consecuencias, se dedicó a las actividades sindicales en la zona gallega. Pero un nuevo imprevisto, y esta vez con la Guardia Civil, lo obligó a volverse a Cuba para refugiarse y no ser llevado a la prisión.

Y se enteró Pedro Milesi que fue en Cuba que Líster entró en contacto con el marxismo revolucionario y pasaría luego a formar parte del Partido Comunista. Supo también el Viejo que a partir de entonces se dedicó a numerosas actividades conspirativas, tanto en Cuba como en España.

Vuelve el futuro comandante Líster a España y más tarde, en 1932, parte hacia la URSS para recibir formación política y militar en la academia “Frunze” de Moscú.
Otra vez regresa a España, en 1935, y se lanza a formar las milicias comunistas, preparándose para un conflicto seguro, que todos veían venirse desde la proclamación de la 2ª Republica Española en 1931.
Finalmente, el 18 de julio de 1936 ocurre el tan temido conflicto, al sublevarse varios regimientos contra el gobierno legal y estallar la Guerra Civil.

Enrique Líster le contó a Milesi que fue nombrado comandante del 5º regimiento de milicias del Partido Comunista y aprovechó su formación militar para crear una unidad modelo, disciplinada y efectiva.
Luego comandó la Primera Brigada Mixta con la cual defendió con exito el frente de Madrid durante las batallas para proteger la ciudad del sitio de los fascistas.

Gracias a sus éxitos, el gobierno republicano español le adjudicó el mando de la 11ª División, de la cual Enrique Líster hará la elite del ejército republicano, que luchará en las tropas de choque de todas las batallas importantes de la guerra.

Finalmente, Pedro Milesi le oyó contar la historia que todos conocían, cuando ya al mando del 5º cuerpo de ejercito, formado por las divisiones 11ª, 45ª y 46ª, participa en la última y mayor batalla de la guerra, la del Ebro, en la que sostuvo como siempre lo más duro de la pelea, defendiendo el área sur del frente de las durísimas contraofensivas franquistas.

Y fue tras la caída de Cataluña, cuando Líster pasa a Francia y ve morir el sueño republicano con la victoria de Franco, que el Viejo Pedro y el comandante se encontraron; casi enseguida, seis meses después, estalló la Segunda Guerra Mundial.

Cuando las tropas del III Reich invadieron Francia, en junio de 1940, Pedro Milesi y el comandante Líster, junto con miles de refugiados españoles, abandonaron el campo de Argelès; partían los ex-prisioneros hacia diferentes destinos: muchos se quedaron en Francia, otros se alistaron en el ejército francés para combatir a los nazis. Otros decidieron volver a España, para luchar en las guerrillas anarquistas o comunistas; incluso algunos volvieron a la patria, creyendo en la promesa de Franco de perdonar a los que no hubieran cometido crímenes, aunque luego la amnistía no fuera cumplida y muchos –la gran mayoría- fueron ejecutados y encarcelados al volver a sus pueblos de origen.

Por fin, Líster y el Viejo Milesi se separaron cuando ya no había dudas de que la República había sido derrotada por los sediciosos franquistas. El comandante Líster viajó a la URSS y combatió en las filas del ejército soviético con el grado de general y participó decisivamente en la liberación de los países del Este europeo.

Durante la Segunda Guerra Mundial y trás la invasión alemana de la URSS, Líster pasará de ser alumno a profesor cuando fueron enviados al frente sus instructores. Más tarde, el grupo de exiliados españoles también se dividirá: enviados a diversas unidades, unos irán a fomentar la lucha guerrillera y otros al ejército regular. Líster, junto a sus ex compañeros republicanos Modesto y Cordón, será ascendido a general y asignado al ejército polaco formado en la URSS con ex-prisioneros de la invasión soviética a Polonia del 39 y por refugiados polacos. Modesto tendrá el mando de la primera división, Líster de la segunda y Cordón irá al estado mayor. Las batallas en el frente del Este entre alemanes y soviéticos serán terribles, con miles de bajas en los dos lados.

Años después, y ya separados por la geografía y por las diferencias de posiciones políticas, el Líster estalinista, fiel a su costumbre, participará en las principales batallas al mando de la 2ª División polaca, en los ejércitos soviéticos del Frente Ucraniano. Milesi, ex anarquista y libertario, sabrá que Líster participa en las duras batallas de Stalingrado y acabará la guerra participando en la liberación de los países del Este de Europa.

Tras la Segunda Guerra Mundial, mientras Milesi volvía a la Argentina y participaba en las luchas obreras del 17 de octubre, Enrique Líster se instala en París y luego en Praga donde, como miembro de la cúpula del Partido Comunista Español organizará la lucha guerrillera de los “Maquis” que cruzan la frontera entre Francia y España para luchar contra el régimen franquista mediante la lucha armada y el terrorismo revolucionario.

Las diferencias que el ex comandante del Ejército del Ebro tuvo desde antaño con Santiago Carrillo y otros jefes del PC Español le ganaron la condena al olvido. Ya casi al fin de sus años de vida rompió ruidosamente con el PC.

Años después, supo Pedro Milesi que el verdadero nombre de Líster era Jesús Liste, y pensó el Viejo que tal vez ese cambio era uno de los trucos del jefe del Ejército Popular Republicano para forjar su autoridad como leyenda viva de la Guerra Civil Española.

Igual que Milesi en la otra punta del arco iris popular, que fue anarquista primero y trostkista luego, Líster también gozó de enérgicas simpatías y de enconados adversarios. Opuesto a las teorías económicas y sociales del comunismo libertario, tuvo pocos amigos entre los anarquistas -aunque era conocida su amistad con Durruti- e incluso fue víctima de varias tentativas de asesinato por parte de las fuerzas del FAI.

En la Guerra Civil fue un partidario firme del mando único y de la disciplina rigurosa en sus filas, según la línea del 5º Regimiento y del Partido Comunista, la misma que sería adoptada por el gobierno republicano en la formación del EPR. Enfrentada a esta, la teoría anarquista decía que no debía haber mando en las fuerzas milicianas, guiadas al combate por el ansia simple de libertad de todo ser humano.

En esa postura, Líster no dudó en varias ocasiones, pistola en mano, en cortar la retirada desorganizada de las tropas a su mando, devolviéndolas del modo menos agresivo posible a la línea del frente, lo que le dio merecida fama de comandante implacable.
Por otro lado, también supo Milesi que Líster presumia de agasajar a sus tropas con lo mejor de lo que tenía en cada momento en la trinchera, fuera una taza de café o coñac, o con un buen servicio de correos, con ropa limpia o con bibliotecas y escuelas de alfabetización en sus unidades. Y no sólo simpatizo Milesi, sino que luego se inspiró en la acción social del 5º Regimiento de Líster en el frente para muchos de sus emprendimientos solidarios.

Le contaron a Pedro Milesi más tarde, que Líster también se mostró siempre a favor del orden republicano, evitando cualquier crimen en el campo de batalla y sometiendo a los prisioneros a la justicia del Gobierno cuando era necesario. Y dicen que hasta se mostró partidario de la libertad de culto y en contra de los ataques ilegales que ocurrían en la zona controlada por la república.

Fue para Líster que escribió Machado un poema que algunos escritores juzgaron poco digno del poeta, en el que termina diciendo: “Si mi pluma valiera tu pistola, de general contento moriría”.

El caso fue que, muchos muchos años después de los sucesos de la guerra española y de su encuentro en el campo de refugiados en Francia, estando Pedro Milesi a cargo de un grupo de argentinos que se preparaban para el entrenamiento guerrillero, el Che Guevara lo recibió a Líster en la Cuba revolucionaria. Cuenta Milesi que, en un acto público y con un auditorio lleno, recitándole al general los mismos versos de Machado, el Che va y le ofrece su pistola. Dice Milesi que apoya el arma en una mesa, para ofrecerse en seguida a subordinar sus tropas al héroe de la Defensa de Madrid e incluso invadir España para derrocar al tirano Franco.

 “Tengo hoy el honor, en nombre del pueblo de Cuba, de saludar una vez más, durante su estancia entre nosotros, al general Líster. Y tengo la fácil misión de presentarlo ante Uds, pues todos lo conocen desde hace mucho, y el mundo entero supo su nombre cuando España escribió una de sus páginas más heroicas y desgraciadas, durante los tres largos años de la guerra civil contra los poderes fascistas-” dijo el Che. 
Y agregó: -“Pero si no fuera así, si los poderes reaccionarios no vieran el camino inexorable de la historia, y no fueran capaces de comprender que aquella hora de la historia del mundo en que el hombre era el lobo del hombre está próxima a desaparecer, si no comprendieran eso, si el pueblo tuviera que volver a llenarse de dolor, de humillación hasta los dientes, empuñar de nuevo las armas y recuperar lo que es suyo en la forma que mejor la pareciera, podíamos decirle al compañero Líster, al gran luchador de aquella época, parafraseando los versos de Antonio Machado: “Si mi pistola valiera algo, en tu columna contento lucharía!”-.

Pero el Che nunca se subordinó a Líster, y sus tropas, que sí combatieron al colonialismo portugués y al racismo en Angola y Mozambique, jamás marcharon contra Franco. El Viejo Milesi murió en la clandestinidad, en una Argentina todavía dominada por los militares genocidas de Videla, a  los 94 años. Y Líster, olvidado por los españoles y los rusos, murió de viejo también, años después en España, en enero de 1994.

Javier Villanueva, São Paulo, diciembre de 2011.

4 comentários:

  1. Es lindo el texto, sólo que Pedro Milesi no participó de las BRigadas Internacionales, ni estuvo en la Guerra Civil Española, ni estuvo en Cuba dirigiendo a ningún grupo que recibiría entrenamiento militar.
    Salud
    Kike

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  2. Ferrari. Como sos muy joven para haber charlado con el viejo Pedro, supongo que tendrás buena documentación. El texto -que no sé si te gustó o apenas fuiste irónico- es una fantasía,dentro de lo que se llama realismo fantástico. Un autor tiene licencia para fantasear, desde que no denigre la imagen del personaje, real o inventado. Pedro no estuvo en Cuba ni en la GCE, pero seguro que lo hubiera hecho con gusto, al menos por lo que me consta. Tomar al viejo Milesi como personaje que "dialoga" con Líster es un homenaje -y un homenaje desde lo más profundo de mi respeto- igual que lo hago con otros compañeros: Carlitos Fessia, Juancito Iturburu, Dardo, etc. gente de carne y hueso, que aparecen en varios cuentos y novelas, siempre para subrayar situaciones reales, objetivas y que tienen documentación histórica, aunque ellos aparezcan como otros personajes.

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  3. Sí, no me da la edad para haber conocido a Milesi, pero la tradición que uno siente propia hay que conocerla. No hubo un ápice de ironía. El texto me gustó mucho, y después de comentar vi otros en los que usás al Viejo Pedro como personaje literario y recién entonces entendí de qué iba la cosa.
    Un abrazo grande, por la literatura y la historia, por lo que pasó, lo pudo haber sido. Y por lo que no fue
    Abrazo grande y
    salud!

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