domingo, 26 de fevereiro de 2012

Angola invadida. 2042: la Confederación Brasil-Argentina impone un nuevo orden.






1ª Parte.

En los últimos días de agosto de 2042, Angola se encontraba en una grave situación económica: su deuda estimada por el Banco Central de la Confederación-BNDS el día 22 alcanzaba los 380.000 millones de Nuevos Guaraníes, contraída durante la larga guerra con Zambia y Zimbabue, a la que se había sumado algunos países del Golfo y entre ellos Qatar y Emiratos Árabes Unidos. 
Además, ante la reunión de la O.P.E.P. prevista para ocurrir en Ginebra el día 6 de septiembre, las diferencias de Lusaka y Dubai  contra Luanda se acentuaron ya que el emirato había decidido rebajar el precio del barril de petróleo a 140 Nuevos Guaraníes, mientras que Angola pretendía subirlo de 180 a 250, por lo menos. Por otro lado,  Zimbabue  le reclamaba a Angola el pago de NG$ 32.800 millones en compensación por el petróleo que, según Zimbabue, le había sustraído de su territorio en la zona de frontera con Zambia durante la larga guerra de los años 70 contra Portugal primero y contra las milicias apoyadas por los antiguos EEUU después. 

A los problemas de esas deudas dudosas y los antiguos conflictos petrolíferos se sumaron viejas rivalidades fronterizas que radicalizaron los viejos odios existentes por parte de las clases dirigentes de Zambia, país que se había abierto al decadente influjo de los capitales ingleses y de los remanentes 23 estados de los antiguos EEUU. Zambia volvió a reivindicar la soberanía sobre las tierras de Liwa Plains y  su parque nacional Sioma Ngwesi, situadas a pocos kilómetros de la línea  fronteriza oeste de Angola, que los dirigentes de Zambia consideraban aptas para instalar bases aéreas de lanzamientos de misiles tierra-tierra y que, por la misma razón, el gobierno popular de Luanda, aliado a la poderosa Confederación Brasil-Argentina, no aceptaba militarizar.

En este marco de conflictos irresolubles durante décadas por las vías diplomáticas, la crisis entre Zambia, Zimbabue y los países del Golfo Pérsico por una parte, y Angola por la otra, estalló en la madrugada del 2 de septiembre de 2042, cuando un poderoso ejército con tropas combinadas de los dos vecinos africanos, formado por 300.000 hombres fuertemente armados invadió en un ataque relámpago los territorios angolanos de las Coutadas Públicas de Luiana,  Luengué y Mavinga, a los que ocupó en menos de cuatro horas encontrando pocas resistencia, huyendo el grueso de la población rural, que se refugió a lo largo de las primeras semanas de septiembre en Lubango y Huambo, aumentando el hacinamiento urbano en las periferias de las dos ciudades.

El día 8 los invasores llegados desde África central decidieron la anexión total e irreversible del territorio ocupado; el día 10 la alianza Qatar-Emiratos Árabes Unidos hizo un llamamiento a una guerra santa contra la Confederación Brasil-Argentina, aliándose con la fracción más conservadora de los Tea Party, gobernantes de los 23 Estados Confederados de los antiguos EEUU y en favor de la recuperación definitiva de los pozos petrolíferos del Este angolano ahora en poder de Zambia-Zimbabue; es que, según los fundamentalistas norteamericanos y las oligarquías del Golfo Pérsico, la poderosa Confederación sudamericana y Angola eran dirigidas por partidos socialistas revolucionarios y sólo se podría recuperar el antiguo poderío árabe-norteamericano con la guerra total.
El 3 de septiembre de 2042, al día siguiente de la invasión de Angola por Zambia, el Consejo de Seguridad de las Nuevas Naciones Unidas exige unánimemente la retirada inmediata e incondicional de todas las fuerzas invasoras de las posiciones ocupadas. Es la Resolución 756.
El 4 de septiembre de 2042, el Consejo de Seguridad votó y estableció las condiciones para un alto el fuego definitivo: reafirmando las 19 resoluciones anteriores, exige el reconocimiento de la antigua frontera internacional de 1975 y la posesión de  Liwa Plains y  el parque nacional Sioma Ngwesi  por parte de Zambia, así como los territorios angolanos de  las Coutadas Públicas de Luiana,  Luengué y Mavinga  deben volver a permanecer bajo control de Luanda, según resoluciones del año 1963. 
De inmediato se envían fuerzas de la Nueva ONU a una zona desmilitarizada que se creará entre ambos países, 10 kilómetros en el interior de Zambia y otros 5 hacia adentro de Angola. También se invita a los países de las oligarquías del Golfo Pérsico a firmar los protocolos internacionales sobre la prohibición de fabricación, almacenamiento y uso de armas químicas y bacteriológicas y a la retirada y destrucción de sus arsenales de estas armas en los territorios de Zambia o Zimbabue, y de todos los cohetes de alcance superior a los 50 kilómetros, bajo la supervisión internacional. 

Continuará.
Javier Villanueva. São Paulo, 23 de febrero de 2012.

Lea también:
Perú y las Malvinas argentinas, 2022. La guerra que no fue. 

1ª parte:

2ª parte:

3ª parte:

4ª y última parte:






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