terça-feira, 25 de setembro de 2012

Omar Parrado, un hombre nuevo.



Luciano había llegado al mundo en julio, en medio de grandes huelgas obreras y movilizaciones populares nunca antes vistas, que  se extendieron desde el interior del país hasta Buenos Aires y cortaron de cuajo las pretensiones fascistas del Brujo López Rega y su Triple A. 

La nueva situación dejaba sola y emparedada entre los militares golpistas de Videla y la derecha sindicalista a la primera presidente de Argentina, Isabelita, una inutilidad no decorativa que Perón había elegido como su sucesora, confiando que el Brujo y sus grupos parapoliciales la ayudarían a gobernar.

El año de 1975, en que nació Luciano, fue algo fuera de lo común, porque el 30 de abril ocurrió la entrada del ejército Viet Cong en la capital survietnamita, fecha conocida como Liberación de Saigón. Y el 20 de noviembre moría el tirano Franco en España, después de una larga agonía, tal como se la había anunciado en su maldición el poeta chileno Pablo Neruda.

Pero decía antes que se equivocó Perón, y otra vez la pagaron los 25 millones de argentinos de aquellos años; ignoraban que, al apagarse las movilizaciones populares, empezarían a oírse los sordos ruidos de armas saliendo de los cuarteles, copando Tucumán, Rosario y Villa Constitución, ensayando los primeros campos de concentración y aplicando las técnicas del secuestro y el “desaparecimiento” de militantes y de gente simple del pueblo.

Sebastián y su hermanito menor, Luciano -que eran demasiado chicos entonces para saber que su casa en Córdoba ya había sido invadida por milicos que buscaban no se sabe a quién- partieron con urgencia para una nueva vida en Buenos Aires.

Entre agosto de 1975 y febrero del año siguiente, la relativa “paz” en la capital federal parecía una tregua si se la comparaba con el clima que se vivía en Córdoba. Pero cambió el año, y en la noche del 28 de marzo, exactamente cinco días después del golpe militar de Videla, un compañero desaparece en Córdoba; era Enrique, que se había refugiado durante un par de semanas en el departamento en el que estábamos en Buenos Aires, a unos escasos doscientos metros de la tenebrosa Escuela de Mecánica de la Armada. Su madre había fallecido y él, a pesar de nuestra oposición, había ido al velorio, donde fue capturado por los militares.

Sin valijas ni bolsos de viaje, ni más pertrechos que un par de mamaderas y varios pañales de tela –tampoco se habían inventado los descartables todavía- salimos todos, familiares y refugiados, del amplio departamento que nos había prestado una tía. Próxima estación: la casa del buen amigo y mejor compañero, Omar Parrado.

-En esta casa nos vamos a quedar tres meses- pronosticó Sebastián desde sus escasos 90 cm. de altura, 4 años inocentes, abrigado en su sobretodo del Principito y estirándose entre los barrotes de la puerta de Omar, a las dos de la madrugada, para poder tocar el timbre que los adultos no alcanzábamos.

No llegar hasta el timbre no era el mayor de los  problemas: había empezado a llover fuerte, y el único de la comitiva de fugitivos que podría pasar entre las rejas y golpear a la puerta, gritando hasta que nos abrieran era, claro, Sebastián. Luciano era un bebé y ni siquiera estaba en condiciones de acordarse de las dos tortuguitas que habían quedado en el departamento abandonado de  la calle Grecia, a dos cuadras de la Esma, en Puente Saavedra. Pude ponerlo a Seba del otro lado de las rejas de la puerta y en pocos minutos ya bajaba a abrirnos, solícito y con cara de sueño, nuestro compañero.

-¡Sabias palabras, Sebita!- dijo Omar, simpático pero parco, entre preocupado y resignado a su función de padre adoptivo bonachón y dueño de una casa excesivamente familiar para los patrones de clandestinidad del momento. Suegra y suegro, primos y vecinos alternaban casi el día entero, de la mañana a la noche, con los recién llegados, refugiados y fugitivos. Un entre y salga bullicioso y alegremente doméstico, que atentaba contra todas las normas de seguridad.
Y en el centro del hogar-aguantadero, el querido Omar, “Catalán” inolvidable, que se multiplicaba por dos o tres para levantarse temprano, comprarle la leche a Seba y Luciano, despertarla a la remolona de la mujer para que se fuera a trabajar y no perdiera el día, organizar las citas y reuniones, contactando a los compañeros "guardados" con que seguían en la calle, todos firmes en una lucha que de a poco se haría cada vez más utópica, con resultados más lejanos y aparentemente intangibles.

Pero al cabo del trimestre sabiamente previsto por Sebita, el bueno de Omar pudo volver a su vida normal de suegros, cuñados y sobrinos, sin el peso de los clandestinos de mi familia.
Tres años después del golpe militar, y todavía sobrevivientes, foragidos aunque inocentes, Seba y Luciano ya habían pasado su largo mes y medio en una casa de playa en Mar del Plata. El propietario se la había alquilado a mi viejo y anotado en el contrato: una pareja (mis padres) y dos niños (mis hermanos menores). Nadie más. Pero... ¿cómo no iba a llevarlos a sus nietos?, y claro, ¿por qué no sumarlos al jolgorio a mis primos menores? ¡Nada que el Negro no pudiera resolver!

Para doña Tina, hacerlos bajar del Falcon a sus tres sobrinos, los dos hijos y sus dos nietos mientras el Negro lo distraía al dueño de la casa no fue tanto problema. Más complicado resultó esconderlo al “Gordi”, un perro callejero del cual los siete chicos se habían enamorado, y que también llegaba en el coche, atiborrado de valijas, carpa, sombrillas ¡y cajas de Helados Laponia! La clandestinidad era un estado de espíritu, y ni el perro “Gordi” se escapaba!

El año de 1976 avanzaba y la represión contra los militantes populares se ensandecía; no había día en que no se contaran noticias aterradores de los niveles que iba alcanzando la guerra de los militares contra el pueblo. Pero Omar seguía firme en sus acciones de solidariedad y militancia revolucionaria. Muchísimas veces después de dejar la casa de Omar tuve que volver a pasar horas seguidas haciendo tiempo, entre una cita y otra, porque volverse a casa a cualquier hora del día era una forma de declarar que uno no estaba trabajando regularmente, porque era imposible trabajar con normalidad en esos primeros meses después del golpe.

Muchos años después, cuando el exílio se convirtió en inmigración, volví un par de veces a Buenos Aires, siempre a ver a Omar. Porque podía dejar de ver a cualquier otro, pero no podía desconectarme de Omar, que nunca salió del país, ni siquiera de su lugar de trabajo habitual, y nunca renunció a sus convicciones; Omar era mi modelo de "hombre nuevo", como dijo el Vasquito cuando, un año atrás y en una nueva visita a Argentina, supe que el gran amigo había fallecido.

Omar sufría de una deficiencia cardíaca. Él lo sabía ya en los años de 1975 y en 76, cuando convimos en su casa y desarrollamos juntos  diversas tareas sindicales. Y hasta 1979, cuando nos fuimos del país, Omar hacía bromas sobre su "asma", que no le permitiría sobrevivir en el caso de una prisión, mucho menos a las torturas atroces que la dictadura reservaba para sus víctimas. 

No era un chiste: lo operaron del corazón y algo falló; no se sabe bien qué fue, pero algo salió mal en la operación y Omar empezó a perderse, a tener problemas de diversos tipos que casi lo llevaron a la invalidez siendo todavía un hombre de poco más de 50 años. Pero no abandonó su trabajo, sus tareas domésticas, ni su buen humor de siempre. 
Finalmente murió, y nos deja el recuerdo de uno de los compañeros más queridos, nobles y desinteresados que conocimos. Los que lo acompañaron en AC y después en OS saben de qué hablo: un hombre íntegro, sin vanidades ni orgullos o resentimientos. Un hombre nuevo, como dijo el Vasquito cuando le conté la infausta noticia.

Un abrazo, Omar. Te recordaremos siempre!

JV, São Paulo, julio de 2012.

quinta-feira, 20 de setembro de 2012

Un cable de Telam para el Papi y una carta de "El Tuerca"




Sueño que duermo. Me veo en sueños y recuerdo cosas que me gustan y que me hacen reír. Me acuerdo de la frase de Leopoldo Marechal: la patria es un dolor que nos gusta. 
El pasado parece a veces una patria amarga, que nos gusta; nos duele, pero sus recuerdos dulces nos hacen reír. Aunque de pronto, como una nube en la playa, se nos pueda ensombrecer el ánimo. 

Sueño que el Rafita corre desnudo, medio enojado por algo que le dijo su hermanita Irene; corre riéndose, desnudo porque salió de la pileta, pero con la expresión de alguien que está tramando alguna picardía; y de pronto grita: ¡mi papá no se llama Rafael! ¡Rafa soy yo! ¡Mi papá se llama…!...y corren el Pelado, el Vasquito y Diego a taparle la boca antes que nos cuente a todos que el Pelado Rafa se llama Eduardo. Me río en sueños. 

Es extraño reírse mientras uno duerme. Y me acuerdo del petiso Pablo, que está hace cuatro días en el seminario de la quinta, y no quiere bañarse, y vienen el Papi y Diego, que da una de sus típicas risitas sarcásticas, y entre los dos lo tiran al petiso a la pileta, y como Pablo forcejea, a Diego le cae un balde con cloro en la cabeza, y el viejo Ismael les da un  tremendo sermón. 
Y empiezo a despertarme, pero antes lo veo al Diego con los ojos rojos de tanto cloro, muerto de risa por la travesura, y al Papi con cara de cordobés pícaro. Y Pablo, mojado y enculadísimo.

Me despierto con un terrible dolor de cabeza. Abro el lap-top y leo un mail del Papi:


Un cable de Telam y una carta de "El Tuerca"


Correspondencia de 2011 entre "Papi", militante de Espartaco/Orientación Socialista y "El Tuerca", tambien militante de esas organizaciones y delegado  integrante de la Coordinadora de Gremios en Lucha en los años de 1970 en la fabrica automotriz Renault de Córdoba. Fue secuestrado por la dictadura. Escribe ahora, a proposito de un cable emitido por la agencia de noticias argentina Telam sobre la represion de la dictadura a los trabajadores de la Mercedes Benz.
COMIENZA JUICIO EN EE.UU CONTRA MERCEDES BENZ POR REPRESIÓN ILEGAL EN ARGENTINA.
Buenos Aires, 11 de noviembre (Télam).
La automotriz Mercedes Benz deberá afrontar el juicio que se realiza en los EEUU por delitos de lesa humanidad cometidos en Argentina, después del fallo de la Corte de Apelaciones de San Francisco que rechazó la apelación de la empresa multinacional. 
La demanda civil contra Mercedes Benz en ese país, iniciada por familiares de catorce trabajadores desaparecidos y tres  sobrevivientes, permitirá una reparación económica a los damnificados que, anticiparon, percibirán el tope establecido por
la ley, y el resto será donado para la construcción de un hospital  en la localidad de González Catán, donde funcionó la planta.
Los familiares recurrieron en 2004 a la corte estadounidense bajo la figura de la Ley de Reclamación por Agravios contra Extranjeros (Alien Tort Claims Act), que establece la posibilidad de demandar en territorio de los Estados Unidos a  personas o corporaciones que hayan violado leyes federales allí o en países con los que tiene tratados celebrados, como la Argentina. 
En aproximadamente un mes, el caso se presentará en los tribunales de San Francisco, después de las dos primeras sentencias
(de 2004 y 2009) que negaron la competencia geográfica de los  tribunales de California porque -supuestamente- hay un "foro
alternativo" (Argentina y/o Alemania).
Esa sentencia fue anulada en mayo de 2010 por la Corte de Apelaciones para el Circuito Nueve de los Estados Unidos, que
consignaba que "Mercedes Benz colaboró con la dictadura militar y las fuerzas policiales y que esta colaboración terminaría en el secuestro, tortura, detención y asesinato de los trabajadores".
En diálogo con Télam, la periodista que investigó el caso, Gaby Weber, consideró que la decisión de la Corte "muestra que es posible juzgar a los responsables económicos de delitos atroces" y advirtió que "no se reparan sólo con dinero, sino que tienen que decir qué pasó, con verdad y justicia, y reconocer lo que hicieron".
La automotriz, que pertenece a la multinacional Daimler, fue acusada de complicidad con el terrorismo de Estado implementado en la Argentina desde 1975, y por secuestros y torturas a 17  trabajadores -14 continúan desaparecidos-, incluyendo la comisión interna de la planta ubicada en González Catán. 
También se la acusa por la apropiación de tres niños y la sustitución de identidad de Paula Logares, nieta recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo.
Para el abogado Eduardo Fachal, que fue integrante y  sobreviviente de la comisión interna desaparecida, el fallo dado por la Corte estadounidense "es muy importante porque permite hacer  conocer internacionalmente el genocidio y la persecusión que sufrieron los trabajadores durante el terrorismo de Estado". 
En diálogo con Télam, el letrado que impulsa la causa penal en la Argentina sostuvo que "es necesario una reparación integral, no sólo en lo económico, por la complicidad de las empresas con el genocidio implementado en la Argentina". 
"Tocar las ganancias de la empresa es una forma de que nunca más se repitan estos hechos en el mundo", afirmó. 
Por su parte, el abogado de las víctimas, Terry Collingwort, dijo en Washington, acerca del fallo, que "llegó la hora de que
responda la empresa alemana en los EE.UU por los crímenes que pasaron en su fábrica". 
En Alemania también se inició un proceso judicial contra la firma, que fue desestimado bajo el argumento similar al utilizado por el dictador Jorge Rafael Videla, en cuanto a la inexistencia de delito por no encontrarse los cuerpos de los desaparecidos. 
En la Argentina las desapariciones de trabajadores de Mercedes Benz se empezaron a investigar durante los juicios por la verdad, en los que el tribunal no tenía facultad de condenar.
 Luego, con la anulación de las leyes de “obediencia debida” y “punto final”, la causa recayó en el Juzgado Federal 2 de San Martín
sin que se hayan registrado avances en los últimos tiempos. (Telam,11/11/2011 13:34)

Carta de El Tuerca, sobre la condena a Mercedes Benz.
Conocía la noticia sobre este encuentro (de ex compañeros) del que en verdad me hubiese gustado muchísimo poder participar, lamentablemente acá los recursos son muy escasos para poder viajar y esas cosas, pero justamente estuve realizando un testimonio verbal en esa misma direccion con la gente del Museo de la Memoria en Córdoba y un trabajo para una doctorado sobre historia del movimiento obrero que esta realizando una compañera en la Docta. Al ver el  programa, me doy cuenta que las cosas en la Capital se siguen organizando con una mirada un tanto mezquina hacia lo que pudimos haber representado quienes hicimos estas mismas experiencias en el interior; al menos nunca nos tienen en cuenta para hacernos participar de tales eventos. Es una lástima porque se pierden puntos de vista y experiencias de gran valor histórico que tuvieron características muy particulares de determinada región y hasta poco conocidas por lo localizadas, pero que fueron picos en las experiencias del clasismo en aquellas épocas, como por ejemplo todo lo relacionado a la Mesa de Gremios en Lucha en Córdoba o del Sindicato del Caucho, la Alimentación, SMATA, Luz y Fuerza; un cúmulo importante de historias y experiencias que tienen sus referentes y  que no se les da casi pelota, como si la experiencia de la lucha de clases solo fuese patrimonio del cordón industrial del Gran Buenos Aires y unos cuantitos más del interior.
Por ejemplo, es muy poco conocido el tema de una gran asamblea que realizamos en el interior de Renault el 15 de marzo de 1977 donde casi 4000 compañeros decidieron realizar junto a otras pequeñas fabricas un abandono y movilización en repudio al golpe militar de 1976; considero que esta fue la última manifestación de combatividad y resistencia por parte de un sector obrero que aun diezmado y prácticamente aniquilados sus dirigentes, continuaba apostando casi como un suicidio colectivo a la MOVILIZACIÓN, como única forma de frenar la precarización laboral de todas sus conquistas.
Tres días después me secuestraron y ese “suicidio” se desactiva. Pero lo rescatable de esta particular situación fue que aun con todo el terror impuesto por la dictadura, con todo el descabezamiento dirigencial y con todo el avance del nuevo modelo Neoliberal  Fascista, la conciencia combativa de los compañeros en el sector seguía siendo el motor de su comportamiento como clase social. Al otro lado del portón, una columna de camiones del ejercito contemplaba impávida el último coletazo de un gigante y los compañeros les gritaban, "los vamo hacé cagá, los vamo hacé cagá", luego se vino la desmovilización y el silencio, un silencio que se ha prolongado por mas de treinta años; cambiaron muchas cosas, tal vez el gigante ha mutado hacia nuevas formas de resistencia, que le permitan continuar en su larga y cruenta lucha contra la injusta explotación, tal vez.....Yo aun conservo en mis oídos y en mis retinas aquellas mil gargantas gritando, aquellos mil trabajadores con el puño levantado insultando al todopoderoso adversario con su metralleta en la mano y su miserable gesto de cobarde desafiado.
A mí eso casi me costó la vida, pero hoy mi mirada sobre el recuerdo, no deja de causarme una sonrisa y un gesto; se me cierran los puños y pienso...ese gigante no puede estar muerto, no debe estar muerto, ese gigante ha mutado, pero sigue vivo en la genética de nuestros trabajadores y de nuestro pueblo.
Tal vez, estan construyendo este nuevo "MODELO"; yo todavia me reservo mis derechos, la estirpe de donde vengo no me permite confiar en muchos, que tienen el tufillo de cagadores y oportunistas y que rápidamente ocuparon los primeros asientos en este colectivo que por lo menos, durante estos años lleva un rumbo y nos va sacando del desierto; me voy sumando de a poço: ya le hice señas para subir, voy a intentar viajar hacia esta nueva utopía, hacia esta nueva posibilidad que Cristina nos ofrece por cuatro años, ya veremos....Espero poder estar en el próximo encuentro.
      Un abrazo, el Tuerca.

Intercambio de mensajes de mails en 2011 entre "Papi" y "El Tuerca", militantes de Espartaco/Orientación Socialista sobre las movilizaciones entre 1976 y 77.

sábado, 15 de setembro de 2012

El citroën naranja y el plenario de la desazón y el miedo.



-¿Te parece que le ponemos más aceite?- le pregunta el Gordo Chupete a J. Sánchez.
-No sé, loco…¿no le pusiste dos litros en la última parada? No hace ni veinte kilómetros que pasamos por Cañuelas- responde J. Sánchez.
-Sí, la verdad es que está gastando mucho, ¿no, ché?- el Gordo Chupete no era muy ducho en autos ni en mantenimiento de vehículos, me cuenta Javier. Y dice que el viaje desde la rotonda de San Justo hacia Miramar, por la Ruta 3, duró más de 13 horas. Habían quedado de llegar a Mar del Plata a las 4 de la tarde para pasar por un “retén” de seguridad, una especie de “fusible” para que, si uno de nosotros cayera en manos de la represión política, nos enteráramos rápido de modo de poner fuera de peligro a todo el resto de los que irían a participar en el “plenario del C.C. ampliado”, y que sumaban más de veinte.
-Me había pasado seis noches en una casilla de la villa Las Antenas, a poca distancia de mi casa en Lomas del Mirador, no muy lejos de San Justo. Era de un amigo del Negro Tony, ex metalúrgico de Materfer. Correntino y casi un indio toba, como Tony, su amigo había trabajado en Córdoba hasta que las cosas se pusieron demasiado feas después del golpe del 76- me cuenta Sánchez. -Me prestó la casilla por unos días porque la mía estaba vigilada y él se iba a La Pampa a buscar trabajo. El caso es que la pequeña vivienda no tenía puerta. Se la habían robado unos muchachotes de la villa, medio en chiste, medio en serio, porque se había peleado con uno de ellos por cuestiones de política –algo que era peligrosísimo desde antes del golpe inclusive- y otros chicos le habían querido hacer una broma. La cuestión es que allá me había refugiado yo, en una casa abierta, durmiendo toda la noche con el 38 corto debajo de la almohada de plumas y con dos sillas atajando el camino de alguien que pudiera meterse por el hueco de la puerta robada- le contaba Sánchez a Javier, años después.
-Cuando llegamos a San Miguel del Monte, el Gordo Chupete me dijo que iba a ponerle más aceite al Citröen. Por las dudas- cuenta J. Sánchez.
-Pero gordo, ¿estás seguro que el coche no está fundido? Vamos a andar unos 480, 500 kilómetros con los desvíos que estamos haciendo, ¿no te parece mucho aceite? De nafta no vamos a gastar ni 40 litros, pero si seguimos así, ¡vas a ponerle unos 10 de lubrificante!- . Así fue nomás, incluso un poco más que eso: 12 litros de aceite, entre las paradas de Azul, Benito Juárez, el desvío por la ruta 226, luego Tandil y Balcarce.
Llegamos casi al anochecer a Mar del Plata, y habíamos tardado tanto que se había pasado la hora del “retén” en la Rambla. En el Club de Golf de Tandil tuvimos que pedir un teléfono y llamar a otro “retén” en Buenos Aires –con todas las dificultades de comunicación de aquélla época- para avisar que estábamos bien y que no cancelaran el plenario.
-Ya que no vamos a llegar a tiempo a Mar del Plata y pudimos avisarle al Pelado que no había problemas, ¿qué te parece dar una zambullida en Playa Grande?- lo invito al Gordo…la tentación era enorme, me cuenta J.Sánchez.
–Mejor no, sigamos por la Ruta 11 hasta Chapadmalal, dejamos el Citröen en la colonia y nos metemos en el agua- le contesta, cauteloso, el Gordo Chupete, y acelera el autito naranja, con el motor casi fundido, a más de 50 k/h. Como era verano, entre Navidad y Año Nuevo, suponían que la represión había aflojado un poco. El sol se ponía después de las 9, así que pasaron un par de horas en el mar, sacándose el calor que habían sufrido en medio de la pampa.
-Sánchez me decía que lo peor de estar en la playa, tan cerca de Mar del Plata, era que él sabía que sus hijos habían llegado a la ciudad con sus padres el día anterior, y que estarían esperándolo- me contaba Javier.
-Los viejos los trajeron a los dos chicos a la playa porque, como mi casa estaba en peligro, yo tenía que arreglármelas solo, sin hacerlos correr riesgos- le dice Sánchez al Gordo Chupete, que comenta que si todo salía bien, a la vuelta del plenario podían pasar por Mar del Plata.
–La situación debe estar más calma por acá, ¿no? Todo lleno de turistas- comenta Sánchez, y prende la radio del coche. –“LU9, Radio Mar del Plata, transmitiendo desde la Perla del Atlántico, en plena temporada y altas temperaturas. Noticias: tropas del Comando del 1er. Cuerpo de Ejército avanzan hacia nuestra ciudad, Miramar y Mar del Sud, en el Partido de General Alvarado, advertidas de que dos organizaciones subversivas declaradas ilegales preparan ataques para disimular reuniones previstas en las tres ciudades playeras. Más informaciones en el boletín de las 21”- apaga la radio el Chupete y lo mira a Sánchez.
Sonamos, y ¿ahora?- El miedo vuelve como una sensación de aprieto en la boca del estómago de Javier, incluso ahora, 35 años después, cuando Sánchez le cuenta cómo habían llegado a la casa de Miramar donde se realizaría el plenario.
La ciudad de Miramar era mucho más chica que Mar del Plata, y se la veía bastante tranquila. Una sola vez vieron pasar una columna de camiones del ejército a unos 200m más adelante, mientras se alejaban de la costa por la Calle 11. Los militares doblaron a la izquierda por la Calle 60 y Chupete le contó a Sánchez que iban a encontrarlo al Pelado andando despacio por la Calle 80, unas diez cuadras más adelante, hacia la derecha; así que no se preocuparon demasiado, pero el miedo seguía como un gusano en el estómago.
-La camioneta roja del Pelado estaba a unos 200m de la esquina de la Calle 80 con la 3, casi donde se terminaba la ciudad y empezaba el campo- cuenta Javier que le dijo Sánchez, meses más tarde. –Y el Gordo Chupete paró el Citröen en una esquina, no muy lejos de un barcito que estaba cerrando a esa misma hora, y subimos a la Colorada –nombre cariñoso que el Pelado le daba a la chatita roja, una pick-up preparada para diversas emergencias. En menos de diez minutos, y después de unas cuantas vueltas para despistarnos, entramos en la casa- me cuenta Sánchez.
-Era un chalet grande, y como siempre que íbamos a tener una reunión con mucha gente, los compañeros habían ido llegando en grupos de a dos, con tres días de antecedencia. Así es que había algunos militantes ya cansados y un poco nerviosos por estar tanto tiempo encerrados, sin poder mostrarse por las ventanas, ni fumar, o salir al patio trasero de la casa- agrega Chupete.
Cuando ya estábamos todos, el Pelado -que era el jefe práctico del grupo, sin que existiera esta denominación, claro- repitió las medidas y normas de seguridad, y sobre todo, las disposiciones en caso de un ataque por parte del ejército que, como ya lo sabíamos todos a esa altura, estaba tratando de cercar y detener, o de eliminar, a todos los participantes en las reuniones que sus servicios de inteligencia habían detectado que ocurrirían en las ciudades balnearias de la costa.
-En caso de que nos cerquen: vos Diego, y vos, Vasquito, arriba del techo, atrás del tanque de agua. Vos, Tato, en la puerta principal. Javier va a manejar la Coloradita, y el Caballo el Falcon de Diego. Si nos cercan y contamos con un tiempo para sorprenderlos, yo voy a abrir el portón del garaje y Uds. salen al máximo de velocidad que puedan- organizaba el Pelado. -¿Y yo?- se escuchó la voz de Mauricio, también amigo y ex compañero de Tony en Máterfer, hombre de más de 100 kilos y de 1,85 m. –Vos, Mauricio vas atrás del Falcon de Diego, en el baúl. Tomá, agarrá esta 9mm- le contesta, sin vacilar y mirándolo fijo con sus ojos enormes, el Pelado.
El Vasquito y Diego se ríen bajito, Mauricio se pone pálido y traga saliva. El Pelado esboza una sonrisa amarga, se pasa la mano por la calva, despacio, y agrega: -Si conseguimos abrir el portón y romper el cerco, lo más probable es que no logremos andar más de 200m sin que nos cerquen otra vez. Ni Mauricio, ni nadie en los dos autos se va a salvar. Vamos, a dormir, y ya saben: los dos que se queden de guardia en las ventanas, en caso de peligro, van despertando al resto, uno a uno. Y le avisan a los que están en el techo- el Pelado era claro y firme; no dudaba que el momento era muy difícil. Y lo peor era el motivo de la reunión: éramos pocos –no más de cien entre Córdoba, Rosario y Buenos Aires- y la represión sistemática que los militares aplicaban desde el golpe del 76, ya en ese verano de 1977 a 1978 había logrado -aparte  de las muertes y prisiones- sembrar diferencias internas en todas las organizaciones de la resistencia. Pocos grupos se habían mantenido unidos hasta ese momento, y nosotros no seríamos la excepción. Los compañeros más cercanos al Pelado, militantes sobre todo de la capital federal, y más comprometidos con las acciones directas, pensaban que había que incrementar el ritmo de actividades, sobre todo las clandestinas y de acción para obtener recursos y mejorar la auto-defensa. Los que veníamos de Rosario y Córdoba éramos más pesimistas. Pensábamos que el proceso de reorganización de las fuerzas revolucionarias y democráticas sería muy lento, mucho más quizás que los siete años que la dictadura iría a durar; y en el mejor de los casos, decíamos, en vez de avanzar por el camino pre-revolucionario que se extendió del  69 al 75, pasaríamos por una larga etapa de recuperación de las libertades democráticas.
-En medio de la noche, serían las dos de la mañana- me cuenta J.Sánchez –un par de patrulleros de la policía de la provincia de Buenos Aires se estacionan en la esquina de la avenida sobre la que estaba el chalet. Un camión del ejército llega enseguida y se bajan unos quince soldados fuertemente armados. Colocan un fusil ametralladora pesado en un trípode apuntando para arriba, sin dirección fija. Justo había empezado mi turno de la guardia y estaba medio dormido, pero el sueño se me pasó de golpe. Fui despertando a los dos o tres que dormían en el living y, cuando ya nos preparábamos para lo peor, el capitán que dirigía el comando los llama a todos, que suben en los camiones, arrancan y se van, a gran velocidad- respira hondo Sánchez y a Javier le vuelve la sensación de golpe en el estómago.
El Gordo Chupe y J.Sánchez se volvieron apenas terminó el plenario, pero separados. Al Citröen naranja se le fundió el motor y Sánchez estaba  arrasado por la desazón, el desánimo de ver que la Utopía de la revolución, la justicia social, el respeto por los más pobres, se alejaba un poco más en el horizonte. Camaradas queridos como hermanos se separaban, se hacían blancos más fáciles del enemigo, se protegían menos entre sí delante de la noche larga que se prolongaba más de lo supuesto y deseado.
Y me cuenta Javier que en el  camino de regreso, Sánchez tuvo un ataque de audacia y se bajó del ómnibus en la misma playa en la que, a su modo siempre protector y cariñoso, sus viejos habían llevado a sus hijos; para ellos eran unas fantásticas vacaciones en Mar del Plata, a las que se habían sumado los primos Esteban, Natalia y Rebeca, aparte de un perrito callejero, todos llegando apretados dentro de un Ford, en el que supuestamente solo estarían los padres y los dos hermanos menores de Sánchez, Raquel y Alfredo.
Dicen que fue uno de los veranos más tristes aquel de 1977 para 78. El año nuevo de Sánchez, solo en Buenos Aires, sin los hijos y sin los camaradas Chupete, Pelado y el Vasco, no tuvo nada de gracia.
Poco tiempo después, en julio del 79, Sánchez, el Caballo y Javier partirían para el exilio. Y el exilio se les volvió emigración de una patria vieja y al mismo tiempo, inmigración a una patria nueva.
El Pelado no tuvo la misma suerte. Los salvajes uniformados que mandaban y desmandaban en el país, finalmente lo agarraron. Pero los tormentos de la cárcel y la tortura no lo quebraron; nadie fue preso ni perseguido después de su detención. Supo engañar a los carceleros y hacerlos creer que su fe en la revolución se había apagado. Nada de eso había ocurrido; la convicción del Pelado en un mundo mejor era como la del Viejo Topo de la historia: cava hondo, parece que se apaga, pero siempre renace. En aquel verano triste, el único que se fundió fue el motor del Citröen naranja del Gordo Chupe; el único que estaba cansado de guerra. Nadie más.
JV. São Paulo, enero de 2001.

segunda-feira, 10 de setembro de 2012

Descíframe o te devoro




Entender lo incomprensible. Dejarse llevar por los misterios que nunca entenderemos; algo así como entrar en el ojo de un gran huracán y respirar hondo, hasta perder el control del miedo y apenas, nada más, disfrutar el viento en la cara.
O como cuando en la escuela de curas nos decían que a dios no hay que entenderlo, hay que sentirlo, tener fe, y nada más.
Amor, ¿pasión? es lo mismo? pasaron años diciéndome que no, que son dos materias totalmente diferentes, como dos gases: helio y carbono, por ejemplo.  Pueden parecerse, a los ojos de  los novatos o laicos en los cultos del amor, el sexo o la pasión -de cualquier categoría de pasión: política, académica, social o de la otra, la más perturbadora: la de la guerra de los sexos-.

Y debo confesar que no aprendí nada. A veces miento, digo que lo sé todo, como en el Libro Gordo de Petete. Me gusta que los otros hagan cara de creerme. Y me encanta que ellos vean mi cara de creer que me han creído. Y yo me lo creo, de veras lo digo. Pero en el fondo sé que es mentira: caminante no hay camino...¿se hace camino al andar? ¿estás seguro, che? Bueno, no, no estoy seguro: hace años que vengo diciéndome que la experiencia, que los años, que los errores, etc, etc. Pero no, no estoy seguro.

Y para reafirmar mi ignorancia supina, mi más absoluta incomprensión de los vericuetos del amor y las pasiones -así nomás, en plural, ya que incluyo otra vez la política y el vicio de perseguir Utopías- repito lo dicho al principio: querer a alguien, o "amar" como se dice  ahora, es como meterse en el ojo de un remolino en el medio de  las salinas, entre Córdoba y Catamarca, o como perder un billete de 100 reales en el Viaduto do Chá, en Sampa. 

O tal vez la mejor figura que se me ocurre para explicar el amor, es la de subirse al trampolín más alto del club, mirar para abajo y preguntarse: ¿me tiro a la pileta, o no? Si te tirás, todas las sensaciones más extremas van a pasar por tu cuerpo casi al mismo tiempo. Miedo, alegría, placer, sorpresa, y sobre todo, rabia de que se termine. Es eso.

JV. Sampa. Julio de 1986.

sexta-feira, 7 de setembro de 2012

Amor y sexo bien andante.



No es nada fácil. En realidad es bastante lento y delicado. Se necesitan meses para entender la sintonía exacta, hacer el ajuste fino y definir cada paso, el orden y la secuencia de los sucesivos movimientos.
Cuando pensamos que se puede hacer rápido y al son de la urgencia, inevitablemente fallamos. Hay que volver dos o tres casilleros o peor aún, reiniciar el juego.
Empezar de nuevo. Aprender con cada aproximación, repensar las tácticas. Nada más ni nada menos. 
De chicos creemos que se trata nada más que de entrar y salir. Vamos creciendo y entendiendo que antes  de entrar hay que jugar bastante. ¿Jugar? ¿Como los chicos? Sí, o mejor dicho, como los chicos y chicas. O, pensándolo mejor, como las chicas. ¿Sabés cómo juegan este juego las chicas?

No, caminar no es fácil. Cuando queremos apurar el paso, y nos olvidamos de lo que aprendimos, esto es, cómo lo hacen las chicas, al rato ya nos cansamos de tanto andar, bien andados, quedamos literalmente extenuados. Así como un caballero andante obligado por la puntualidad, mas bien andantes somos en esta vida , que lo que fue el Quijote, caballero andante.

Y así, después de muchas tentativas, fracasos y aciertos, ya sé que hoy soy  un virtual caballero andante: soy valiente, comedido. Pasa el tiempo y entiendo que como es uso y costumbre de los buenos andantes, sé que no hay camino, y que hago y rehago mi huella al andar. Y así van mis buenos andares, como lo hacen las chicas, sin apuro.

JV. São Paulo, en una primavera caliente, seca y sin lapachos, de 2012.



Respuesta femenina al troglodita Todd Akin



Amigos: 
El tema es fuerte, y toca puntos neurálgicos de las grandes diferencias entre el humanismo progresista -que centra sus objetivos en el bienestar del ser humano, mujer y hombre en igualdad, en armonía y equilibrio con la naturaleza- y la derecha conservadora. 
La violencia sexual contra las mujeres y el tema del aborto separan hoy -entre varias otras posiciones- a los republicanos ultra conservadores de los demócratas en EEUU. La misma lucha se repite por el mundo entre el feminismo y las iglesias conservadoras.

Lo envía el amigo Vasco, desde Madrid (Ysipiensas@global.com).
JV

Carta abierta de Eve Ensler a Todd Akin 
(el republicano famoso por sus estúpidas opiniones sobre la violación y el aborto)

                    
Traducido del inglés por Atenea Acevedo


Estimado Todd Akin:
Me dirijo a usted esta noche para tratar el tema de la violación. Son las dos de la mañana aquí, en la República Democrática del Congo, y no consigo conciliar el sueño. Me encuentro en Bukavu, en la Ciudad de la Alegría, para atender, apoyar y trabajar con los cientos, los miles de mujeres que han sido violadas, sometidas y torturadas por una guerra sin cuartel en pos de minerales, una guerra que ha hecho de sus cuerpos el campo de batalla.
Estoy en el Congo, pero podría escribir esta carta desde cualquier rincón de Estados Unidos, Sudáfrica, Gran Bretaña, Egipto, la India, Filipinas o cualquier campus universitario estadounidense. Podría escribirle desde cualquier ciudad, pueblo o aldea de nuestro planeta, donde en total más de 500 millones [over half a billion, N. de los E.] de mujeres son víctimas de violación en algún momento de su vida.
Señor Akin, sus palabras me quitan el sueño.
Como sobreviviente de una violación, repaso una y otra vez en mi cabeza sus recientes declaraciones, aquellas en las que afirma haberse confundido al decir que las mujeres no se embarazan como resultado de una violación legítima y que esas declaraciones fueron pronunciadas “sin pensar”.
 
Aclaración: lo que hizo no fue despacharse a la ligera una especie de comentario desenfadado, sino una declaración por demás concreta e ignorante que evidencia su falta de conciencia respecto de lo que significa haber sufrido una violación. Tampoco fue una declaración casual, sino una afirmación que pretende legislar la experiencia de las mujeres violadas. Acaso lo que revelan sus palabras sea aún más terrorífico: nos obsequian una ventana a la psique del GOP [Partido Republicano, N. de la T.].
Usted empleó la expresión “violación legítima”, implicando así la existencia de “violaciones ilegítimas”. Permítame explicarle el impacto que eso tiene en las mentes, los corazones y las almas de los millones de mujeres en este mundo que han sido víctimas de violación. El supuesto que subyace a sus dichos es que no es posible tomar en serio a las mujeres ni las experiencias que padecen, que la manera en que entienden la violación ha de ser ponderada por alguna especie de autoridad superior que conoce mejor el tema. Este supuesto deslegitimiza, minimiza y trivializa el horror, la invasión y la profanación que viven las víctimas, y las hace sentirse tan solas e impotentes como en el momento de ser violadas.
 
Cuando usted, Paul Ryan y 225 de sus compinches juegan con las palabras para referirse a la violación y dan a entender que solo la violación “forzada” amerita tomarse en serio, como si hubiera violaciones no forzadas, a las víctimas nos sobrecoge un torrente de recuerdos sobre la manera en que nuestros violadores jugaron con nuestra persona durante el ataque: cómo nos intimidaban, nos amenazaban, nos amordazaban. Ustedes juegan con palabras como “forzada” y “legítima”, y al hacerlo juegan con nuestras almas hechas añicos por los penes indeseados que hurgaron en nuestros cuerpos y desgarraron nuestra carne, nuestras vaginas, nuestra conciencia, nuestra confianza, nuestro amor propio, nuestros futuros.
 
Ahora pretende convencernos de que se confundió al decir que nadie se puede embarazar tras una violación “legítima”. ¿De veras cree que el semen eyaculado en una violación es distinto del semen eyaculado en una relación de amor? ¿Cree que durante la violación ocurre alguna especie de misterio religioso y el esperma se autodestruye gracias a la malignidad de la que es vehículo? ¿O lo que quería implicar es que las mujeres y sus cuerpos tienen de alguna forma la responsabilidad de rechazar el semen eyaculado en una violación legítima, estigmatizando nuevamente a las víctimas? Es como si hubiera dicho que embarazarse como consecuencia de una violación sería indicio de que no se trató de una violación “legítima”.
 
He aquí lo que le pido: cierre los ojos e imagínese en su cama o contra una pared o encerrado en un espacio reducido y sofocante. Imagínese atado y visualice a un perfecto desconocido o un amigo o familiar desquiciado, agresivo e indiferente a lo que usted siente mientras le arranca la ropa y penetra en su cuerpo, invade la parte más íntima, personal y sagrada de su cuerpo, empuja violentamente y con odio, desgarrando su interior. Ahora imagine a ese extraño eyaculando dentro de su cuerpo, llenándolo de semen. Imagine que no puede sacar el esperma de ahí y algo empieza a crecer en su interior. Imagine no tener la menor idea de cómo será esa nueva vida, concebida espiritualmente en el odio, ignorante de los antecedentes mentales y de salud de su violador.
Ahora imagine a una persona jamás violada, una persona que viene a decirle que no hay opción, que solo queda conservar el producto de esa violación en su cuerpo, dejarlo crecer en contra de su voluntad y ver cómo, al nacer, su rostro es el del violador, el rostro de la persona que básicamente destruyó su ser, un rostro que ahora tendrá que contemplar todos los días de su vida y, además, deberá amar si no quiere sufrir el repudio social.
 
No sé si puede imaginarlo (aunque, de hecho, ser líder demanda ser capaz de sentir compasión), pero si está dispuesto a bajar a esas sombrías profundidades no tardará en comprender que NADIE PUEDE DECIDIR la continuación o la interrupción de ese embarazo, nadie con excepción de la persona que lo lleva en su vientre.
He pasado mucho tiempo con madres de bebés que son producto de una violación. He visto la tortura que les representa lidiar con el odio y la rabia al tiempo que hacen todo por no proyectar esas emociones en sus pequeños.
 
Les exijo, a usted y al GOP, que no se metan con mi cuerpo, mi vagina o mi útero. ¡Fuera de nuestros cuerpos! No son quién para decidir, no se arroguen el derecho de definir conceptos.
 
¿Por qué no dedican su tiempo a poner fin a las violaciones en lugar de redefinirlas? Dediquen su energía a perseguir a los violadores que con tanta facilidad destruyen a las mujeres y no a analizar una sintaxis manipuladora que minimiza dicha destrucción. Por cierto, acaban de dar a millones de mujeres una muy buena razón para asegurarse de que su partido nunca vuelva a ser electo, además de una excelente razón para hacerse oír.

Eve Ensler,
Bukavu, Congo.
Fuente: 

quinta-feira, 6 de setembro de 2012

Me gustas cuando luchas *



*Enviado por el amigo Dardo Castro:

Lo que sigue es un fragmento del libro a punto de aparecer: 
"Los derechos políticos de la mujer", de Silvana Palermo, 
Colección Grandes Debates Parlamentarios, editado 
por la Universidad General Sarmiento. Argentina.

Antes de examinar los argumentos de la mayoría de la Comisión, conviene centrar la atención en la intervención de Francisco Uriburu (diputado por la provincia de Buenos Aires por el Partido Conservador entre 1922 y 1926 y entre 1932 y 1938), bien conocido por su trayectoria como director del diario opositor a H. Yrigoyen, La Fronda. Por primera vez, se articulaba una postura que tan claramente impugnaba al feminismo y rechazaba de plano la incorporación política de la mujer. Aunque minoritaria, la posición de este diputado documentaba la fuerte resistencia de algunos sectores conservadores a cualquier intento de equiparación legal entre los hombres y las mujeres. Aludiendo a lo que entendía era una constitución biológica peculiar, negaba que las mujeres contaran con las mínimas capacidades requeridas para el ejercicio de la política. Defensor de la ideología de la domesticidad, auguraba que la inclusión de las mujeres a la vida cívica atentaría contra su feminidad, la armonía y las jerarquías familiares. Se oponía a lo que consideraba la implantación acrítica de la legislación implementada en otros países y descalificaba al feminismo con alusiones irónicas. Numerosos diputados fustigaron su posición, pero es interesante notar que la refutación más sistemática a su discurso provino de un legislador de su misma coalición: José H. Martínez. Como puede verse, las fuerzas conservadoras –tanto como el radicalismo- cobijaban en su seno un arco amplio de posiciones, desde las fuertemente anti-sufragistas como las de F. Uriburu a las más moderadas como la del propio J. H. Martínez o J. M. Bustillo.

"Sr. Uriburu.- (…)
Este proyecto que se presenta no responde a ningún pedido colectivo. No conocemos la opinión de nuestras mujeres en ninguna de las provincias argentinas. El hecho de haber establecido el voto femenino en la provincia de San Juan, que podría haber encendido la chispa redentora, no ha tenido resultado alguno. (…)
No es tampoco una novedad el proyecto que se presenta. Los derechos de la mujer han sido sostenidos desde tiempos inmemoriales. Y voy a presentar al respecto a la Cámara dos ejemplos, uno antiguo y otro reciente.
El antiguo, es un ciudadano Cornelio Agrippa que en 1529 escribió en latín, en forma favorable a los derechos de la mujer, a sus libertades y a su intervención en la vida pública.
En los últimos años hemos asistido a la campaña violenta de la señora francesa madame Bessarobe, que ha ocupado la tribuna popular, la tribuna periodística y ha escrito innumerables libros, pero que asesinó al marido y lo partió en pedazos que fueron encontrados dentro de una maleta en la estación de Nancy. (Risas).   
El sufragio que discutimos es la coronación del feminismo. El feminismo es una doctrina con sus próceres y su pasado: es un sueño de mucho tiempo. Se ha llegado a sostener la unión libre, la suspensión de todas las medidas que tienden a mejorar las costumbres, y se ha llegado también a establecer la necesidad de que la esposa tenga un domicilio propio. Estas no son invenciones mías, son los votos del Congreso Feminista del año 1900.
El sufragio femenino ha sido implantado en veinte o veinticinco naciones, pero sus resultados no son visibles. Por el contrario, yo creo que es hora de poner fin a este afán de introducir legislaciones extranjeras en nuestra propia legislación sin tener en cuenta el clima social y moral en que se va a hacer esos ensayos.
(…)
Señor presidente: la mujer tiene un campo de acción más útil y más vasto que el terreno de la política: una alta misión que llenar en el hogar. Son las maestras, no las de escuelas, las que modelan el carácter y los sentimientos de los hijos, sino la acción de la madre con su vigilancia y dedicación, donde la ternura y la inteligencia van de la mano. La vida recia del hombre encuentra en su casa el calor de la familia, el lecho donde reposar de sus fatigas y el plato de sopa que le devuelve sus energías tanto en la casa del pobre como en la casa del rico.
Lejos de mi señor presidente, disminuir el rol de la mujer en la sociedad y someterla exclusivamente a menesteres domésticos. No, yo aspiro a que salga de ellos, a que lea, se instruya, sea útil a sus semejantes, posea todos sus derechos civiles, ejerza todas las profesiones liberales, que actúe en el país, pero creo que lanzarla a la vida política es por lo menos inoportuno. Hacerlo es fomentar la disolución de la familia con gérmenes de anarquía, es disminuir el poder marital ya socavado por la acción económica de la mujer: es propender a la disminución de los matrimonios, porque no seducirá al hombre constituir un hogar cuya dirección no le pertenece; sacrificará la mujer sus deberes, su sensibilidad femenina y olvidará que ella misma necesita abandonarse a la confianza protectora del hombre.
Considerar a la mujer igual al hombre en sus deberes y responsabilidad, implica la supresión del privilegio de su debilidad. En el terreno fisiológico, la constitución de la mujer es totalmente distinta de la del hombre. El sistema nervioso mucho más desenvuelto que el del hombre, ejerce acción preponderante sobre la formación de las ideas y de los sentimientos. La vida orgánica de la mujer, más intensa que la del hombre, se hace sentir sobre su mentalidad. Por eso la vida cerebral de la mujer sufre grandes variaciones y es propensa a todas las anemias y congestiones. Es más frágil, sufre ondas de emociones, vive en cierto estado de inquietud que exige la protección del hombre. Sus percepciones son más rápidas, más fugaces, pero fácilmente reemplazadas por otras, y de ahí proviene su falta de atención, su impresionabilidad. Domina mal sus reflejos y reacciones. (…)
Inteligente, pero llena de emotividad y de sensibilidad puede sufrir la influencia de un orador de voz cantante, que haga vibrar sus cuerdas y provocar la convicción.
Y esas circunstancias no la hacen apta para la política, porque la razón de gobernar esta subordinada al sentimiento que pueda inspirarle.
(…)
Señor Presidente: he dicho hace un momento que la mujer argentina es latina. Ella merece nuestro respeto por su abnegación, por su espíritu de sacrificio a través de la historia, por su virtud. ¿Para qué incorporarla a las luchas de la política?
¿Están seguros los señores diputados de salvar con su concurso las lagunas de nuestra democracia en pañales? ¿Conocemos, acaso, el promedio de la cultura femenina? ¿No agravaremos nuestros problemas sociales? ¿Podemos afirmar con conciencia que no llevaremos a la violencia de nuestras luchas políticas a mujeres indefensas, cuando todavía hay tantos hombres que no concurren al comicio porque tienen miedo? 
El voto femenino es un mal negocio para las mujeres. (Risas). Pierden la gran influencia que tienen sobre el hombre en la política. La gran influencia que tienen sobre sus maridos, sobre sus hermanos, sobre sus hijos y sobre sus amigos. Esa influencia femenina viene a través de la historia (…)

Sr. Martínez (J. H).- Con el voto, puede sacar lo mismo. (Risas).

Sr. Uriburu.- Pero el día que veamos a la mujer parada sobre una mesa en los comités desmantelados, el día que veamos a nuestras mujeres en la calle, detrás de las murgas sonoras de nuestras comparsas electorales… (risas), habrán perdido todo su encanto, habrán perdido todo su prestigio: serán las iguales al hombre, y estarán en muy malas condiciones. (Risas).
¡Para que diablos transformar los hogares en infiernos, donde la dueña de casa sea demócrata nacional, la cocinera socialista roja, la mucama socialista independiente… (risas)… la lavandera, radical antipersonalista… (risas) y la institutriz, demócrata progresista! (Hilaridad).
Señores diputados: rindamos el homenaje que merece la mujer argentina, evitándole que conozca y sufra las pequeñeces y las miserias de nuestras luchas políticas.
He dicho
(¡Muy bien!  ¡Muy bien! Aplausos).
  
En este clima se debatió el 13 y el 16 de septiembre de 1932 el proyecto elaborado por una comisión parlamentaria conformada por senadores y diputados del PS, del PSI, de la UCR y del Partido Demócrata Nacional (PDN). Esta propuesta postulaba reconocer los derechos políticos a las mujeres en completa igualdad con los garantizados a los hombres por la ley S. Peña. Entre los antecedentes a este despacho, se consignaba la propuesta presentada por M. Bravo así como la de la comisión presidida por J. M. Bustillo (h). Se incluía, además, un proyecto del socialista Silvio Ruggieri,[2] y otro de los socialistas independientes Fernando de Andreis,[3] Roberto Giusti,[4] Bernardo Sierra,[5] Carlos Manacorda,[6] Manuel González Maseda,[7]Roberto J. Noble,[8] Augusto Bunge,[9] Alfredo L. Spinetto[10] y Federico Pinedo (h).[11] Estos dos últimos coincidían con la propuesta de la mayoría de la Comisión interparlamentaria. Finalmente, se mencionaba el proyecto del diputado José H. Martínez del PDN, que establecía que podrían votar sólo aquellas mujeres con 22 años cumplidos que voluntariamente se inscribieran en el registro electoral. 

[1] Diputado por la provincia de Buenos Aires por el Partido Conservador entre 1922 y 1926. Por el mismo distrito, ocupo su banca por el PDN entre 1932 y 1938. 
[2] Perteneció al PS y fue elegido por la Capital Federal entre 1932 y 1936. Su mandato fue renovado hasta 1944.
[3] Entre 1924 y 1928 representó al PS por la Capital Federal. A partir de 1932, resultó elegido por el mismo distrito por el PSI. Ocupó su banca hasta 1938.
[4] Diputado del PSI por Capital Federal entre 1928-1930 y 1932-1934.
[5] Entre 1932 y 1934 se desempeñó como diputado por Capital Federal por el PSI.
[6] Diputado por Capital Federal, del PSI, entre 1932-1936.
[7] Representó al PSI, por Capital Federal. Su mandato se extendió entre 1932-1936.
[8] Se desempeñó entre 1932 y 1932, representando a la Capital Federal, por el PSI.
[9] Tras una larga trayectoria (1920-28) como diputado por la Capital Federal por el PS, ocupó la banca entre 1928-1930 y 1932-1936 por el PSI en el mismo distrito. 
[10] Fue diputado por el PS entre 1922-1930 por la Capital Federal. En el mismo distrito resultó elegido por el PSI entre 1932-1934.
[11] Entre 1920 y 1922 fue diputado por la Capital Federal por el PS. Por el mismo distrito, pero por el PSI ocupó su banca entre 1928-1930 y 1932-1936.

*Enviado por el amigo Dardo Castro: