sábado, 29 de junho de 2013

Cortázar, el negro Dardo y la Muñeca Sánchez.



Cortázar, el negro Dardo y la Muñeca Sánchez.

Yo había ido al cine “Luz y Sombras”, en la avenida Vélez Sardfield, a ver Godart, con una noviecita, y ni ella ni yo habíamos entendido nada. Al darme vuelta, aburrido, vi que Cortázar estaba sentado justo atrás de mí. Hablamos, pero poco...la verdad es que me intimidaban sus ojos bovinos, tan separados, su mirada de niño cruel, sus facciones de muñeco. 

Nos volvimos a encontrar en el bar “La Paz”, en 1978, mientras yo lo esperaba al negro Dardo, y él garabateaba unos dibujos extraños en la servilleta, en forma de una rayuela. Hablamos unos diez minutos, y nos dimos cuenta que teníamos un par de amigos argentinos en común que vivían en São Paulo. Era un hombre de unos 65 años, cuando yo apenas había llegado a los 27. No tenía diploma universitario, pero a mí me parecía que lo sabía todo, un poco como el viejo Ismael Viñas, al que nada de lo humano le era ajeno; y hasta usaba unos anteojos de vidrio sin necesitar lentes, para parecer más el intelectual todavía, supongo. Más tarde, Aurora Bernárdez, su mujer, me contó que lo obligó a dejar de usarlos; no los necesitaba. 

Muñeca Sánches, mi prima, me cuenta que también se lo encontró una noche en París, en el cementerio.

––Era un un atardecer frío y me lo topé a Cortázar en el cementerio de París, o al abuelo de Cortázar. Debería tener por entonces unos 85 ó 90 años. Si bien que te cuento que me pasó lo mismo que a aquel escritor peruano, Bryce Echenique, que creyó haber visto al padre o al abuelo de Cortázar, porque el argentino no representaba más de 28, y cuando por fin se lo presentaron pensó que no, que al que había visto antes era el hijo de Cortázar––

Bueno, en fin, el caso es que a Muñeca se le apareció entre las tumbas de Montparnasse un señor muy alto, que a cada cien metros de recorrido le parecía más y más alto; con una cara de chico perverso, metido en un largo sobretodo negro; y cuando Muñeca se topó con el viejito que, en pleno invierno, en un atardecer oscuro le hablaba en un diáfano castellano matizado por un lejano acento francés notó que, como contaba García Márquez del escritor argentino, el misterioso anciano también tenía unos ojos “muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo”. Pero Muñeca no tuvo tiempo de asustarse porque de pronto el viejito le mostró con una gran reverencia la tumba de Cortázar, y desapareció entre las sombras.

––Y, sí Javi–– me dice Muñeca ––por eso y por otras tantas cosas que cuentan que pasan en París es que cuando uno anda por la calle, en cualquier esquina se atraviesa el espejo de Alicia, y uno continúa hasta un café en Córdoba, donde nuevamente cruza el espejo, ¿el retrovisor, tal vez?, que te trae de vuelta al punto de partida–– me dice Muñeca.

––Las historias verdaderas se nos mezclan con las de los escritores que nos habitan, y siguen su recorrido perfecto, rotundo, perplejo–– me dice, y yo pienso que tiene razón.

Pero me contaba también mi prima Muñeca que muchas de sus historias, como lo de la Maga, o lo del entierro del paraguas es cierto que ocurrió, de verdad. 

––De vez en cuando insistía en que tenemos que ponerle poesía a la vida de la gente. Y escribía esa frase en un montón de papelitos que después los iba colocando en las puertas de las casas–– me dice mi prima, se levanta, paga el cafe y se va, dejándome pensativo.

Con el negro Dardo, o con Violeta, también nos encontrábamos por casualidad, en la avenida Paulista, o en el colectivo 60, entre el Tigre y la avenida Corrientes, o en la estación Jardim São Paulo del metrô. Lo mismo me ocurría con Cortázar, y entonces él me explicaba pacientemente que los surrealistas le daban mucha importancia a esos encuentros así, al azar.

Julito hablaba francés con un leve acento argentino, pero no pronunciaba bien las erres, ni en francés ni en castellano. Ya casi me había olvidado de él por completo, hasta que un día lo volví a encontrar en la Vila Mariana, en São Paulo. Fue muchos años después, en la librería de seu Xunqueira; pero tampoco fue la última: en mi cumpleaños de sesenta, yo estaba en otra librería, una de publicaciones usadas y raras, en el Boulevard Saint-Germain. Lo vi de lejos, y noté que estaba pasándole el dedo, de un modo excesivamente sensual, a un libro viejo que miraba muy de cerca, como quien observa el plato que se va a comer y lo saborea de antemano...o, perdónenme la comparación, como quien está de bruces en la cama, entre las piernas de la mujer amada y sabe que no hay ningún lugar mejor que ese en todo el universo.

Yo era muy joven entonces -en 1950, digo- y viajaba en el “Conte Biancamano”,  el mismo barco que lo llevaría a Julito a París por primera vez. Después conversamos un par de veces en lo de Mika Etchebéhère, y más tarde, durante la guerra de las Malvinas, nos volvimos a encontrar, al azar como siempre, y discutimos sobre los “contras” en Nicaragua.

A Julito Cortázar no me ló encontre nunca más, pero al negro Dardo y a Violeta sí, siempre de casualidad, al voleo, en El Rodeo de Córdoba, o en la avenida Santa Fe de Buenos Aires. Los cronopios y las famas nunca se le separan al negro Dardo, ni a Violeta, y cuando nos topamos por ahí, al azar, siempre se me pega alguno, y solo me doy cuenta al llegar a São Paulo y empezar a deshacer las valijas.

FIN
Lea un poco más en “Relatos de utopías y amores, de demonios y héroes de la Patria", J.Villanueva, S.P. 2006.


quinta-feira, 27 de junho de 2013

El boxeo y el saqueo a lo que llamaron desierto.



El boxeo y la invasión del desierto.

Por fin había logrado mi oportunidad. Fue después de siete años en el circuito amador de boxeo, deporte que había practicado desde los catorce, por influencia de mi abuelo -el negro José, que de chico me llevaba a ver las peleas en el Luna Park. Siempre fue mi mayor incentivador, aunque a distancia, porque él vive en Córdoba y yo, desde hace años, en São Paulo. Ahora veo que en su mayor parte fue por él que elegí este deporte como forma de vida; me acuerdo de su imagen, hoy con ochenta y siete años, cuando me subía a upa y me hablaba de los íconos del arte noble, siempre con un enfoque nacionalista, porque los nombres que recuerdo que más salían de su boca eran los de Nicolino Locche, Víctor Galindez, Ringo Bonavena y Monzón.  Realmente ¡qué época para el boxeo argentino!

  En Brasil tuve destaque en los torneos amateurs: fui campeón paulista, después brasilero, sudamericano y llegué hasta el mundial, dónde quedé en segundo lugar antes de mi oportunidad de profesionalizarme. Fue todo muy rápido, dos semanas después del primer contacto con el agente, firmé el contrato y empecé inmediatamente a entrenar. Me mudé a la ciudad de Rio de Janeiro, y en menos de un mes ya tenía una pelea.
Mi debut fue de lo mejor. El contrincante era un bahiano ya con una cierta fama construida a lo largo de algunos knock-outs en su carrera, lo que no me amedrentó; en aquél entonces nada lograba asustarme.    
  Al segundo round, y con pocos golpes que él realmente pudo conectarme, le encajé un upper-cut bien en la puntita de la pera, y vi de inmediato su cara de tristeza, seguida de una mirada perdida, a medida que se desplomaba hacia la lona. Me levantaron el guante y sentí en la boca el gusto de sangre mezclado al de la gloria.

  Y este mismo gusto sentí, con esos mismos dos principales componentes, pero en distintas proporciones, al cabo de todas las otras nueve peleas que tuve. Hasta que llegó la invitación para desafiar al campeón mundial de mi categoría -medianos, 72,6 kg. El Puma Uálter, de Buenos Aires.
¡Qué ironía! Yo, un argentino radicado en Brasil y de cierta forma representando a mi nuevo país, iba a intentar sacarle el cinturón de campeón a un argentino…y en Argentina. La pelea sería en el estadio Ingeniero Huergo, en Comodoro Rivadavia, provincia de Santa Cruz.
  Llegamos con mi agente y el equipo, en avión, desde Rio de Janeiro. El vuelo, con conexión en Buenos Aires, fue relativamente tranquilo y rápido; salimos el miércoles por la noche y ya estábamos allá el jueves temprano para el pesaje, que sería a las once de la mañana.   

  Estaba tranquilo; en las dos semanas previas había secado cuatro de mis setenta y siete quilos, para ceñirme en el límite; sería suficiente con que no tomara más agua hasta subir a la balanza. Y así fue; el evento del sábado a la noche era algo que alteraba la rutina de la ciudad, y en el pesaje hasta el intendente de la ciudad se hizo presente. El Puma se mostró muy disgustado con mi presencia, y yo, que normalmente no tengo ningún impulso de antipatía por mis competidores, esta vez sentía que no era la primera vez que iría a combatir esos ojos claramente ibéricos, de soldado conquistador del desierto.

 Después de dos semanas de privaciones viene lo que todo luchador espera con ansiedad, el “después del pesaje”, cuando se puede comer y beber como un rey. Por la tarde una comitiva me llevó a dar una vuelta por la ciudad y los alrededores. Hermosa ciudad, pensé -¡qué increíble que nunca hubiera tenido ganas antes de conocer la Patagonia argentina!- lugar tan misterioso y fascinante. Fue entonces que me pasó algo curioso: cuando nos dirigíamos a una ciudad muy cercana a Comodoro, llamada Caleta Olivia, me llamó la atención una imponente meseta que se levantaba al costado de la ruta, no muy lejos del mar, que ya alcanzábamos a ver a lo lejos. Lo curioso fue que al mirarla ya sabía que allí, por el otro lado, el que no se veía desde donde estábamos, había una senda que conducía en menos de quince minutos a la cima plana desde donde se podía ver kilómetros de mar adentro.
   Me pareció una idea tonta que me habría inventado y me la hice creer a mí mismo, y para disiparla le pregunté al chofer el nombre de aquel cerro –Pan de Azúcar, acá le decimos la tumba de Paturuzú. Hoy está cerrada, pero existe una senda centenaria que usaban los indios para llegar a su cumbre; ahora está tapada. Queda del otro lado del cerro-. Realmente me quedé sorprendido con aquello que escuché y confirmó lo que me había parecido una idea disparatada. Los Teushen -genuinos y autóctonos habitantes Tehuelches de la tierra los vientos- hoy ya no existen, me dice el chofer.

 Finalmente llegó el sábado; la ansiedad empezó a manifestarse ya en la mañana, pero me acordaba lo que me decía mi abuelo: gana el que primero le gana a uno mismo. Eso es lo que aprendí y más valoro en todos los conocimientos del boxeo que tengo. Estaba entrenado y motivado; era un borrego de veintidós años ya con nueve victorias seguidas en mi carrera, cero derrotas. Iba a ganar. El “no” ya lo tenía, siempre lo tuve; en instantes iba a salir a traerme el “sí”.
  Aunque uno se entrene física y mentalmente durante años, no creo que exista boxeador que no tenga la típica impresión, al subir al ring, de que su contrincante es mucho más grande y musculoso que uno. Pero el que es experimentado sabe que eso es un truco más de la mente; el último intento desesperado del instinto de autopreservación de hacerte ponderar sobre esa irracionalidad y desaparecer de allí. Claro que ignoré ese pensamiento, combatiéndolo con la recíproca: para un campeón es mucho más fácil que le ganen, él entra al ring sabiendo que es el único de los dos que realmente tiene algo importante a perder; si yo lo veo el doble, él me ve el triple de su tamaño.

  El árbitro nos llama al centro y mientras nos habla las cosas que todo árbitro siempre habla y que todo boxeador nunca escucha, no puedo dejar de pensar que con éste conquistador yo ya había luchado antes. Suena el gong. La pelea está programada para ocho rounds de cinco minutos, y los tres primeros tuve una leve ventaja sobre El Puma, pero era realmente muy duro y golpeaba fuerte de verdad. No estaba tan bien para mí cómo pensé que me iría; aunque él había recibido unos buenos golpes míos y su ceja derecha ya empezaba a escupir chocolate, sentía que sus piñas venían cada vez más fuertes y furiosas.

  Era el séptimo round cuando en una secuencia -en que le aplicaba jab, cross, jab y upper-cut-  me sorprendió con un gancho de izquierda; yo, cómo zurdo que soy, tendría que haber estado más atento a lo que viene de siniestra, pero tal cual un diestro, me distraje. El golpe entró limpio en mi oreja, sonando para los de afuera como un tambor, y para adentro como todo un corso haciendo batuque al unísono. Pero fue en ese momento que todo ocurrió, no estaba más allí, si no muy cerca, al pie del cerro Pan de Azúcar, y ya no era el Lucho, era un indio Tehuelche que acababa de sucumbir ante la afilada espada de un soldado de la tropa de Julio Roca; a medida que caía, veo nítidamente los resplandores de las hebillas de su uniforme y los detalles entallados de las espuelas y sus botas. Brillan los dos soles en las charreteras del teniente Liborio Bernal, que después comandaría la tercera brigada. Miro hacia atrás y veo mis hermanos caídos y otros soldados que siguen avanzando, les grito en mi lengua teushen: ¡En nuestra tierra nos quedamos! ¡Huanacos!

Y en un segundo me acuerdo de 1872 y del ejército de 6000 lanceros combatientes del cacique Calfucurá que los lanzó a la invasión grande a la provincia de Buenos Aires. Juntó sus 1500 lanzas de escolta, a otras 1500 de Pincén, indios argentinos de Neuquén y 1000 chilenos de Alvarito. Los ranqueles de Mariano Rosas no fueron al mando de Namuncurá, y pelearon por su cuenta.
Pero, después de la rendición de los araucanos ante el coronel chileno Gregorio Urrutia en Villarrica en 1883, el cacique Manuel Namuncurá volvió a la Patagonia para entregarse al ejército argentino, sometiéndose a las tropas del general Julio Roca el 5 de mayo de 1884. Los otros jefes indios, Inacayal y Sayhueque, siguieron realizando ataques, hasta que, temiendo la destrucción total de sus tribus, se rindieron en 1885.

  Entonces todo volvió a lo que era: en lugar de los cuerpos de mis hermanos indios, vuelven las caras de un público que nada más son que lobos hambrientos esperando que les arrojen trozos de carne desgarrada. Escucho que desde arriba alguien cuenta, uno, dos, tres!…miro y reconozco a mi bisabuelo, el papá de mi abuelo negro, que sentado me hacía gestos para que me levantara y le diera un zurdazo en la pera, igual al que él mismo le había puesto, ya pasados los ochenta años, a un atrevido de menos de treinta, rompiéndole la quijada…cuatro, cinco!…y noto que de esta forma voy a vengar a una parte de mis antepasados…seis, siete!…entonces me doy cuenta que  esos números eran dichos por el árbitro, y que si llegaba hasta el ocho sin que me hubiera levantado, estaría todo perdido.

 Una vez sobre mis pies, el árbitro me pide que levante los brazos, que me ponga en guardia y dé dos pasos hacia él; me limpia los guantes, nos llama al centro y reinicia el combate. El Puma se me encimó con toda la furia y hambre de quien ya la tiene casi ganada, tirándome un cross que seguramente terminaría su trabajo, pero un ágil reflejo -claramente para mí después de mi revelación, Tehuelche- me hizo dar un pequeño paso a la derecha desviándolo, y tirarle un jab, que en mi zurdez es con la derecha, un cross de diestro que, tal como mi bisabuelo esperaba, se frenó en lleno en la pera del Puma, llamándolo a la siesta. El familiar gusto se repitió, con su componente rojo más presente que nunca, en aquella que para el mundo fue una batalla épica y para mí la revancha de mi pueblo.

El 21 de enero de 1879, el diario “La Nación” publicó esta breve crónica: “Llegan los indios prisioneros con sus familias a los cuales los trajeron caminando en su mayor parte o en carros, la desesperación, el llanto no cesa, se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano los hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”.

Fin

Luciano Barrionuevo, São Paulo, 27 de junio de 2013.

domingo, 23 de junho de 2013

O Facebook, a Tv alternativa e as manifestações no Brasil.




El Facebook, la Tv alternativa y las manifestações de 2013 en Brasil.

Hasta hace muy poco tiempo, un ciudadano de un pueblo del interior de cualquier estado brasileño tenía que esperar la llegada em papel -generalmente solo al día siguiente- de la Folha de SPaulo, el Estadão o de O Globo.
Ahora, por medio del Facebook, o leyendo los comentarios en las versiones “on line” de los diarios,  ese mismo ciudadano lee los artículos de los periodistas más conocidos, no solo divulgados por los propios internautas, sino que, además, recibe el texto recomendado por un amigo, lo que le aumenta lo emocional a la confianza del contenido.
Las grandes empresas de los medios de información disponen hoy de más recursos para disputar el espacio dentro de las redes sociais, principalmente Facebook y Tweter.
Los más jovenes, mejor digitalizados que la población de diez años atrás, logran influir en las pautas nacionales de discusión  através de la formación de múltiples contactos y de diversas opiniones que no están necesariamente vinculadas a los partidos políticos de la izquierda -ni los antiguos, como el PT y PCdoB, (este último en control de la UNE, bastante desaparecida hace un buen tiempo), sino también a los que tratan de ubicarse levemente a la izquierda del PT y PCdoB: el PSTU y PSol, los que más participaron en las manifestaciones que empezaron en São Paulo hace dos semanas y se desparramaron por todo el país.

A continuación, transcribo lo más fielmente posible, traducidos del portugués, dos posts de amigos que, por haber sido publicados en Facebook, considero de dominio público.
Transcribo también un texto del diputado Jean Wyllys, del PSol, partido con el que no comparto más que algunos pocos puntos de vista, pero que ha dado luchadores muy comprometidos y respetados, como este (sigue un link del diputado al Facebook). No hay traducción de este texto por un simple motivo de pereza de mi parte.
JV

De Elizabeth:

Una de las grandes novedades en estas manifestaciones es el desempeño de los medios digitales independentes, que ya hace un año y medio que cubren las manifestaciones callejeras, y ahora obtuvieron más visibilidad. Mientras que la Globo se quedaba en lo alto de los edificios, sitiada, los medios independientes siempre estuvieron en medio de las personas; confieso que nunca vi antes una cobertura de ese tipo.
Dice uno de ellos, Bruno Torturra, que la diferencia de ellos con los medios tradicionales es la "honestidad, ética, posicionamiento integrado dentro de las protestas y no la de analistas, “drones”, helicópteros, sino testimoniando. Y la credibilidad por la no edición, la no mediación de intereses comerciales. Detesto la cobertura de los grandes medios, que tuvieron y tienen un gran papel en el tamaño de la alienación política del país."


Te pregunto a vos: si vas a la manifestación mañana o la próxima semana, vas a ir llamado por quién? Saldrás a las calles convocado por una entidad en la que confiás y conocés? o a invitación de una cualquiera? Vos podrás decirme: “Ah, voy por cuenta propia”. Pero la dinámica de una manifestación no es esa: entidades (sindicatos, ONGs, partidos, medios de comunicación, movimientos sociales) convocan y las personas van. Es así que funciona. Estas protestas comezaron con una convocación del MPL (Movimento Passe Livre).
Recebi un link en donde aparecen 20 entidades de extrema-derecha en Facebook convocando a una manifestación el día 10 de julio. Son entidades como “Amigos da Direita”, “Anti-Neoateísmo”, “Cristianismo Online”, “Militarismo Minha Vida”, “Igreja Internet para os Necessitados”. Vos, que sos un ciudadano progresista de cualquier edad, y vos, joven, querés realmente darle representatividad a esa gente? (Cynara Menezes).


Há tempos a imagem do vencedor do Big Brother Brasil 2005, o baiano Jean Wyllys (PSOL-RJ), se dissolveu dando espaço para um dos deputados federais mais atuantes da atual legislatura. Em entrevista ao A TARDE, ele analisa as manifestações pelas ruas do País e atira contra muitos, incluindo o governador Jaques Wagner e o deputado estadual Sgto. Isidório (PSB).

Regina Bochicchio - Você julga representar os manifestantes?

Jean Wyllys - Eu represento parte dessas pessoas que estão nas ruas. Representação não é uma coisa fácil, direta, dada. Representação é uma coisa difícil. E dinâmica, permanentemente sendo revista. Eu represento as pessoas que foram as ruas com uma pauta direta de reivindicação. As pessoas que defendem, por exemplo, um objetivo concreto, como o que aconteceu inicialmente em São Paulo e Rio, a questão das tarifas de transporte urbano e os gastos com a Copa do Mundo. Mas a manifestação foi se estendendo, as repressões policias foram crescendo e incorporando outra pauta, a questão da moralidade pública, ou seja, um uso adequado, republicano dos recursos públicos. Isso também tem a ver comigo. Mas aí quando foram crescendo ainda mais, se tornando espetáculo na televisão, elas começaram a atrair segmentos assustadores, dos fascistas.

Regina Bochicchio - Mas evidencia uma insatisfação geral, não é?

Jean Wyllys - Isso é fato. Mas evidencia mais do que isso,  evidencia um povo que sempre se colocou à parte de  uma participação política mais ativa, de acompanhar  os mandatos, de ter participação política. E uma vez  convocada, não sabe como é participação política, não  saber fazer. E aí o que aconteceu? Os equívocos. Um,  primeiro os fascistas foram para as ruas. Por  exemplo, eu publiquei um manifestante que  segurava um cartaz dizendo 'Não à corrupção,  intervenção militar já! Impechment de Dilma já!.  Isso é uma defesa do golpe! Como ele tinha outras  pessoas fazendo isso. A inabilidade, a falta de  hábito da grande maioria de lidar com a participação  política se expressou muito no antipartidarismo. Numa  manifestação política, sem centro e sem líderes,  impedir a participação dos partidos é totalitarismo.  Na medida em que são antidemocráticos as manifestações também atraíram esses setores antidemocráticos, de colorido fascista, de uma  direita que não admite de hipótese alguma um governo  dos trabalhadores - com todos os problemas que tem.

Regina Bochicchio - As falas de algumas pessoas denunciam um certo descompasso sobre como agir de forma direta na sociedade, para além das ruas...

Jean Wyllys - Nós somos uma democracia jovem ainda. Os governos Lula fizeram alguma coisa que é inegável é que houve  que é fato inegável, um mérito, houve de fato  redução da pobreza durante o governo de Lula. E  emergiu uma nova classe média que é a classe C. Ela teve acesso às redes  sociais... mas ela já vem sendo alijada há muito  tempo do direito à Educação de qualidade. Ausência de educação para a cidadania,  impediu que as pessoas participassem da política, no  sentido assim, da fiscalização sobre o poder, impediu  que elas fizessem a democracia participativa. A  democracia é representativa e participativa. Agora,  como estamos num a democracia jovem, chegou a hora  dessas pessoas fazerem a democracia participativa. Essas manifestações foram o primeiro  momento dessa democracia participativa. Eu acredito  que com a experiência negativa as pessoas vão  aprender, na próxima, elas terão objetivos mais  claros, coisas mais concretas. Mas essa colcha de retalhos não funciona. A única que foi apresentada  concretamente foi a do MPL e essa foi atendida. Com essas experiências dos fascistas, dos vândalos, elas vão ver  que democracia participativa não é só ocupar as ruas  sem um objetivo concreto - uma democracia são suas  instituições democráticas. Acho que foi bonito, foi  um primeiro movimento. E eu vou ser nesse momento  positivista: sem ordem não há progresso. O caótico é bacana para o espetáculo, para a  pauta da TV. Eu defendo, por exemplo, que o partido esteja lá, é  um direito dele. Quando você perguntava  para um desses meninos nas ruas, diziam: "A gente é  contra tudo isso que tá aí". Mas eu perguntava: mas  contra tudo isso que taí o que? Não sabiam dizer. A  gente é contra partidos. Sim, mas você quer colocar  o que no lugar dos partidos? O que eu  percebo é que essa juventude foi pra rua sem alfabetização politicamente, foi  só com a vontade e isso é bom.  Eles pediam por exemplo explicação  pelos gastos da Copa. É tarde, deveria ter sido  discutido antes, E quem estava discutindo eram os  partidos de esquerda. Houve discussões, capitaneadas  por partidos. Não me venham  agora dizer que os partidos tem de estar fora porque  quem estava discutindo isso enquanto o gigante  dormia eram os partidos.

Regina Bochicchio - Como isso respinga no Congresso e em 2014?

Jean Wyllys - Isso já respingou lá no Congresso. Após a grande  manifestação de segunda-feira, tivemos uma reunião grande do colégio de líderes. Ivan Valente que é líder  do PSOL não estava então eu como vice-líder fui. Antes de a agente abrir a reunião nós estávamos conversando entre nós e eu vi que a grande  maioria dos deputados não entende o que está  acontecendo mesmo. Por que? Porque a maioria dos  deputados é alheia... alheia aos novos tempos. É  alheia ao fato de que essa juventude está em rede, que  ela está articulada em rede. Os deputados não  perceberam essa mutação, não estão nas redes sociais,  não dialoga no twitter com essa gente, não sabe o que  está atravessando o corpo social, portanto, foram  pegos de surpresa. Eu fui o primeiro a falar e eu  disse: a gente precisa dar uma resposta. E a resposta  que as pessoas querem é que a pauta legislativa  reflita os seus interesses. São interesses difusos e  há pautas que não tem consenso. Mas é possível  identificar o que é de consenso. E o que é de  consenso tem de estar nessa pauta. Por exemplo:  educação é um consenso. A nossa pauta poderia esboçar  esse consenso votando os 10% dos royalties do pré-sal.  Isso é função do Legislativo. Nós poderíamos  atender à essa reivindicação colocando em prática o  PNE - Plano de Educação e Metas, que passou pela  Câmara dos Deputados e parou no Senado - Renan Calheiros não põe na  pauta. Havia consenso em relação à segurança também.  Então, a gente podia votar a  PEC 300. E no bojo dessa votação discutiríamos que  polícia nós queremos. Uma  polícia que não faça como a polícia da Bahia na  quinta-feira. A polícia da Bahia foi uma das mais truculentas em todas as manifestações, a que mais  reprimiu durante os manifestantes.

Regina Bochicchio - Como você avalia a resposta  que governador Jaques Wagner deu ?

Jean Wyllys - Jaques Wagner quando se elegeu, em campanha,  apresentou o contracheque de um policial e dizia que  na Bahia os policiais eram desvalorizados e ganhavam  muito mal e que a má remuneração levava a problemas  como a corrupção policial, da constituição de milícias  e grupos de extermínio e parte da população negra na  periferia. (pausa). Nos dois mandatos a polícia baiana  quase que duplicou a quantidade de assassinatos (nova  pausa). Isso significa que Jaques Wagner não cumpriu  a promessa dele, não foi por acaso que houve uma  greve das polícias durante o governo dele. Logo, um  governador que traiu sua promessa de campanha e cuja  polícia continua matando a população negra, não  seria sensível a manifestantes de rua e, numa nota  oficial não falaria da violência da polícia. Outra coisa: a Copa das Confederações acontece sem que o  metrô esteja funcionando. Porque cargas d'água não se fez uma CPI na  Assembleia Legislativa ou na Câmara para apurar o  escândalo do metrô? Porque vai respingar lama - e eu  digo sem medo de ser feliz - vai respingar lama sobre  todos os grupos políticos que se enfrentam aqui.

Regina Bochicchio - Você sabe que aqui na Bahia o  governador está em sintonia com o prefeito?

Jean Wyllys - Não me espanta que o governador Jaques Wagner esteja  em sintonia com o prefeito ACM Neto (DEM). Não me  espanta de forma alguma. Jaques Wagner fez um governo  carlista. Embora tenha sido eleito com a promessa de  que enterraria o carlismo. Mas embora tenha prometido isso, fez um governo  carlista, mais do que os próprios carlistas. Não só  incorporando pessoas no seu governo mas se  comportando, muitas vezes, de maneira autoritária e  arrogante, tal qual o antigo cabeça branca. E olha que Jaques Wagner sequer aproveitou o que havia de  bom no carlismo - sim, porque havia uma coisa de bom  no carlismo. O carlismo, com toda a política  paternalista que ele invocava tinha uma coisa bacana  que se incorporava nas letras ACM - Arte, Cultura e  Memória. O carlismo investia no orgulho de si,  orgulho de ser baiano. esse orgulho de si, por mais  que pareça uma coisa idiota num primeiro momento, ele  tem uma coisa boa, gostar de seu lugar, cuidar do seu  lugar. E esse gostar e cuidar implica uma abertura  para o outro: mostrar para o outro a minha Bahia. E  isso não é uma bobagem, tem implicações políticas e  econômicas. Abrir a minha Bahia e mostrar como a  minha Bahia é cuidada traz divisas, recursos para a  Bahia. Mas também não gostaria  que Jaques Wagner não agisse de maneira republicana  com ACM Neto, devolvendo à ACM Neto aquilo que o avô  dele fez com Lídice da Matta (PSB).

Regina Bochicchio - Por que se blinda a base do governo que deu a Comissão ao PSC de Marco Feliciano?

Jean Wyllys - As pessoas escolherão Feliciano porque ele é um  símbolo, ele encarna o fundamentalismo. Ele é vaidoso, narcisista,  gosta de estar em frente aos holofotes. Mas as pessoas que fazem a crítica mais  embasada não perdem de vista que Marco Felciano é da  base do governo e que ele chegou à presidência  graças a maioria da comissão de direitos humanos que  é fundamentalista, pessoas do naipe do  deputado Sargento Isidório...
Regina Bochicchio - Que está aguardando aprovação do projeto  para criar os dele aqui, como o "consola  corno", ajuda aos homens traídos...
Jean Wyllys - Eu só não acho tão surreal que a Assembleia  Legislativa da Bahia tenha alguém do naipe do pastor  Isidório porque na Assembleia do Rio de Janeiro tem  gente muito pior. E porque na própria Câmara dos  Deputados existe Bolsonaro e Marco Feliciano. Porque  se não existissem esses dois em Brasília eu diria que  a presença de Isidório na Assembleia é uma aberração  inadmissível.

Regina Bochicchio - E ele nem é de partido  evangélico, é do PSB...

Jean Wyllys - Pois é. A deputada Luiza  Erundina, que também é do PSB  chegou par mim outro dia e disse: meu filho, eu fico  envergonhada, depois de tudo o que passei e  enfrentei, eu fico envergonhada de no meu partido  haver uma pessoa daquela.

Regina Bochicchio - Eleições 2014. Você é candidato à reeleição?


Jean Wyllys - Sim, sou, pelo Rio de Janeiro. Eu pensei inicialmente  em não me candidataria porque há um custo emocional  muito grande. O mandato federal me  expõe demais. As  pessoas que moram no Caminho das Árvores e na  invasão do Pela-Porco,  têm  direitos humanos.  E quando você advoga o direito  dessa população pobre, negra, as pessoas acham que  ela não tem direitos humanos. E então elas olham os  direitos humanos como se fosse coisa de bandido. É uma estupidez pensar assim.  Tocar nesses temas não é fácil. Tem um  desgaste que vai do insulto à ameaça de morte. Foi tanto desgaste que já passei, tanto que eu pensei: não vou segurar essa onda mais  uma vez. Mas ao mesmo tempo eu  tenho responsabilidade com a representação que eu  tenho hoje no Brasil. Eu não fui eleito em 2012 o  melhor deputado do Brasil pelo Congresso em Foco por  acaso.

sábado, 22 de junho de 2013

Algunas ideas sobre las manifestaciones de junio en Brasil.



Amigos, reproduje –traducidas del portugués- las opiniones de tres amigos que revelan puntos de vista, a veces convergentes, otras encontrados, sobre las movilizaciones de los últimos 15 días en Brasil. Como fueron publicadas en FaceBook, considero que son públicas.

Participé en las manifestaciones más masivas de São Paulo, y mi única opinión concreta es que “el Viejo Topo dirá su última palabra”. No son manifestaciones de la oposición, pero la derecha más violenta, fascista, anida dentro de muchas de ellas, quemando Banderas del PT, expulsando a la izquierda más a la izquierda –PSol, Pstu. Vamos a seguir participando, sin bajar banderas, sin demasiadas violencias y ver a donde estamos yendo. 
El último texto no lo traduje porque es muy largo y me da pereza:
JV.

De Lizete:

“Estas explosiones de las últimas dos semanas son el resultado de una transición de la dictadura a la democracia realizada por la mitad.  Las herencias malditas perduraron, los partidos de la izquierda fingieron que no vieron y afinaron la voz, pensando que llegar al poder valdría el precio de cualquer alianza con la derecha y otros sectores conservadores, incluso con las antiguas bases de la dictadura. Atrasaron un proceso, que ahora está explotando y que puede tener o no resultados. Sin una dirección, sin banderas, y sin organización no se llega a ninguna parte y, lo que es peor, da la oportunidad para que la derecha se apodere del territorio, como por ejemplo, con esa campaña del “fuera Dilma” que surgió en las últimas manifestaciones. Es lógico que los sectores más atrasados vayan corriendo a apoyar esa consigna. Parece que es un buen momento para que los jóvenes estudien la historia, aprendan con otros movimientos y no embarcaquen en propuestas golpistas. Deberíamos empezar com propuestas bien concretas -como ya lo es la cuestión de la tarifa de transporte. Por ejemplo: queremos otros 5 hospitales en el bairro tal. Queremos agua, luz, y policía en el bairro tal. Y empujar a ese PT tortuga para hacer lo que debe ser hecho”.

De Luís:

“La morbidez de algunos intelectuales y académicos contra las masas "desgobernadas", sin liderazgos "institucionales", sin plataforma registrada "en escribano público", sin discurso programático establecido dentro de un contexto de "representación ortodoxa", sin programa "registrado" en el Tribunal Superior Electoral, sin objetivos claros sobre los "cargos en disputa" en las próximas elecciones, sin marcos definidos hasta dónde "se puede ir y con quién", es apenas eso, morbidez, espanto, sobresalto, rabia, desconfort, odio. Contra aquellos que colocaron abajo sus castillos de cartas. Señores, dejen que las masas y las calles se manifiesten, libremente. Lo que es histórico queda, lo que sea oportunismo o aventurerismo, desaparece por las rejillas. Uds forman parte, asumidamente, "del ejército del orden", en todos los sentidos y campos. Bajen las "armas", tal vez consigan ver un palmo -uno solo basta- más allá de sus narices.

De Cid:

“No podemos perder la oportunidad de dejar claro que, como ciudadanos, le damos prioridad a la búsqueda  de la excelencia de los servicios públicos.
El uso de recursos públicos en el desarrollo de mafias privadas no puede ser aceptado como solución para la precariedad de la educación, la saúde, la seguridad o el transporte.
No se trata de sacar a uno u outro del poder, no se trata apenas de conquistar la primeira batalla, sino de apropiarnos de la ciudadanía que jamás tuvimos. La salud continúa rehen de una lógica perversa según la cual quien puede pagar doblamente por ella disfruta de lo que debería ser accesible a todos. Lo mismo ocurre con la educación, que además reproduce, generación a generación el modelo excluyente que reduce el acceso al diploma universitário”.

De Marcelo Badaró Mattos, profesor de História de la UFF:

Há momentos na história em que o ritmo dos acontecimentos parece se acelerar. Nos últimos 15 dias a sociedade brasileira viveu conflitos de dimensões tais que há pelo menos 20 anos não se desenhavam. As multidões tomaram as ruas das cidades (grandes, médias e pequenas). Na noite de ontem (20/06), manifestações em cerca de 400 cidades levaram milhões de pessoas aos atos. Não faz duas semanas que as manifestações se iniciaram, tendo por pauta imediata a derrubada dos aumentos nas tarifas de transportes urbanos. A intensa repressão policial aos primeiros atos levou a que, nos últimos cinco dias, a luta transbordasse as pautas, perfil dos manifestantes e dimensões originais das mobilizações. Na cidade em que a multidão foi maior, o Rio de Janeiro, mais de 100 mil manifestantes foram às ruas no dia 17 e no mínimo cinco vezes mais gente esteve no centro da cidade ontem. Tudo isso mesmo depois que prefeitos e governadores recuaram e revogaram os aumentos.
Diante da intensa repressão policial aos primeiros atos e da cobertura favorável a esta por parte dos monopólios da mídia, as manifestações ganharam uma dimensão de contestação a esses dois polos fundamentais da dominação de classes no Brasil de hoje: de um lado, o aparato repressivo ostensivamente utilizado no dia a dia contra os segmentos mais precarizados da classe trabalhadora (especialmente nas periferias e favelas da grandes cidades) e sistematicamente empregado contra os movimentos sociais organizados de perfil mais combativo; de outro, a fábrica de “consensos” ideológicos que tem na mídia monopolística sua vanguarda mais ativa.
Diante da persistência e crescimento das multidões nas ruas, o “partido da ordem” se realinhou. Governantes, mídia corporativa e políticos de direita começaram a elogiar as mobilizações como exemplo de cidadania, mas introduziram dois novos elementos no discurso que difundiram. O primeiro foi uma distinção: entre os cidadãos pacíficos e ordeiros nas ruas defendendo “um Brasil melhor” e a horda de “vândalos” e “radicais”, estes últimos os que estariam envolvidos em depredações e choques com a polícia. O segundo foi uma pauta: os manifestantes se mobilizavam (ou deveriam se mobilizar) contra a corrupção, contra os políticos em geral e, particularmente, rechaçavam (ou deveriam rechaçar) os partidos de esquerda, cujo objetivo seria se aproveitar das mobilizações para dirigir as massas para bandeiras que não seriam as suas.
O primeiro mote, abria espaço para tentar resgatar a abalada legitimidade da polícia, inclusive sua face mais violenta (seus Choques e Bopes), agora não mais para bater indiscriminadamente, mas para conter os “vândalos” e “radicais”. Difícil é estabelecer as mediações para os comandantes (os governadores reacionários civis e os coronéis fardados) desse aparato repressivo. Ao longo da semana, partiram de uma aparente liberalidade completa no início dos atos, combinada a uma batalha localizada no final, contra grupos que misturavam massas revoltadas com a repressão, nítidos provocadores e setores a soldo sabe-se lá de quem. Transitaram em seguida para uma repressão ainda mais violenta que nos primeiros atos, especialmente nos locais e dias de jogos da tal “Copa das Confederações” (“da Fifa”, antes que eu tome um processo por uso indevido de name right).
No Rio de Janeiro, na noite passada, o asfalto tremeu quando a PM empregou toda a força que exercita em uso diário nas áreas periféricas e favelizadas. No momento em que centenas de milhares de manifestantes se aproximaram da prefeitura da cidade, uma ação “preventiva” disparou bombas e balas de borracha na multidão, numa situação em que todos estavam privados de transportes públicos (os ônibus não circulavam dada a própria manifestação e o metrô fechou suas estações). Empurrando a multidão de volta ao Centro, os famosos “Caveirões” da PM carioca começaram a circular “para limpar” a área (palavras da própria polícia), fazendo uso de todo o arsenal militar a sua disposição contra quem quer que estivesse nas ruas. Dezenas de feridos foram parar nos hospitais da cidade em decorrência dessa ação que varou a madrugada.
Já o segundo mote – o da definição de uma pauta difusamente nacionalista e conservadora – gerou a incorporação aos últimos atos, agora ampliados para novos setores sociais, de bandeiras (contra PECS, contra os “corruptos”), uma indumentária (verde amarelo, bandeira nacional), cânticos (o hino nacional, os slogans de propaganda futebolística da Globo) e gritos (“sem violência” e “sem partido”), completamente adequados à linha conservadora, contraditoriamente defendida pelos editorialistas e comentaristas dos mesmos veículos de comunicação monopolísticos que, violentamente criticados pelos manifestantes, tiveram carros queimados e esconderam seus repórteres da multidão com medo de suas reações. E gerou algo bem mais grave. A direita organizada percebeu a oportunidade, foi para as ruas e influenciou diretamente as manifestações, via carros de som, faixas e slogans de grupos como o “Movimento Brasil”, ou mesmo através de milícias pagas para atacar os militantes de partidos de esquerda e movimentos sociais combativos, que chegaram a ser espancados por bate-paus da reação em várias cidades do país, algumas vezes com respaldo de parte da massa, ao som do coro “sem partido”.
Quando as câmeras de tráfego do Centro do Rio pararam de gerar suas imagens, e os canais de jornalismo das TVs por assinatura interromperam a transmissão ao vivo da mesma região, ficou claro que, ao mesmo tempo que, embora a criação do consenso conservador tenha dado algum tipo de resultado sobre o senso comum da multidão, os governos abriram a caixa de Pandora da barbárie repressiva mais generalizada. O desespero do governo federal tentando avaliar o grau da instabilidade, naquelas mesmas horas, revelou que os que estão à frente do aparelho de Estado ainda não sabem como retomar o controle do processo. Nem a Fifa sabe o que fazer!
Há uma crise política de proporções amplas em curso. Isso não respalda análises apressadas, nem de que há riscos golpistas imediatos pela direita contra o regime democrático, nem que a crise política já está gerando uma situação “pré-revolucionária” que favoreça à esquerda. O desenho atual da dominação burguesa no Brasil, que durante as últimas duas décadas combinou, tão eficientemente, o aparato amplo de formulação de consensos com todos esses instrumentos repressivos ainda parece ter muito fôlego para sustentar o regime democrático em nosso “Ocidente periférico”. No entanto, ficou evidente que, diante do primeiro movimento de contestação de massas, voltou a desmascarar-se a velha face da “contra-revolução preventiva” (lembrando Florestan Fernandes), que sempre caracterizou uma classe dominante que já nasceu, por aqui, sob o temor da revolução dos “de baixo”.
O desafio da esquerda socialista, dos autonomistas efetivamente contrassistêmicos e dos movimentos sociais combativos é imenso neste momento. A multidão em luta, nas ruas, foi acionada por esses setores, pelo acúmulo de suas denúncias e mobilizações. Frente à contra-ofensiva da reação conservadora burguesa, porém, o terreno das ruas está agora bastante minado para essas mesmas esquerdas e seus movimentos. Para manter-se nele será preciso um salto: é necessário construir unidade em torno de um programa mínimo de intervenção e só se pode convocar novas manifestações com um grau de organização muito maior. Fóruns, plenárias e espaços de articulação precisam ser criados imediatamente. Novas manifestações não poderão ter apenas o (belo) perfil de festa popular, sem liderança coletiva ou objetivos claramente delimitados (onde começar, onde e quando parar e para quê), pois a reação conservadora aprendeu a lidar com os atos, disputou sua direção e pode tomá-los para seus objetivos políticos. A entrada em cena dos sindicatos, ainda muito tímida, a presença do MST nos atos de ontem e as ações de outros movimentos sociais urbanos, como MTST, apontam para a possibilidade concreta de que tal salto se materialize numa frente da nova geração de manifestantes com as parcelas ainda combativas dos movimentos organizados da classe trabalhadora. Quando isso acontecer, deixaremos de ser uma multidão para ganharmos um perfil de classe. Por enquanto, isso é só uma possibilidade.

O cheiro de primavera que as primeiras marchas trouxeram e que a enorme vitória da derrubada dos reajustes reforçou, pode ser encoberto pelo odor do gás lacrimogênio e do spray de pimenta, assim como nossas palavras de ordem podem ser abafadas pelo hino nacional e o “sem partido” dos partidários da reação. O movimento cresceu, as contradições também, e a capacidade de intervenção dos que lutam para que floresça um outro mundo terá de evoluir na mesma proporção, pois as ruas precisam voltar a ser nossas".

De Marcelo Badaró Mattos, professor de História da UFF 

Comentario del amigo Néstor:

Leí brevemente los textos, me parece razonable el de Lizete y, modestamente, bastante delirante el de Mattos. Considerar como una posibilidad (aunque dice: no todavía) que en algún momento esta crisis política desemboque en una situación pre revolucionaria que favorezca a la izquierda es casi alucinante, según yo lo veo. Lo mejor que podría pasar, en una hipótesis súper optimista, es que esta movilización popular no acorrale al gobierno por la derecha sino que le permita contrarrestar las presiones políticas corporativas y del poder económico (que lo tienen bastante contra las cuerdas) y afirmar un sendero de políticas más claramente progresistas. Por ejemplo, imponer que los royalties del petróleo vayan en un 100% para la educación, como anunció ayer Dilma en su discurso y buscaba el gobierno desde hace meses, pero sin éxito porque necesita negociar en el congreso con las mafias provinciales del PMDB. Ahora, eso no es revolucionario ni pre revolucionario, es apenas una política democrática inclusiva.

Un abrazo, 
Néstor

sábado, 15 de junho de 2013

Desembestando o Jabor.

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Respondendo ao Jabor, que um dia foi cineasta e agora é “filósofo”

Tomado emprestado do faceBook do

Prezado Jabor,
Posso te chamar de Arnaldo? Ou melhor, Naldo! Ah, Naldo é bacana, vai! Tá na moda, dá um ar descolado. Apesar de o papo aqui entre nós ser bem sério hoje. 
Sabe, o problema não são os "vinte centavos a mais" que você falou outro dia. É a relação inversamente proporcional entre o custo da passagem que sobe, e a qualidade do transporte público que desce. 
Se pagar 3,15 no Rio me garantisse um ônibus de qualidade, em intervalos regulares e guiado por um motorista bem preparado (e educado), eu estaria feliz da vida, cara! Te juro! Deixaria até gorjeta pro "piloto". Mas você REALMENTE acha que é isso que acontece? 
Ah, você nem sabe, né? Porque dentro do seu carrão súper confortável deve ser mesmo muito difícil imaginar alguém andando por aí como uma sardinha em lata e se sentindo humilhado pelas condições degradantes que lhe impuseram. É quase um universo paralelo.
Confesso que fiquei bastante “#chatiado” com você, pra usar uma expressão bem comum hoje em dia entre os jovens. Jovens como eu, de classe média, com algum grau de esclarecimento e que utilizam constantemente a internet. 
Uma turminha que, segundo você, não tinha nada que estar ali protestando, já que não depende de metrô, ônibus, trem. Essa foi uma das afirmações mais tolas que já ouvi em toda a minha vida, e pior ainda é que boa parte da Imprensa embarcou na mesma onda!

Diversos jornalistas - pra minha tristeza e repúdio - classificaram como mero vandalismo a ação dos manifestantes, e estão até agora tentando me convencer de que há toda uma TEORIA DA CONSPIRAÇÃO por trás, gente oportunista que estaria se aproveitando da proximidade das eleições pra manipular os demais e assim conseguir que... ok, já chega, podem parar por aí antes que o meu estômago revire de vez.
O que eu queria entender, caro Jabor, é por que não apareceu a cara de pelo menos UM empresário dono de ônibus na minha TV. Ou ao menos UMA linha sequer falando sobre eles em um jornal. Uma mísera declaração no rádio. Num site, que seja. Quem são eles? Aonde vivem? Do que se alimentam? Ninguém sabe, ninguém viu. Tal qual criaturas das trevas, eles se escondem nas sombras e são sempre poupados, preservados. Por quê???
Enquanto isso, policiais tomam pedrada, estudantes levam gás de pimenta, rodoviários são escravizados, trabalhadores são prejudicados. Aí você veste o seu terninho elegante, vai pra frente da câmera e tem a PACHORRA (só pra usar um termo que gente velha adora) de me falar que isso tudo foi "por causa de vinte centavinhos a mais"?
Olha, eu condeno atos de violência e acho lamentável depredar lojas, saquear, fazer balbúrdia. Mas desviar a atenção toda pra essa questão, como se fosse este o foco do problema, e querer refletir sobre a força maligna que estaria por trás, é de uma covardia que eu não sei nem dimensionar. Mais do que isso, é querer me chamar de abestado! 
Ainda mais com essa total PARCIALIDADE que os meios de comunicação estão demonstrando, querendo desqualificar os protestos legítimos e praticamente dizer que eles são um exagero, coisa de um bando de gente reprimida que não tinha videogame pra extravasar sua raiva e decidiu protestar contra a primeira bobeirinha que apareceu. 
Sou capaz de aceitar que esse discurso de lavagem cerebral venha de um político idiota, pois assim são os políticos. Pega o Paes no Rio e o Haddad em Sâo Paulo, que você vai ver. Ou o Cabral e o Alckim. O discurso é o mesmo, são tudo farinha do mesmo saco. Só muda o sotaque.

Agora, vir de jornalistas como você, Naldo, aí não dá pra engolir. Esse posicionamento antagônico com a população mostra apenas a falta de identidade e o descompasso que a profissão vive atualmente, mas aí é outra história, deixa quieto. 
Coincidentemente, olha só, precisou que uma repórter da Folha fosse atingida no olho por balas de borracha pra começarem a rever os conceitos e partirem pro ataque. Mas atacar quem, cara-pálida? Eu? Você? Ei, espera aí galera, que eu saiba devíamos estar lutando juntos, do mesmo lado! Só que não.
Realmente, deve ser muito mais legal pros nossos prefeitos e governantes que o mundo ache que isso aqui é uma festa incessante, uma farra do bundalelê! Onde todo mundo vai trabalhar de biquíni e sunga, sambando no pé e com um sorriso de orelha a orelha, batendo uma bolinha na hora do almoço e voltando pra floresta em um carro alegórico, tudo regado a bastante caipirinha e cerveja gelada. No dia seguinte, tudo de novo, claro!

Afinal, estamos no Brasil, o malandrão, a potência, a terra do jeitinho. Aqui é tudo tão bom, tão perfeito, que a gente só de sacanagem resolve dar uma aprontada de vez em quando, só pra ver qual é.
Sim, há muito jovem alienado de classe média (e alta) nas redes sociais. Mas eu prefiro falar dos que têm algo a dizer, e não só os que dizem, mas principalmente fazem. Há militantes em potencial por aí, e não rebeldes sem causa. Até porque o que não faltam são causas pra lutar.

Também tem os aproveitadores, e a galera do oba-oba, mas eles são que nem barata, estão em toda a parte. A garotada de hoje em dia pode não ter lutado na Ditadura, nem nas Diretas ou no Impeachment do Collor. Mas tem voz e ferramentas pra reclamar de muita coisa, nessa bagunça em forma de país. 
Que não subestimem os jovens por gostarem de um Facebook aqui, um Instagram ali, um vídeo engraçado do Youtube acolá. Gostar de alguma futilidade não é ser alienado e  nem indiferente. E é por isso mesmo que eu te digo, Naldo Jabor: Você errou. Errou feio. Errou rude. E se existe um Deus (polinésio ou não) ele tá de olho em você.

Um abraço, do amigo Sandro

#FicaDica

Revoluciones antiguas y luchas modernas.

  
El dos de mayo de 1808, Francisco de Goya.

                 
São Paulo, junio de 2013, Córdoba, junio de 1968.

           “Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia. Al principio sorprende. ¿Qué pasa? ¿De qué nos alertan? El mundo gira como cada día. Vivimos en democracia, en el estado de bienestar de nuestra maravillosa civilización occidental.
Aquí no hay guerra, no hay ocupación. (...) Pero ¿de verdad estamos en una democracia? ¿De verdad bajo ese nombre gobiernan los pueblos de muchos países? ¿O hace tiempo que se ha evolucionado de otro modo?”
(...)
               “¡INDIGNAOS! Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. “Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad”.

Trechos del prólogo escrito por el escritor y economista humanista español José Luis Sampedro para el libro "¡INDIGNAOS!",  de Stéphane Hessel.


Capítulo XVII

Salgo del sueño y me despierto asustado; parece que la enfermera me levanta el brazo para ponerme el termómetro; estoy bien, sin fiebre, pero no hay voces en el cuarto del sanatorio. De pronto entran Muñeca y Raúl, se sientan al lado de mi cama, cuchichean un poco y escucho que mi primo empieza una nueva historia:

––Tuvo mucho miedo la  primera vez que salió a un acto callejero en Córdoba; era 1968, su primer año de arquitectura, y las noticias del Mayo Francés le llegaban por la boca de Marilén, jovencita de 19 años, militante del Comando de Resistencia Santiago Pampillón. Y aunque hubiera querido impresionarla, Juan no se había animado a llevarle las molotov que ella le había pedido, y la había dejado esperando media hora en la esquina de Duarte Quirós y Velez Sársfield–– dice Raúl.  
 ––El Chacho Rubio se había pasado dos horas explicándole a Juan cómo se armaban las “molos”:  que al romperse el vidrio la nafta se desparrama, entra en contacto con el ácido y la potasa, y se incendia. Si se usa aceite de motor, la nafta se agarra a cualquier tipo de superficie, y además del efecto que causa el fuego, se agrega la corrosión del ácido. Pero Juan se había asustado y la dejó a Marilén esperándolo por mucho más que los cinco minutos de tolerancia que habían acordado; hasta que los muchachos y chicas, que habían estado disimulados, divididos en grupos de cuatro o cinco en las colas de los ómnibus, se lanzaron a la calle, gritando consignas contra la dictadura. Y Marilén no pudo llevar las molotovs porque Juan, muerto de miedo, la había dejado esperando–– completa mi primo, se levanta, mira por la ventana del sanatorio y comenta que todavía hay poca gente a esa hora en el paseo Sobremonte. 

––Fue así que Juan conoció su primera frustración amorosa, porque el romance que tanto había planeado nunca ocurrió, no pasó de un par de fantasías: Marilén era toda una mujer de 19, valiente y decidida, que militaba en el Comando de Resistencia que llevaba el nombre del primer mártir de la lucha estudiantil contra la dictadura de Onganía; y Juan era apenas un muchachito de 17, acobardado por la contradicción de querer ser revolucionario y morirse de miedo a la policía brava de Córdoba–– dice Raúl y se aparta de la ventana.

“Fuiste mía un verano, solamente un verano, aún recuerdo la playa, y aquél viejo cafe, y aquél pájaro herido, que acunaste en tu mano...”

––La balada de Leonardo Favio más parecía un poema recitado que una música cantada, y la voz gruesa del cineasta, que tenía más éxito con los discos que en las pantallas, le traía a Juan una y otra vez el recuerdo agridulce de Marilén; pero ahora ya no le tenía tanto miedo a las bombas molotov. Incluso en aquella misma esquina en que la había dejado plantada, un año y medio atrás, y justo delante del café en que ella le había dicho después, muy seria, que “tenía que crecer, dejar de ser chiquilín y asumir los desafíos de la vida”, Juan se había atrevido a avanzar contra un grupo de policías de la tropa brava cordobesa y lanzarle a uno de ellos, derecho contra el escudo, una molotov recién sacada del bolsito de gimnasia que le habían dado en el sindicato de Luz y Fuerza. Por suerte le acertó al único policía que en vez de un casco de acero llevaba un quepis de franela, y la molotov se le había resbalado sin estallar–– cuenta Raúl.
––¿Se hubiera aguantado Juan aquélla primera experiencia violenta de lucha callejera si la “molo” hubiera estallado? No lo sabía, en el fondo seguía muerto de miedo, pero ahora Marilén podría estar orgullosa de él: se había animado a entrar en la militancia revolucionaria. Aunque ella ya no andaba por las calles de Córdoba porque el Comando de Resistencia Santiago Pampillón había entrado a la guerrilla de las FAR, y Marilén había caído entre los primeros presos políticos después del Cordobazo–– termina mi primo su relato.

 Y me vuelve el sueño, un cansancio supremo, soberano, que me cierra los ojos y me vence; la enfermera de la tarde empieza a darme los remedios, y yo pienso, o sueño:

––¿Juancito no volvió? ¿Pero tampoco llamó? ¿Se le habrá terminado la batería del celular?
Las sirenas de la PM paulistana aturden a los más de seis mil jóvenes que se juntaron entre la avenida Consolação y el comienzo de la Ipiranga. Un grupo de veinte policías de la tropa de choque avanza y tira los primeros cartuchos de gas lacrimógeno contra los portones del Mackenzie. Una nueva batalla de la Rua Maria Antonia va a empezar. Grupos de jóvenes gritan “Sem violencia! Sem violencia!”. Pero el comandante de la tropa de choque recibió órdenes del jefe de la operación, que fueron confirmadas por el secretario de seguridad pública, y por el mismísimo gobernador del estado: “hay que reprimir duramente el vandalismo de esa manifestación!”.

Jóvenes pacíficos y algunos pocos hombres y mujeres mayores de edad se refugian en los bares y entradas de edificios. En una de las pocas “lojas” que dejó sus puertas abiertas, los manifestantes amparan a dos viejitos. Una periodista recibe en pleno rostro una bala de goma. ¡Balas de goma apuntadas directamente a la cabeza de jóvenes pacíficos que exigen transporte público gratuito! ¡Siete fotógrafos y repórteres de la Folha de S.Paulo heridos con cartuchos de gas o balas de goma!¡Casi 200 presos!

Juan se asusta. Piensa en Juancito, que no puede salir de las oficinas del Directorio Académico. Piensa en los miles de jóvenes que están allí mismo ahora, cerca de su hijo, gritando, exigiendo las reivindicaciones tan lógicas y justas, protestando contra la barbarie de la policía. Ve los combates de la Rua Maria Antonia, cuatro décadas después, ahora en plena democracia, y se indigna, y sueña con nuevas indignaciones, con jóvenes que largan la anestesia de los cachivaches electrónicos y se entregan a ideales nuevos, a utopías antiguas, a realizaciones modernas y humanistas.

Es que, aunque Juan no lo vea claro todavía, el Viejo Topo de la historia sigue con sus antiguas picardías: hace de cuenta que está adormecido, pero de pronto se levanta, soberbio, juvenil siempre, invencible y audaz. Y avanza otra vez, hasta romper las cadenas del conservadorismo, la hipocresía moral, los miedos que impiden levantar la nariz contra la lógica de la deshumanización. Y otra vez brotan los puños irreverentes, los aires de Paris de 1968, del Cordobazo de 1969, de las energías sanas que arrasaron con las dictaduras de tantos generales que amedrentaron el continente al mando de los señores de la guerra del Norte.

Juan tiene miedo otra vez, pero ahora es diferente, se preocupa por Juancito. ¿Volverá enseguida? ¿Habrán cerrado las entradas del metro de la Praça da República? ¿Llegará sano y salvo? ¿Le calentamos la comida ahora, o mejor esperamos que llame?


JV, São Paulo, 15 de junio de 2013.