quinta-feira, 31 de outubro de 2013

Para leer (mejor) al indio Patoruzú




Para leer a Patoruzú

Uno de los personajes más conocidos y significantes de la historieta argentina, y también de los más controvertidos y polémicos, una mezcla rara de superhéroe nacional,  inocente y bonachón, es el personaje creado por Dante Quinterno –Patoruzú y su outro-yo juvenil, Patoruzito- también son las tiras de una de las publicaciones de vida más extensa en la historia gráfica del país.

Igual a lo que ocurrió más tarde con Mafalda, o con el chileno Condorito, u otros importantes personajes de historieta, Patoruzú debutó con un papel secundario en otro título que Dante Quinterno publicaba desde 1927 en el famoso diario Crítica de Botana. Se trataba de la tira de historietas “Un porteño optimista”, que más tarde pasó a publicarse con el nombre de “Aventuras de Don Gil Contento”. El 17 de octubre de 1928 “Crítica” anuncia: "Don Gil Contento adoptará al indio Curugua-Curiguagüigua", y ya al día siguiente otro aviso proclama: "mañana debuta el indio Curugua-Curiguagüigua".

Por fin, el 19 de octubre surge el nuevo personaje, nacionalista e indigenista, Curugua-Curiguagüigua (más tarde Patoruzú) era el último "tehuelche gigante", venido de las entrañas de una casi desconocida y mítica Patagonia. Considerando las dificultades que presentaría el nombre guaraní, es rebautizado por el personaje central de la tira, Don Gil, y pasamos a conocer entonces al cacique como Patoruzú.

El nombre Curugua-Curiguagüigua se cambia por otro, Patoruzú, que viene de unos caramelos negros que se vendían en aquella época, llamados Pasta de Orozú. Aunque muy poca vida tuvo por el momento el nuevo personaje, ya que la publicación de la tira fue suspendida el día 21. 

Pero, siguiendo casi el mismo guión de muchas otras tiras famosas –como lo haría Condorito, décadas más tarde- hacia finales de 1928 Quinterno empieza a trabajar para “La Razón”, con una historieta llamada “Don Julián de Montepío”. Dos años más tarde, en septiembre de 1930, reaparece Patoruzú, de un modo parecido al de la anterior.  El diario explica que Julián tiene que asumirse como tutor del indio, que es una especie de herencia de un tío riquísimo de la Patagonia, en cuyo testamento Le había dejado esta extraña cláusula de exigancia al sobrino. Patoruzú es el último tehuelche, hijo de un poderoso cacique. Hay que recordar que, medio siglo antes de la aparición de Patoruzú en el mundo gráfico agentino, Miles de tehuelches, pampas y mapuches habían sido masacrados por Julio Roca, que em 1878 culminó su “campaña al desierto”, matando, aprisionando y deportando centenas de familias, condenadas a la servidumbre forzadas en las provincia e ingenios azucareros del norte.

Ceferino Namuncurá, hijo del bravo cacique del mismo apellido, secuestrado por la tropa y entregado a los cuidados de la orden de los salesianos de Don Bosco era un claro precedente de la moda que Videla iría a instaurar un siglo más tarde: matar a los rebeldes, secuestrar y dar en adopción a los hijos de los enemigos. Los tehuelches, dueños de las vastas tierras patagónicas fueron despojados de su historia. Patoruzú vendría después, para contarla de un modo diferente.

Y esto ocurrió cuando el 19 de octubre de 1928, asomándose desde el primer cuadrito de la tira por la puerta de un tren carguero, el indio lanza su grito: "¡Guaagua Piragua! ¿Vos sos mi tutor, chei? Curugua-Curiguagüigua te saluda", y Gilito Le contesta "¡Por fin llegaste Patoruzú! te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas". Desde entonces Patoruzú empieza a ser un personaje popularísimo entre el público argentino, y va dejándolo olvidado a Julián, hasta que la publicación toma definitivamente el nombre de Patoruzú en el mes de agosto de 1931, y en diciembre de 1935 la historieta empieza a publicarse en “El Mundo”. Y en 1936 aparece una página a color en la revista del diario -“Mundo Argentino”- y las tiras pasan a publicarse en otros diarios del interior del país. 

Quinterno comenzó sus instrucciones a los guionistas de la siguiente manera: “El indio Patoruzú es un símbolo, símbolo universal en el que se conjugan todas las virtudes, inalcanzables para el común de los mortales”. 

En noviembre de 1942 Quinterno estrenó “Upa en apuros”, un corto de 15 minutos, que fue el primer dibujo animado en colores de Argentina, protagonizado por Patoruzú y su hermano Upa. 
Patoruzú es un cacique tehuelche, terrateniente millonario que distribuye el tiempo entre su estancia em la Patagonia y la agitada metrópolis de Buenos Aires. Antes de los "huija" y los "canejo" que hicieron famoso a "Patoruzú", con apenas 18 años Quinterno comenzó a publicar en el diario Crítica la tira, en.

Como un espejo de una imagen muy conocida del viejo porteño, el personaje de "Las aventuras de Don Gil Contento" original,  el mismo de "Un porteño optimista", que pocos años después se transformó en Isidoro Cañones, resumía el perfil del vividor, juerguista noctámbulo, cínico y aprovechador: el "bon vivant" de la Capital Federal de los años de oro. Figura totalmente opuesta a Isidoro, inocente y de buen corazón, el cacique vive envuelto en aventuras en las que se enfrenta a toda suerte de bandidos, con su fuerza sobrehumana. Su moral de solidaridad y prefencia permanente por los más débiles y desvalidos es  inquebrantable, y resume los viejos principios de nobleza, valentía, patriotismo e integridad moral. Así es como lo quiere ver su creador, Dante Quinterno, que en octubre de 1931, en una entrevista a la revista “Aconcagua” declara: "Encontré a Patoruzú después de haber estudiado la psicología de los indios que sobreviven en el país, y me interesó especialmente el más bonachón e ingenuo. Pero es la auténtica personificación del valor, simboliza cuanto de excelso puede contener el alma humana, y en él se conjugan todas las virtudes inalcanzables para el común de los mortales. Es el hombre perfecto dentro de la imperfección humana".

Pero –igual que al Pato Donald, Zé Carioca o Condorito- también hay otras aristas y ângulos em la figura mitológica del tehuelche Patoruzú: por una parte, está claro que representa la figura rioplatense del gaucho, independiente y seguro en la naturaleza de sus actos, que siempre actúa sin dobleces. Y por otro, el personaje recrea el esterotipo romantizado del indio bueno, un ser honrado y humilde que la visión exótica y culpable redime, según la óptica occidental y cristiana, que quiere rescatar al salvaje y a la naturaleza que antes arrasó. Y la raíz misma de esta naturaleza ambivalente también la vamos encontrar, claro, en la figura del padre del personaje, Dante Quinterno. Un autor camaleónico,  que logra hacer convivir al artista y al editor, lleno de giros y de fluctuaciones políticas; fue aliado primero de la derecha golpista de Uriburu, que en 1930 derrocó al presidente constitucional Irigoyen, inaugurando el golpismo militar del siglo XX em Argentina; luego se declaró socialista y, más tarde, un moderado conservador durante el peronismo. Las acusaciones de xenofobia que se e achacaron a Patoruzú nacen del nacionalismo a ultranza del autor, que poco a poco se irá apoderando del noble cacique hasta hacer del personaje –¿a contragusto del autor?- una mascota de la funesta dictadura asesina de Videla.

“La bondad de este indio noble puede alcanzar límites insospechados, pero no confundamos su credulidad y su ingenuidad con la necedad del lelo. Generoso hasta el asombro, su inmensa fortuna es, antes que suya, de todo aquel que la necesite.” –decía Quinteros, em   un arrobo de trasfondo casi izquierdista-  “Patoruzú sale invariablemente en defensa del débil y por una causa noble se juega integro, sin retaceos. Impulsivo y arrollados, no mide los riesgos que pueda correr su integridad física, como tampoco repara en las trampas que puedan tenderle la serie de truhanes que le salen al paso”.  Y las dudas sobre su fondo ideológico persisten.

La influencia del personaje Patoruzú entre los historietistas latinoamericanos no se puede negar. Roberto Fontanarrosa escribió sobre él, diciendo que "Patoruzú no era solo su sonrisa -tiene una muy linda sonrisa ese índio- su pluma, su poncho, sus ojotas y esa suerte de "proto-pantalón vaquero", refiriéndose al jeans arremangado que usaba, atado con las boleadoras tehuelches por debajo del poncho.

Patoruzito hizo su aparición en vísperas de importantes hechos políticos para la Argentina, el 11 de octubre de 1945. Seis días más tarde, el 17 de octubre, un levantamiento de los trabajadores del Garn Buenos Aires llevaría al poder por diez años al general Perón.
Patoruzito fue editada por el sindicato editorial que Dante Quinterno ya había creado y que editaba Patoruzú desde 1936,
El Patoruzito fue una revista de aventuras que marca, en los años de la posguerra, rumbos novedosos para la historieta argentina. Era una publicación de puras narraciones de acción y diversión, contrastando con las tendencias  del Billiken, que mostraba al dibujo como un complemento del texto escrito, casi sin los globos de diálogos y con largos epígrafes en los que las ilustraciones se limitaban a mostrar algun momento de la acción.

Dante Quinterno, el dibujante que creó los personajes de la tira cuando tenía solo 18 años, publicándolos en el mítico "Crítica" de Buenos Aires, murió a los 93 años. Quinterno siempre fue considerado un conservador, en lo que hace a sus ideas políticas, y en ese sentido Patoruzú encarnó el nacionalismo de las clases altas de los años 20 que rechazaban el radicalismo irigoyenista, desconfiaba de la inmigración europea y del combativo movimiento obrero.

Hacia los finales de los 60, y para reciclar y actualizar al personaje, Patoruzú rescata a los Beatles de un secuestro que sufren en Buenos Aires, y en los 90 lucha contra una red de falsificadores de dólares, tratando siempre de no entrar en el ámbito político, en un país y en una sociedad siempre hiper politizada y al borde de la guerra civil.

Javier Villanueva. São Paulo, 31 de octubre de 2013.

terça-feira, 29 de outubro de 2013

El derecho al delirio literario.



-Hola. Te llamé ayer porque quería que me trajeras un libro de tu viaje- me dijo Daniel. Pero yo no estaba viajando. En realidad la de Daniel fue la primera voz que escuché, nítidamente, aquel año. Daniel es un tipo inteligentísimo: estudió filosofía y psicología al mismo tiempo, y se recibió en las dos materias, casi en la misma época y en el plazo justo para cada disciplina. No se conformó con la doble titulación y se metió de cabeza en medicina, para especializarse en psiquiatría en menos de cinco años. 

Pero había un problema: agobiado con los estudios, empezó a usar marihuana; convencido de que la droga era apenas un remedio que lo ayudaba a relajarse de tantas tensiones, adhirió con entusiasmo a las teorías en boga sobre la liberación total de las drogas; se entusiasmó con los avances de la ciencia en el sistema de liberación controlada con bupivacaína racémica en el bloqueo del nervio ciático en ratones y otros descubrimientos, que lo dejaban muy exitado. 

Ocurre que, además de la alucinante capacidad de Daniel para el estudio y el raciocinio lógico y científico, había un invitado de piedra que el mismo Daniel desconocía, y que solo se le presentó, en su plenitud, a los 19 años, en plena carrera de estudiante brillante: el disturbio de humor, más conocido hoy como bipolaridad. Y -sumados al uso excesivo del cannabis y al inicio de una adicción compulsiva al alcohol- los brotes de momentos de manía elevada, o de profunda depresión lo llevaron en pocos meses a un estado físico y mental deplorable.

Sí, la de Daniel fue la primera voz que escuché en esos días, en los que el joven estudiante, trastornado por el exceso de estudio y sus disturbios de humor, me llamaba cada tres o cuatro días para contarme sus cuitas. Pero hubo también otros llamados de un par de voces más. Solo que la de Daniel fue la única de tipo telepática durante meses.

Debo decir, para que ninguno de mis lectores piense que estoy alucinando, que nunca creí que esa comunicación a distancia - directamente de mi joven amigo estudiante hacia mi mente- existiera de verdad.
Y para comprobarlo, cuento que en dos o tres ocasiones agendé unos encuentros con Daniel, en lugares públicos -un café y dos pizerías de Caballito, cerca de donde vivo- y siempre con la presencia de mi amiga Vivi a pocas mesas de distancia, para servirme de testigo. Mi amigo no fue. Cuando lo cuestioné sobre sus ausencias al vivo siempre -las tres veces- me contestó lo mismo: "-Si me presentase por fuera de nuestra comunicación telepática habitual, la romperíamos. Sigamos así nomás, que así estamos bien". Juro que no me convencía.

Pero pese a su negativa a aparecer en público, al vivo y en directo -luego supe por medio de su padre que Daniel estaba internado con un brote esquizofrénico- nunca faltaron los contactos mentales e incluso los mensajes por medio del facebook y por e-mail.

Y fue en uno de sus mensajes y posts en facebook que apareció Elena, amiga antigua que conocí en Nicaragua, en mi viaje de 1979. Nunca entendí muy bien cómo fue que Elena terminó siendo amiga de Daniel en facebook, ya que el joven estudiante bien que podría ser un hijo muy joven tanto mío como de mi amiga.
A partir de ese extraño contacto electrónico, moderno y confiable -aunque ni yo ni la mayoría de los usuarios conozcamos ni entendamos sus mecanismos íntimos- empezó también Elena a sumarse a la conexión telepática, mecánica esa sí, que yo iba comprendiendo cada vez más y mejor en mis charla al vivo con Yuyo.

Con mi viejo amigo Yuyo fuimos compañeros de luchas entre treinta y cuarenta años atrás, y la nueva relación de paciente y psicólogo a veces me molestaba. Sobre todo porque yo había leído toda su obra científica: "Parte de guerra" primero, y "La Telépata" después, aparte de sus numerosos artículos y tesis, y tenía una enorme confianza en sus opiniones, pero sobre todo en su praxis. No nos olvidemos que quien bebió en las fuentes del materialismo dialéctico puede renegar después de parte de sus postulados científicos, pero aunque lo niegue, siempre tendrá una tendencia a echar mano a sus primeras y más sólidas convicciones.

Yuyo, en su psicoterapia, fue mostrándome que un objeto irreal -una voz, por ejemplo- que es percibido como real, es un delirio, una alucinación. Pero yo le contestaba diciéndole que, si yo lo reconozco como no real, o por lo menos desconfío profundamente de esa percepción, entonces no es delirio. Y eso, aunque yo tenga la íntima convicción que esas imágenes, o sonidos en mi caso- no están al alcance de mis sentidos, las voces siguen allí, puntuales, dos o tres veces por semana. Y los e-mails?

Yo le contesté a Elena varios de sus mensajes electrónicos y llegamos a agendar un encuentro. Esta vez no se lo mencioné a Daniel, porque aparte de que seguramente faltaría a la cita otra vez, era capaz de convencerla a Elena para no ir. Elena fue a las citas -fueron dos encuentros- e incluso hablamos de las voces que yo escuchaba por medios telepáticos. O sea, hablamos del contenido de esas conversaciones, no del medio en sí, no de la telepatía o alucinación. Y en cada tema, en cada contenido recordado, ella dio claras muestras de seguirme el hilo, de no haber perdido el hilvanamiento de nuestras charlas mentales.

Llegué a notar, en uno de estos encuentros reales, al vivo con Elena, que ella articulaba suavemente, pero lo suficientemente claro como para que lo notase en sus labios, cada una de las palabras que yo iba a pronunciar, fracciones de segundos antes de mí, contándole nuestras charlas telepáticas. Claro que, repito, nunca le dije que nuestra conversación real seguía de cerca -o lo antecedía- al mundo paralelo de nuestros encuentros a distancia, por medio de voces que a veces se entrecruzaban con las de Daniel y otras no. Puede Haber sido algo sobreentendido, no dicho, pero sí claramente compartido con Elena.

Lo que más me intrigó durante el largo período de mi tratamiento con Yuyo es que, a veces -también él, que era mi analista- murmuraba medio segundo antes las palabras que yo iría a pronunciar enseguida. Tanto fue así que empecé a crear un juego -infantil, lo reconozco- para tratar de pescarlo en la confabulación de Elena y Daniel. Varias veces amagué con decir una palabra y pronuncié otra. No era difícil, porque siempre fui bueno con los sinónimos y los antónimos. Por ejemplo, si yo fuera a decir "la conversación fue inútil", lo pensaba primero y enseguida decía: "la charla fue innecesaria".

Y así fue que lo agarré a mi amigo y terapeuta Yuyo en una serie de situaciones en las que él también esbozaba en sus labios las palabras que yo había pensado primero, para luego, casi de inmediato, decidirse por las segundas, las sinônimas, o a veces incluso antónimas, por las que yo había optado después.
Esto no disminuyó en absoluto mi confianza hacia el terapeuta y antiguo camarada. Al contrario, pense que, en vez de tratarse de una confabulación con Daniel y Elena, Yuyo debería estar aprendiendo las armas y tácticas de guerra psicológica de mis dos amigos, para ayudarme mejor, claro.

Continuará,

Javier Villanueva, São Paulo, 29 de octubre de 2013. Basado en hechos reales e irreales.

terça-feira, 22 de outubro de 2013

Para leer al Condorito y al Zé Carioca

Condorito en 1949


Imagen de Condorito en su primera aparición pública, en 1949.



La creación de Condorito

Hacia el año de 1942, el mundo estaba más que tenso, en medio de una pavorosa guerra mundial y con las fuerzas nazis amenazando con controlar a corto plazo toda Europa. El grupo de gobiernos aliados -los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia-  enfrentado al Eje -Alemania, Italia y Japón- trataba de incorporar con urgencia a los diversos países de su área de influencia política y económica que alegaban no pertener a ninguno de los dos bandos en pugna y preferían mantenerse neutrales; y entre ellos estaba la gran mayoría de los países de América Latina.

Es por eso que Estados Unidos quiso hacer una campaña para acercarse a los países del sur del continente, en los que parecía ser que el único personaje estadounidense que se mantenía popular era el ratón Miguelito, Mickey Mouse. El gobierno norteamericano le pidió entonces a Walt Disney que produjera una película de dibujos animados con sus producciones más famosas, que fuera realmente amigable para con los latinoamericanos. De esa manera fue que en 1942 nació la película “Saludos Amigos”.
El filme fue el sexto de la Disney y contaba con cuatro segmentos diferentes, en el que cada uno de ellos presentaba a un personaje de la Disney en un país sudamericano.

El Pato Donald era un turista estadounidense que visitaba el lago Titicaca en Bolivia. Tribilín representaba a un vaquero que viaja a la Argentina y aprende las costumbres de los gauchos. Mientras, Zé Carioca hace su primera aparición, y le muestra a Donald los bailes y la cultura suburbana de Brasil.

Pedro es un avioncito bimotor que en la película representa a Chile y que, aunque se esfuerza, no puede atravesar la cordillera de los Andes. Es que Pedrito, un avión de correo postal, reemplaza a su padre en la entrega de la correspondencia de la Argentina hacia Chile. Al final, con mucho esfuerzo logra traspasar el Aconcagua, la montaña más alta de Sudamérica.
De esa manera, en la buena intención colaboracionista de Disney, cada país era representado con un personaje diferente, entre los cuales José Carioca y Pedro eran nuevos.

¿Y de dónde salió el personaje Condorito? La leyenda dice que Pepo – que es el seudónimo de René Ríos Boettiger artista gráfico que vivió de 1911 a 2000- vio la película y se quedó indignado porque consideraba que el chileno no era del modo como aparecía retratado en la película, ya que le sonaba paupérrima la representación de Chile por medio del avioncito Pedro. Cuentan que de inmediato tomó un lápiz y dibujó un cóndor antropomorfo, que le dio vida al famoso Condorito. La primera historieta de Condorito apareció en el año 1949 en la revista “Okey”.

También es importante contar, al hablar de la historia de Condorito, que ya hace más de 40 años que Pepo vendió todos sus derechos a la World Editors Inc., reservándose tan solo sus derechos para la revista en Chile. La World Editors, con otros socios locales, llevó la revista a todos los países hispano-hablantes de Latinoamérica y en todos ellos la historieta fue incorporada y adaptada al medio local con bastante éxito.

Años después la World Editors transfirió la publicación de esta revista a la editorial mexicana Televisa, con una fuerte presencia en toda Latinoamérica, y World Editors conservó todos los demás derechos. En ese entonces la revista ya había llegado a vender veinte millones de ejemplares anuales, una cifra que nunca fue igualada por otra ninguna publicación.

El personaje de Condorito hizo su aparición, em 1949,  como un ladrón de gallinas, que luego se arrepiente de su mal comportamiento y trata de devolverlas. Pero es detenido por un policía y encarcelado. Toda una alegoría del pobre latinoamericano.

Javier Villanueva, 22 de octubre de 2013.


domingo, 20 de outubro de 2013

Los secretos del Hotel Edén en La Falda


Edén Hotel, el origen de La Falda.


Más de seis décadas después de la capitulación del Tercer Reich, que ocurrió el 8 de mayo de 1945, el Hotel Edén de La Falda, en Córdoba, todavía espera hoy –a la fecha de estos apuntes, mayo de 2006- una solución milagrosa que lo saque del estado fantasmagórico en que se halla. 
En ruinas desde hace décadas, y casi a un punto del derrumbe, sus viejas paredes mal empapeladas esconden el secreto de lo que podría ser –o haber sido- el epílogo de la corta gloria del imperio criminal de los nacional-socialistas alemanes; o peor aun, el prólogo a la historia negra de los nazis refugiados en la Argentina, protegidos por el primer gobierno peronista. 
Walter Eichhorn y su esposa, Ida, que eran los dueños del hotel durante la 2ª guerra, habían sido amigos personales de Adolf Hitler y algunos de los oficiales de su estado mayor, y por eso, el 17 de setiembre de 1945 el FBI llamaba la atención del gobierno de los EEUU sobre la pareja y su hotel: “Si el Führer tuviera problemas en algún momento, él podría encontrar un refugio seguro en La Falda, donde ya han hecho todos los preparativos necesarios".
 El documento tiene fecha de cuatro meses y una semana después del suicidio de Hitler en el búnker de la Cancillería, en Berlín, y es parte de una investigación del FBI sobre la supuesta fuga del jefe nazi hacia Argentina, una hipótesis que no es necesariamente disparatada.
Dieciocho meses en estado de coma, preso en una cama de hospital en Córdoba, me dieron condiciones suficientes para empezar a armar el rompecabeza del hotel. Por desgracia, la salida del coma me mezcló todo lo que había juntado en mi memoria, y todavía hoy, siete años después del acontecimiento, no logro rearmar las ideas a las que había llegado en mi larga convalescencia.


Capítulo veinticuatro

Las Invasiones Inglesas, El Graf Spee, y los amores imposibles   

Pablo llegó ayer de la Patagonia para encontrarse con Graciela y hacer unos trámites en la universidad; viene a verme y se queda impresionado con mi buen estado general; mi sobrino es médico y su comentario me deja un poco más tranquilo:

Se lo ve mejor que a otros pacientes en coma de los muchos que he vistodice. Además, parece que hubiera rejuvenecido, como si estuviera descansando, sin sufrimientos o dolores físicos o espirituales, ¿no te parece?. Mi sobrino llegó en los días del festejo de 200 años de la tentativa inglesa de tomar el territorio que hoy es argentino. Oír el tema de las invasiones es como un gatillo que me dispara la memoria; y de recuerdo en recuerdo, me voy durmiendo y soñando:

—El ejército y la armada ingleses invadieron Buenos Aires en 1806, y en 1807 declaraba cada año, ceremoniosa, la directora de la Escuela Nº 2, “República de Méjico”, de la ciudad bonaerense de San Martín, en el acto de la Reconquista de la ciudad. Y con ello, queriéndolo o no, Inglaterra ayudó a apurar la independecia del más joven virreinato americano de España, el Río de la Plata completaba su discurso la docente.

 La flota inglesa partió hacia el Plata con 1.600 soldados de desembarco, comandados por William Beresford, un militar que había luchado en la batalla de Bailén contra Napoleón, igual que San Martín. Al llegar a Montevideo, en junio de 1806, y ver los muros fortificados que protegían la ciudad, el Comodoro Popham optó por copar Buenos Aires, que tenía entonces unos 50 mil habitantes nos dicta, con voz pausada, silabeada y melodiosa, para que nosotros lo copiemos en nuestros cuadernos Lancero, de tapa azul, la maestra del 5º grado “B”, señorita Malena Gonzaga.

 El 25 de junio de 1806, los ingleses desembarcaron cerca de Buenos Aires, en el pueblo de Quilmes, próximo a donde 200 años antes, la nación india que le dio el nombre –Kilmes– había llegado a pie desde Catamarca, castigada con el destierro por su rebeldía contra los españoles. El Marqués de Sobremonte, Virrey del Río de la Plata, al saber de la invasión huyó hacia Córdoba con las arcas del Tesoro recita mi compañero Flores, activista de la Comisión Interna de los metalúrgicos de Córdoba, en el acto patrio que el gremio organizó para los hijos de los obreros que están en la olla popular del Smata y el Sitrac-Sitram, días antes del Viborazo.

Los patriotas defendieron la ciudad, rechazaron a los invasores, fusilaron al marqués y se pusieron a pensar en serio en separarse de España y crear una Patria de los criollos declama Julián, hijo del coronel Gutiérrez, en la obra de teatro que las esposas de los oficiales con mando de tropa del Operativo Independencia organizaron para despedirlos de sus familias antes que marchen hacia Tucuman, decididos a cercar y aniquilar la guerrilla socialista del ERP.

Pero si pocos desconocen estos hechos históricos, más son los que ignoran que los ingleses, vencidos por los criollos en dos tentativas de invasión, dejaron en Buenos Aires decenas de jóvenes prisioneros, muchos oficiales, rubios, altos, extremamente atractivos para las niñas criollas, en cuyas fincas y estancias fueron internados les cuenta el Gringo Juarez a sus hijos, que estudian con un grupo de argentinos y chilenos, exiliados en Higienópolis, cerca del centro de São Paulo, donde la Curia Metropolitana les presta auxilio.

 Diversas pasiones nacieron, amores incomprendidos y frustrados algunos, aunque muchos otros terminaron en exitosos matrimonios, gestando estirpes mestizas, en las que la vertiente criolla, a través de las niñas enamoradas, aportaba el poder agrícola y ganadero y la fuerza política de la aristocracia pampeana. Mientras el recién llegado, preso por haber participado en la frustrada tentativa de invasión inglesa, ponía su gallardía albiónica, sus ardientes deseos de progreso, de rápido enriquecimiento, y de un seguro acceso a las dulzuras del poder en las extensas pampas subtropicales preparaba su clase del día siguiente la señorita Cristina Pacheco, mi maestra del 5º grado en la Escuela Nº 2.

En los municipios del sur del Gran Buenos Aires, en varios parajes cerca de la zona del primer desembarco británico de 1806, un grupo de familias proviene de los prisioneros, capturados durante las invasiones, y que decidieron no volver a Inglaterra y quedarse en el país. Los fundadores de la familia Bartlon, por ejemplo, habían llegado con las tropas invasoras; compraron tierras en 1815, en las que  plantaron ciruelas y damascos. Otros prisioneros ingleses, luego de ser liberados,  se dedicaron al comercio, afincándose en los alrededores de Buenos Aires, donde se casaron con mujeres de tradicionales familias criollas. Así, por ejemplo, Jorge Bartlon se casó con Federica Etchague y se radicaron en los campos de Quilmes cuenta el coronel Hugo Bezerra, jefe de los oficiales del III Cuerpo de Ejército, con sede en Córdoba, que se disponen a invadir a cualquier momento Santiago de Chile a las órdenes del general Luciano Benjamin Menéndez, en 1978.

La hija de Jorge Bartlon fundó en Rivadavia una escuelita rural, mientras que la familia de los Kidd-Robertson se estableció en San Vicente, y doña Eufemia Kidd, casada con Mr. Wilde, tuvo nietos y bisnietos que se radicaron en Burzaco, como los Smith. Uno de los Robertson, viajero y comerciante, llegó hasta el Paraguay en sus andanzas, e incluso lo conoció a Artigas en su paso por Corrientesrelata la directora del curso para los hijos de exiliados políticos uruguayos y argentinos, que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados mantiene en Campinas, a cien km de São Paulo.

—No hay que olvidarse de la familia de los Loraylson, que empiezan a ser propietarios rurales en 1824, también en la actual localidad bonaerense de Burzaco completa Victoriano la lectura de la larga lista de apellidos de los ingleses que se afincaron, después de que hubieron sido derrotados y aprisionados por los criollos en la Reconquista de Buenos Aires, en 1806.

Pero si muy poca gente, fuera de Uruguay o Argentina, conoce esta gesta de principios del siglo XIX, menos son los que han oído hablar de otro hecho bastante original en las muchas guerras de la vieja Argentina agrega teatralmente Raúl, que llega al sanatorio y entra a mi habitación en el mismo instante en que mi hermana termina su lectura.

Me refiero, claro, a aquella gesta que cuenta otra batalla de los ingleses en el Plata, pero esta vez en pleno siglo XX, y no contra argentinos, sino contra los marinos alemanes que luchaban a las órdenes del Alto Mando de Hitler lee desde lo alto de su púlpito el párroco castrense, Rdo. Domingo Sabio, capellán militar de Campo de Mayo, un poco antes de  bendecirles las armas a los oficiales que se preparan para tenderles la emboscada mortal y definitiva a los guerrilleros del ERP que van a tratar, pocas horas más tarde, de tomar el cuartel Viejo Bueno, de Monte Chingolo, en diciembre de 1975.

El Graf Spee era un minúsculo acorazado alemán que, allá por los años de 1939, se dedicó a hacerles la vida un infierno a las flotas aliadas que patrullaban las aguas del sur, antes y durante la 2ª guerra, atacando incluso a las naves brasileñas, cuyo gobierno no se definía de qué lado del conflico estabagesticula, se expande en amplios gestos y cuenta, Raúl.  —Fue perseguido y acorralado por los ingleses después de la batalla del Río de la Plata en aguas uruguayas, país que tampoco quería entrar en la guerra, manteniéndose totalmente neutral. Por obra de la presión de los aliados EEUU y Gran Bretaña, Uruguay se negaba a autorizar los arreglos que el acorazado tenía que realizar en Montevideo después del combate; las reparaciones llevarían unas dos semanas según calculaba el capitán alemán; mientras, por otro lado, se sucedían las presiones de la embajada del gobierno de Hitler para que se le permitiera una tregua, para hacer lo que era necesarioles dicta, pausado y monocorde, el profesor Von Dietrich a sus alumnos, gremialistas peronistas que participan en el curso de dirigentes de la UOCRA, que están becados en la escuela de la AFL-CIO de los EEUU.

 Reparado el Graf Spee, por fin, pudieron huir en rápida fuga hacia aguas fluviales en las que suponían que estarían a salvo, o al menos más protegidos, ya en territorio de Argentina, país también neutral como Uruguay, pero con gobernantes sabidamente más favorables a los hombres de Hitler. No nos olvidemos que quién dirigía los destinos del país era en aquel entonces el G.O.U., grupo militar simpatizante de Mussolini y del Eje, el mismo que, algunos años más tarde, y tras un nuevo cuartelazo, terminaría controlado por el ambicioso coronel Juan Perón–– declama, entusiasmado con la atenta compenetración de su audiencia familiar, mi primo Raúl.

––Luego de ser recogidos de las aguas frías del Plata por barcos de la prefectura naval argentina, el grueso de los marineros y oficiales alemanes fue llevado, muy pronto y en sigilo, a un pueblito serrano de Córdoba. Muchos otros de ellos fueron concentrados en diversas fincas en las sierras de la provincia mediterránea, la mayoría en Villa General Belgrano, y algunos otros en  el Valle de Punilla, La Cumbre y La  Falda, ubicadas en la misma provincia,  más de 740 km al norte de Buenos Aires–– les informa a su grupo de caza nazis el delegado de Simón Wiesenthal, que viajó a Buenos Aires para coordinar la búsqueda del prófugo Menguele, al que el Mosad supone protegido por la Policía Federal, que lo ha provisto incluso de una nueva identidad.

 ¿Esto significa acaso que los que viven en nuestra querida Villa General Belgrano son todos nazis, aunque se hayan integrado en la vida de la comunidad, trabajando y conviviendo con las personas que ya estaban radicadas en el local?–– les preguntaba, desolado, el intendente de la pequeña población serrana a los trabajadores de la prensa.

Bueno, en los años 20 y 30 ya había planes de los nazis alemanes para separar la Patagonia y crear una nación pro germánica; y luego de la caída de Hitler, muchos huyeron a Argentina, sobre todo a las sierras de Córdoba y hasta más al sur de Bariloche, en la zona andina de lagos como el Nahuel Huapi, en donde descubrieron al ex-oficial de las SS, Erich Priebke, que fue extraditado en 1995 para Itália, juzgado y condenado por la matanza de las Fosas Ardeatinas, en Roma, al final de la 2ª Guerracomenta el profesor Humberto Unzaga, exiliado político de los años 70, que se radicó en el estado de Ceará, en Brasil, y ahora dicta sus clases particulares de historia moderna y contemporánea en la ciudad de Fortaleza.
 Varios amores crecieron entre los marineros u oficiales alemanes internados en las sierras, y las niñas cordobesas tal como había ocurrido, 140 años antes, con los británicos capturados durante las invasiones. Muchos de ésos romances terminaron bien, creándose nuevas familias e inaugurando estirpes al gusto germánico, más arianas y menos criollas, que pudieron florecer además, alejadas del infierno de la guerra europea; sobre todo, salvándose de los horrores y las infinitas miserias en las que millares de jóvenes perdieron sus mejores años, como soldados y oficiales, o como prisioneros en la gesta sin gloria de Hitler cierra el libro y se saca los anteojos de lectura mi abuelo Victoriano, luego de haber hojeado, al azar, varios trechos del tomo de Historia de la Enciclopedia Salvat que le llevé en mi último viaje a Catamarca.
No logro conciliar más el sueño después que Pablo y Raúl salen del cuarto del sanatorio; es difícil imaginarse cómo puede ser el descanso de un enfermo en coma; a veces, el soñar y el pensar se confunden y se completan, como en una secuencia; por eso pienso -y me imagino- cómo se habrá sentido el comandante del Graf Spee después que los jefes alemanes le dieron la orden de hundir su nave. Sueño, pienso o me imagino, no lo sé, cómo sería para ese oficial entregarse a su enemigo, o morir, a tan enorme distancia de su país; pienso, y me llega el sueño, y ahora sí, me duermo.


JV. São Paulo, mayo de 2006. Trecho de “De Utopías y amores. De demonios y Héroes de la patria”.

sábado, 19 de outubro de 2013

O roubo da jóia dos Romanov



Quem olhasse para mim, um senhor de meia-idade sentado num banco contemplando com tranqüilidade e um olhar absorto o infinito, neste magnífico lugar que é o Horto Florestal da zona norte paulistana, dificilmente saberia que até uns quarenta anos atrás, sem idéia de todas as sensações que uma atípica vida ainda trariam,  corria diariamente por mais de uma hora.  Havia já muito tempo que aquele tipo inocente de preocupação estética e de bem-estar de vida alcançável pelo cansaço foi dando lugar a uma postura sedento-filosófica, e este abdômen saliente foi deliberada e decididamente ganho através de anos levando a vida de forma displicente e alimentação auto-destrutiva, realizando apenas exercícios mentais, exercícios estes, alias, que insisto em executar até hoje, e de uma forma cada vez mais abstrata, como agora a pouco quando vinha me sentar neste banco e conclui, ao passar por trás de uma mãe fotografando sua filhinha, que naquela janela do tempo e de todo o entorno físico visível ou não, que acabava de ser congelado naquele momento, eu também fora capturado, embora estivesse fora do foco principal, pelo detalhe de estar atrás da câmera, imortalizado por aquela fotografia, refleti que em breve ela seria vista,  por centenas, talvez milhares de pessoas que sequer me conhecem, pelos anos afora e  talvez, algum dia venha a ter contato com alguma dessas pessoas sem que nenhum de nos saiba que já nos conhecemos por meio da contemplação daquela janela temporal... indo o pensamento então para a intrigante questão de perduração do tempo e sua correlação com a matéria, como a insignificância que pode ter um pedaço de papel comum, que quase com a mais absoluta certeza duraria poucas semanas após ser produzido, terminando em algum cesto de lixo e sendo reciclado (se tivesse sorte), mas poderia, em contrapartida, se possuísse em sua superfície esse maravilhoso registro de um instante exato e irrepetivel do tempo e do espaço (e de todo o entorno físico, visível ou não...) ter o fantástico direito de ser preservado por um período que pode superar não apenas o tempo que me resta de vida (que se analisado logicamente não pode nunca ser muito,  já que estou com 68) mas também o tempo de vida de meus filhos e netos.

-Quinze, Meidão!!!- o grito entusiasmado e impetuoso me arrebata de meus devaneios e me traz de volta ao planeta. Era mais uma volta que Rodrigo, meu neto, o Guigo, dava ao parque.
             Bem, eu sou Almeida, atualmente pouca gente ouviu falar em mim, mas fui um dos maiores detetives de São Paulo.
            A polícia deve o desvendamento de dezenas de casos ao detetive Almeida. Foram vinte e cinco anos dedicados a investigação até aquele episódio que me rendeu o melhor pagamento que já tivera como também a decisão de abandonar a carreira.

            Fora um erro de cálculo, achei que aquele dinheiro, se bem administrado, seria o suficiente para todo o tempo que me restasse, mas sobrou muito mais tempo depois do fim do dinheiro.
            Estive em muitos países, alguns por anos, outros por apenas alguns dias, quis ser escritor e insisti nessa idéia por mais de quinze anos, onde inclusive posso afirmar tive alguns momentos de gratificação, especialmente por concluir que se pode praticamente tudo aquilo que nos propomos realizar, desde que a vontade venha unida à um certo grau de teimosa insistência. Realmente o fator mais limitante é o tempo que nos é dado, que diga-se de passagem, é curtíssimo, mas talvez isso aconteça para que aprendamos o valor das coisas, e principalmente, o de nossas escolhas. 

             Passada essa fase de febre literária, que me manteve ocupado e distraído, ou melhor dizendo, tentando não aceitar o que sempre soube, a verdade, que a única função que me dá a sensação de focar toda minha energia de vida e onde verdadeira e unicamente sinto o maior rendimento de minha intelectualidade, é a investigação. É um dom que tentei renegar muito tempo, não queria passar mais por situações como as que tantas vezes ocorreram no passado, mas no íntimo, todos nós sabemos que o que tem que ser feito assim deve ser, e não podemos nos esconder de nós mesmos, do que somos, por muito tempo, logo sabia que agora estava chegando o momento de eclodir para minha nova fase, onde voltaria a ser eu mesmo, fase que durará ate quando, eu achar que estou deixando de ser eu novamente.
A vibração no meu bolso me tira de minhas conclusões de vida.

- Alô? Sim, é o Almeida... Como é?


Saí do parque no meu carro enquanto pensava na estranheza de tudo aquilo. Mais uma vez meu instinto, intuição, telepatia ou seja lá qual das dezenas de nomes que já deram a essa capacidade que tenho de prever fatos me avisou que estava próximo a um novo caso e da volta à ativa, mas estava muito mais próximo do que pensava. Também não poderia nunca imaginar que se trataria de um velho amigo sendo acusado de um crime.

O Pereira, que tinha colaborado comigo em diversos casos no passado, pessoa de um caráter admirável e que amava sua profissão de policial, mas que teve de dar baixa após ter levado um tiro no joelho, neste momento estava detido sob sérias suspeitas de ter cometido um roubo de uma valiosa jóia na joalheria onde trabalhava como segurança havia doze anos. O delegado Rosa, também conhecido meu de minha outra época de investigações (que já ficou algumas dezenas de anos para atrás), me ligou me perguntando se ainda estava em atividade -o que respondi prontamente que sim-, e me pediu que fosse até a delegacia, na mesma à qual ele já é delegado ha mais de quarenta e cinco anos, local onde se encontrava detido Pereira.
           
             
            - Boa tarde, delegado Rosa.
            - Almeida! Meu Deus quanto tempo uns vinte e... está diferente... por onde esteve?
-  Paulo, colega, realmente faz muito tempo...e estive por tantos lugares desde então que mesmo se me lembrasse de todos não gastaria seu tempo descrevendo-os, já que você, como pessoa inteligente que é sabe que as lembranças dificilmente tem valor para mais alguém além de para quem as viveu...mas você está muito bem, esta delegacia deveria ter o seu nome... mas me diga, como pode Pereira estar envolvido em algo assim?          
- É... entrei em contato inclusive porque você foi uma das primeiras pessoas que ele pediu pra falar, disse que você poderia provar a sua inocência, que tinha certeza disso.
            - E onde ele está agora?
            - Na sala de interrogatório.
         
Entramos em uma sala escura na qual podíamos ver o Pereira na sala bem iluminada contígua através de um espelho translúcido para apenas um lado. Ele estava sentado e em uma mesa à sua frente havia algumas fotos da cena do roubo e reproduções de digitais suas achadas no local.

         
O delegado Rosa me explicou que, nas circunstâncias do caso, o único suspeito era o Pereira.
            
A joalheria onde o crime aconteceu, a que Pereira trabalha, fica na Av. São João e é uma das mais importantes do país, e a jóia que foi levada pertencera a um czar russo do inicio do século vinte. Ele seria exposto no museu de uma importante faculdade em uma mostra com inicio marcado para hoje. A joalheria intermediou a exposição e assumira a custodia e segurança da jóia, um ovo em ouro com incrustes em rubis avaliado em trinta e cinco milhões de euros, naturalmente o fato gerou uma imensa tensão de vários setores, o dono da joalheria, a companhia de seguros que tentava se esquivar por meios burocráticos e de cláusulas de contrato da indenização e finalmente a maior e mais preocupante, se analisada a possibilidade de uma crise diplomática com o governo de Rússia, que tem o ovo como um tesouro e patrimônio insubstituível.

Esses fatores pediam uma rápida solução e a situação de Pereira não era nada boa, já que existia nada menos que um vídeo, de uma câmera cuja existência só era conhecida pelo proprietário da joalheria registrando o exato momento em que Pereira, ou pelo menos umas costas e andar manco muito parecidos com o de Pereira retiravam o ovo russo do compartimento protegido com senhas e alarmes.
           
              - Todas as outras câmeras que registraram corredores, salas e elevadores foram desligadas durante três minutos, entre às 23:51 e 23:54, que foi o momento do crime, Almeida, o Pereira não contava com aquela câmera secreta, ele era de total confiança do Sr. Costa, o proprietário da joalheria e sabia todas as senhas de bloqueio das salas seguras, eu sei, também estou chocado, conheço o Pereira há mais de quarenta anos, assim como você, mas tudo indica...
             
            - Não demos o veredicto de nosso colega e meu amigo antes do tempo, Paulo.
             
              Depois que o Del. Rosa se retirou a seu gabinete, ainda fiquei mais uma meia hora olhando para o Pereira através daquele vidro. Ele tinha mudado muito também desde a última vez que nos vimos, a exatos trinta e oito anos. Via-se com algumas rugas, além das normais de alguém da nossa idade, havia aquelas que são mais características de pessoas que não receberam um tratamento tão suave da vida, estava muitos quilos acima do peso, a gravidade de uma situação como essa evidentemente se reflete na expressão de quem a sofre, portanto era de se esperar que sua aparência fosse triste, mas conclui que não deveria estar muito mais abatido do que normalmente. Continuava casado, ao menos conservava a aliança. Praticamente não restavam fios de cabelo na parte superior de sua cabeça e os da lateral eram quase como algodões colados à pele, acho que ele deve ter se dedicado à pesca quando se aposentou da policia, coisa que ele já gostava, notei isso pela diferença na cor de seus braços e mãos em relação ao rosto, característico de quem fica horas de chapéu embaixo do sol. Finalmente entrei e o cumprimentei, conversei com ele tentando reconforta-lo me lembrando de tempos passados, recorrendo a meu velho hábito de falar do passado, ao menos ele tinha também sido protagonista de muitos daqueles momentos, o que devia deixar meu relato um pouco menos cansativo a seus ouvidos, sou assim, quando quero animar alguém falo demais, o que muitas vezes acaba por desanimar ainda mais meu interlocutor, então percebendo seu cansaço lhe disse que voltaria no dia seguinte quando tivesse mais informações.

            Fui pra casa com uma copia do depoimento de Pereira que o Rosa me deu,  e somente no trajeto de casa já o tinha lido umas dez vezes.
           
           “Estive o tempo todo na cabine de monitoramento, quase à meia-noite houve uma queda forte de tensão, coisa que dois ou três segundos, talvez uns cinco... quando a energia dos equipamentos voltou, graças ao gerador, estive alguns momentos regulando as câmeras quando olhei para traz havia uma pessoa me apontando uma arma, me obrigou a desligar todas as câmeras dos corredores e salas seguras e depois me fez pôr minhas mãos atrás da cadeira e me algemou com minhas próprias algemas, me disse que haveria uma arma apontada para mim o tempo todo, então pôs um saco preto em minha cabeça. Tive de dar a ele todos os códigos de desbloqueio do cofre e entregar minhas chaves. Não vi ou ouvi mais nada até a chegada da polícia minutos depois.

- Você chegou a ver como ele era?
- Me disse que não olhara para ele, mas vi que estava de óculos e gorro...”

Também tinha comigo o DVD com a copia do vídeo que o del. Rosa me deu e ainda fiquei umas duas horas olhando para aqueles quinze segundos de filme.
Sempre tive o hábito de olhar os locais e as provas de crimes exaustivamente, sentia que a cada nova inspeção me aproximava de um estado diferente de consciência e coisas simplesmente começavam a saltar aos meus olhos de uma forma quase mágica. Mas isto não estava acontecendo agora, tinha mapeado cada centímetro quadrado daquela sala, observei todos os detalhes do uniforme de vigia dessa pessoa, o jeito como se aproximava do compartimento, como pegava a chave do sinto e abria a porta e retirava o ovo, o colocava em uma pequena mala, dessas de viagem (um pequeno emblema na mala dizia oito ), a colocava no ombro, virava e saía por onde veio, a câmera que gravou a fita havia sido  instalada de maneira que pelo angulo de visão o boné que o ladrão uniformizado usava cobria totalmente o seu rosto. Tinha que haver algo, era uma situação extremamente ambígua, ao mesmo tempo que era quase notório que era Pereira quem fazia aquilo, nenhuma evidência irrefutável havia de que realmente era ele. E eu me decidi a ser esse elo entre o suposto e o provado, tinha que encontrar o elemento chave que faria concreta qualquer certeza, para o bem ou para o mal de Pereira. Fui à delegacia na manhã seguinte acompanhado da incômoda angustia de não ter avançado em nada na investigação.

Enquanto conversava com o del. Rosa, um policial bate na porta:

-O suspeito Pereira não está se sentindo bem, pede pela esposa.
           
Pereira tem problemas de pressão alta, teve que ser medicado e sua esposa foi autorizada a ficar uns minutos com ele. Tinha realmente muita pena de vê-lo nessa situação, mas não podia deixar isso comprometer o meu pensamento, era uma situação das mais complicadas para mim, tanto pela tão evidente culpa, como uma câmera escondida que flagra um roubo sequer bem planejado,  como a sensação que algo não estava bem nessa historia e que ele não foi, inclusive achei no começo ser minha recusa em aceitar uma conduta assim do Pereira, mas era mais do que isso, sabia que não foi ele, só precisava provar, mas por enquanto o que se tem é um vídeo com uma pessoa mancando com a mesma perna esquerda que Pereira manca e, apesar de uma imagem ruim, aparência de Pereira, cometendo um roubo milionário.

         Liguei e marquei para falar com o senhor Alberto Costa, dono da joalheria. Não foi muito fácil conseguir que ele me recebesse, me pareceu haver nessa conduta agressiva uma antipatia por saber de meu vinculo de amizade com Pereira (a quem ele aparentemente atribuía toda a responsabilidade do roubo), provavelmente por imaginar  minha intenção de provar sua inocência.

         Da suntuosa sala de espera de seu gabinete no andar superior loja cêntrica, onde estive quase quarenta minutos esperando ser atendido pelo Sr. Costa, me distraí em meus pensamentos e acabei lembrando uma vez em que Pereira salvou a minha vida, na década de sessenta. Uma investigação tinha me levado a me esconder por três dias no porto de Santos para flagrar uns contrabandistas, Pereira, então um novato na polícia, estava na equipe da policia que iria invadir o local quando fosse dado o aviso, e eu me encontrava quase no centro do perímetro criminoso escondido atrás de uns barris, porém acabei sendo visto por um dos bandidos, que no momento em que ia estourar meu cérebro levou um tiro do Pereira, que havia penetrado sem autorização de seus superiores no perímetro dos criminosos para me dar cobertura  sem eu nem mesmo saber. Por uma fração de segundo não esmagaram minha cabeça com uma barra de ferro. É claro que o alarme dado pelo disparo quase fez com que se arruinasse o flagrante, já que o barco ainda não havia ancorado com a mercadoria contrabandeada, mas o bando do píer foi prontamente dominado e obrigado a proceder como se tudo estivesse correndo normalmente até que pudesse ser registrado o ato em flagrante e realizada a prisão de toda a quadrilha. A operação terminou um sucesso, e foi naquele momento que notei naquele rapaz magro e com aspecto tímido, uma centelha de coragem espantosa. Tivemos muitos casos em que trabalhamos em parceria dali pra frente, realmente um policial muito devotado à sua profissão, daqueles que você tem certeza ser incorruptível, aquele que está longe da banda podre da polícia . Me tornei seu amigo. Mas essa agora... seria o tempo capaz de mudar alguém tanto assim? Ou a necessidade muda a forma de pensar de alguns? A forma de ver o bem em relação ao mal, o certo ao errado, quebrar a barreira dos pontos de vista, tudo isso pode acontecer? Quem sabe a resposta...e quem garante que não sejamos um dia vitimas de nossos pensamentos atuais..?

Osenhor Alberto ira recebe-lo agora. A voz da secretária me tira do transe memorial e me conduz à sala contigua. Após me cumprimentar, (sem sequer olhar a meus olhos e com a mão flácida de quem quer deixar patente um desprezo aflorando um insondável complexo de superioridade que também poderia ser de inferioridade camuflado atrás de uma magnífica mesa de madeira de lei entalhada com tampo de mármore e sentado em sua desproporcionalmente grande cadeira apoltronada para seu corpo franzino envolto em terno fino italiano) foi logo atacando quem estou certo sempre foi um de seus mais fieis funcionários:

- Ele tinha a minha total confiança, nunca imaginei que seria capaz de fazer algo assim.
- Quanto tempo antes foi feita a instalação daquela câmera?
- Foi feita por mim mesmo uma semana atrás, logo após a confirmação da tutela do ovo.
- E o senhor viu as imagens antes de entregá-las à policia?
 -Sim, quando cheguei, que a policia já estava lá e se encontrava investigando, fui à sala do cofre, retirei a câmera de seu esconderijo no forro do teto e chequei pelo visor se ela havia gravado algo. Quando cheguei na parte do roubo, vi com espanto que se tratava do Pereira, inclusive se via claramente como mancava, com a esquerda, não? Espero que realmente consiga descobrir alguma coisa, detetive, o delegado Rosa, a quem conheço há muito tempo, esta pondo todos seus esforços também na solução desta situação, inclusive ele sente um especial compromisso por haver-se oferecido para reforçar a segurança pessoalmente, quando conversávamos no coquetel que ofereci a todos os envolvidos com a exposição e meus colaboradores... e no mesmíssimo dia... veja só! Se não for encontrado este ovo, terei sérios problemas em continuar com meu negocio, a seguradora não esta bem intencionada, querem pagar uma indenização num valor escandalosamente inferior ao que deveria ser, não vou poder bancar esse prejuízo. Estou em uma encruzilhada. Preciso de uma solução, se foi ele, que a devolva ou diga a quem a vendeu.

-Bom Sr. Costa, não vou mais tomar o seu tempo, aqui esta meu telefone, se lembrar qualquer outra coisa que ache que possa ajudar, ou mesmo que não ache isso, me ligue. Estarei esperando.
-Boa tarde detetive Almeida.

Passei o resto da tarde olhando aquelas imagens, em câmera lenta, para traz, congelada, de todas as maneiras que se me ocorreu. Não tinha nada, somente uma vaga esperança de obter uma lista de pessoas que tenham recentemente comprado uma mala da marca OITO, do modelo que aparece sendo usada pelo ladrão. Telefonei a alguns distribuidores e a algumas das principais lojas do ramo, e, para minha surpresa todas me disseram que não somente não trabalharam com essa marca como sequer a conheciam.

Fiquei preocupado, o único elemento que tinha até então começava a ficar cada vez mais insignificante. Então pensei que pudesse se tratar de uma marca importada, o que reduzia o número de locais onde ela pudesse ter sido comprada, se foi mesmo comprada no Brasil.
Fiz uma pesquisa na Internet (Tecnologia a qual acabei me rendendo depois de anos de resistência) mas o nome não apareceu em nenhum momento vinculado a alguma marca de malas ou artigos de couro. Seria uma antiguidade?

Na manhã seguinte fui falar com o Pereira. Ele me contou que a policia tinha apenas pego seu depoimento, pouco depois do ocorrido naquela mesma noite, me disse que tinha inclusive falado com o Sr. Alberto, que ele se encontrava muito nervoso e o olhava como se já tivesse certeza de sua culpa.

-Ficou, inclusive, o tempo todo por perto, até um momento que o vi saindo apressadamente.
- Você se lembra em que momento foi isso?
- Não precisamente, mas foi enquanto os policiais coletavam dados que poderiam ser importantes, por exemplo me perguntaram se tinha algum problema de saúde, e lhes disse que o único que me incomodava era o problema de hiper tensão e a minha perna esquerda, com a que mancava.
Voltei de novo à minha casa e meu vira lata Zorriglio me olhava com olhos entediados de reencontro em uma rotina doméstica. Deitei no sofá e pus o CD para ver, mais uma vez, as imagens do roubo.
Pereira era canhoto, mas na imagem o ladrão abre o compartimento, usa a chave, pega o ovo com a mão direita. Isso não significa absolutamente que não poderia ser o canhoto Pereira, usando a outra mão. Mancava claramente com a perna esquerda, o que sim é uma característica de Pereira. O que mais havia ali.

De manhã fui a delegacia. O delegado Rosa chegava naquele mesmo momento então fomos tomar um café.

- Aquele CD que eu tenho é uma cópia feita por vocês?
- Isso mesmo, a partir do original foram feitas algumas cópias para arquivar.
- A câmera está aqui?
- Sim, quer vê-la?

Olhamos a câmera, uma portátil do tipo que filma em VHS em mini-fitas.
 Falei a Rosa que a investigação seguia de uma forma inconsistente, sabia que com as provas encontradas, as digitais e tudo mais, Pereira poderia ser realmente acusado com serias chances de condena e precisava encontrar algo rápido, se realmente existissem provas (de sua aparentemente por mim e somente outros poucos acreditada inocência), elas teriam que aparecer rápido. Enquanto falava Rosa me ouvia com uma atenção alternada, enquanto tragava grossas baforadas de seus Imparciales 30, cigarro de tabaco preto importado das regiões rioplatenses que Rosa fuma desde que o conheço. E muito curioso como a memória olfativa é algo quase indestrutível, bastou sentir o cheiro daquele tabaco que por aqui não se vê para me remeter uns quarenta anos atrás, quando ia conversar com esse mesmo delegado a respeito de casos que eu investigava, e pensava como ele poderia gostar de algo tão ruim.

-Como foi o momento em que o Sr. Costa entregou a câmera?
-Ele nos entregou essa prova pouco depois de sua chegada, e nos já estávamos há um tempo no local, porque do momento do sinal do alarme à nossa chegada se passaram poucos minutos, não sei se você sabe, mas assumi um compromisso pessoal com Alberto naquela mesma noite, na festa à que fui gentilmente convidado, disse a ele que poderia contar comigo para o que fosse necessário, e que estaria, inclusive, me mobilizando em beneficio da segurança do tesouro que estava custodiando. Temos ao menos que desvendar o esquema em que esta jóia foi vendida, se ela já foi vendida, não posso permitir que Alberto tenha que fechar suas portas em parte por minha incompetência...
-Não se culpe delegado Rosa, tentemos resolver o caso...mas me diga, então foi à alguém de sua equipe a quem ele levou a câmera?

-Sim, foi a mim que ele entregou a câmera e a fita, eu vi as imagens logo guardei a câmera na delegacia sob a custodia dos policiais de plantão para ser analisada pela perícia na manha seguinte.

 Enquanto saia da delegacia dava uma volta pensando em todas aquelas circunstancias, soubemos que a mulher de Pereira  estava muito doente e precisava de um tratamento no exterior que custaria centenas de milhares de dólares, que Pereira havia tentado junto ao Sr. Costa e este lhe havia negado alegando falta de dinheiro, e ainda por cima havia sido encontrado nos pertences de Pereira os telefones de diversos compradores de obras de artes, alguns deles tinham ate sido investigados no passado sob suspeita de interceptar arte roubada, mas Pereira ao ser indagado a respeito disse que aqueles telefones tinham sido dados a ele pelo Sr. Costa, que depois lhe daria instruções do que fazer com eles e que isso resolveria o problema de todo mundo, com isso aumentava uma vaga na lista de suspeitos, ao menos ate que os dois sejam postos cara a cara para ver se alguém mente. E isso seria em meia hora.

-É mentira, eu não dei telefones a ele, este homem quer desviar a atenção de sua culpa!

Isso foi basicamente tudo o que o Sr. Costa declarou, seu advogado não o deixou falar mais, disse que seu cliente estava sob muita pressão e que não podia dar prosseguimento a essa acareação, que ele se manteria a disposição da policia mas que agora precisava ir para casa descansar. Notava mesmo assim uma expressão de intranqüilidade como de estar cometendo uma injustiça, seria o Sr. Costa uma pessoa capaz de semelhantes sentimentos ou seria a preocupação caso não reapareça a jóia e haja que pleitear o ressarcimento da seguradora na justiça...não sei, também tenho dormido pouco o que afeta meu raciocínio, talvez não esteja conseguindo ver as nuances das situações como normalmente.

Enquanto me confundia em minhas conclusões conflitantes recebi um telefonema de meu amigo Javier Villanueva, querido e admirado ser de espírito misterioso e livre, feliz e possuidor de uma deliciosa e nostálgica personalidade vinda diretamente das frias terras do sul. Me convidava a tomar uns mates, habito que trouxera consigo da Argentina.

 Mora agora há uns sete anos na serra da Cantareira, em uma linda casa de campo onde se dedica a produzir sua divagante literatura. Engraçada a sensação que me causa este amigo, passam-se os anos e eu não posso deixar de admirar a sua tenacidade, sim, porque este homem bem mais jovem que eu, de traços não tão claros quanto à origem, mas decididamente latinos, com seu infaltável bigode, que notei de uns tempos pra cá tornara-se levemente grisalho, começou a escrever muito antes de mim, inclusive já o fazia quando nos conhecermos, em ocasião de sua recente chegada a este maravilhoso pais. Viera de moto no fim dos anos setenta comemorando sua formatura da faculdade de arquitetura de Buenos Aires, profissão esta, aliás, que nunca chegou a exercer, e isso se deve em parte por ter se apaixonado por este pais e suas nativas que tanto o inspiravam em suas novelas e contos, que de tão bons teve editores interessados e publicou logo de cara, mesmo mantendo-se humildemente desconhecido durante anos, até seu primeiro grande sucesso editorial, o que o projetou à zona de conforto material, mas isso é apenas um detalhe e um reflexo do inevitável, o realmente invejável e que, de uma forma ou de outra, desde o primeiro momento, ele sempre viveu de seus textos. Admiro muito sua obra, mesmo o mais prematuro e inocente em relação à forma, mas que já mostrava uma fortíssima pulsação literária. Um acido critico social, bem-humorado e devasso, tecia seus contos e crônicas com uma habilidade estonteante. E como pessoa, ao contrario do que pode se pensar de alguém capaz de gerar tão complexos pensamentos, é de uma simplicidade em seus conselhos e conclusões que não posso deixar de me surpreender pelo menos duas ou três vezes por visita que faça a ele. Um grande amigo.

Conversamos muito e contei todo o caso a ele,brincou comigo, meio falando serio, que já registrara essa historia em sua memória para um bom policial que escreveria em forma de roteiro, me disse também que tinha certeza que solucionaria o caso, e ele, por sua parte, escreveria a historia inventando um final para que depois os dois comparássemos o que ele criou com o que eu descobri. Ele sempre tinha essas idéias maravilhosamente malucas. Também abrira a minha mente para outros pontos de vista que talvez não tivesse notado por estar vendo a situação tão de dentro. Me despedi de meu amigo, peguei o caminho rumo à estrada da Roseira para descer a serra e voltar à delegacia, meu celular tocou;

-Detetive, aqui quem fala é Alfredo...Alfredo Costa...estou sentindo um forte peso na consciência e preciso falar com o sr...veja não sou uma má pessoa, simplesmente a minha empresa esta passando por uma situação critica... praticamente não tinha outra saída...estou na falência, os telefones... fui eu quem dei sim. Por favor venha para cá e eu vou contar tudo- desligou.

Demoraria ainda pelo menos meia hora em chegar ao centro, quis então ligar de volta ao numero de onde ele tinha chamado, imaginando ser o da joalheria, mas ninguém atendeu, liguei ao delegado Rosa e informei o que acontecera, passei a ele o telefone de onde o sr. Costa telefonara para que ele o rastreasse e fosse até lá, e que me desse o endereço também assim nos encontraríamos lá, vinte minutos depois ele me ligou me passando o endereço, era no bairro do Morumbi, e eu estava ainda no centro, a delegacia ficava na Santa Cecília, portanto chegaríamos praticamente juntos, em uns quinze minutos.

Cheguei ao endereço que me foi dado, ninguém atendia meu chamado à campainha, o portão estava apenas encostado, dando acesso ao enorme jardim da entrada, fui ate a porta de entrada e ela se encontrava trancada, me dirigi então em direção à garagem, que estava com o portão meio levantado, me aproximei e chamei pelo sr. Costa, ninguém atendeu, então fazendo um pouco de força comecei a levantar o portão, foi só quando o tinha na altura do peito que pude ver um par de sapatos que iam e vinham em movimento pendular, olhei um pouco mais para cima e vi um par de meias pretas seguidas de um terno italiano e um rosto roxo e inerte no topo do conjunto, corri em sua direção mesmo já tendo quase certeza que era inútil, e infelizmente estava certo, o sr. Costa já não estava mais entre nos quando consegui soltá-lo daquela forca feita com uma mangueira laranja de jardim. Me chamou a atenção um cheiro distantemente familiar. 

Nesse exato momento entrou o delegado Rosa e veio me ajudar a colocar aquele corpo no chão e a dividir comigo um pouco daquele mau momento, segundos depois irromperam também outros policiais. Bom, se este suicídio se devia ao peso na consciência de vir vendendo peças de arte sem declarações ao governo, coisa que eu já tinha descoberto dias atrás, devia haver mais por trás disso, talvez os telefones dos interceptadores que estavam com Pereira dados pelo sr. Costa ainda viriam a comprar a jóia, ou já a tinham comprado, mas qual deles, e Pereira, sabia ou não de tudo? No meio de toda aquela incerteza, o delegado Rosa me deu uma noticia inesperada, a jóia tinha sido recuperada, ela havia sido localizada no aeroporto de Guarulhos tentando ser levada à Europa, por um jovem rapaz inglês, uma mula paga apenas para transportar a carga que provavelmente nem imaginava ser tão valiosa, conseguiu-se através dele chegar ao comprador, que havia pago vinte milhões de euros pelo ovo a uma pessoa que ele disse ser incapaz de reconhecer.

-Bom Almeida, agora somente nos resta verificar se Pereira também esta envolvido, porque o peixe maior já esta na rede, ele provavelmente foi avisado sobre a descoberta do ovo e portanto, já sabendo que não poderia escapar de ser descoberto, se matou. Estranho, mas é o que temos.

 Com a chegada da perícia, que vasculhou todos os cantos do local, tomou o depoimento de todos aqueles relacionados ao encontro do cadáver, ou seja, eu e Rosa, e depois de fotografar absolutamente tudo, levaram o gélido corpo do sr. Costa. Entrei em meu carro e fui dirigindo em direção ao velho parque de minhas meditações, o Horto, com a esperança que ele me inspirasse alguma conclusão ainda eclipsada pela bruma da dúvida.  No caminho entre o lugar onde estacionei e a entrada, passei do lado de um morador de rua que perambulava sempre por ali, um rapaz jovem que sempre me surpreendia com alegações transcendentais de uma enigmática e lucidez impressionantes, ele olhou para mim, segurando em uma das mãos um enorme bloco de seus cabelos que não deveriam ser lavados há anos, verdadeiros dreadlocks dignos de inveja a qualquer rastafari, e na outra uma garrafa de aguardente quase findada, e disse:

-Ei detetive, acabei de receber uma mensagem pra você vinda diretamente do cosmos, com o qual mantenho contato a traves disto que todo mundo acha ser cabelo, mas na verdade são tentáculos que se projetam perpendicularmente à curva do tempo e do espaço...eles querem que você abra sua consciência para a reversibilidade, pare de olhar as coisas pelo espelho, rompa-o...- então começou a cantarolar uma canção de uma banda que eu costumava ouvir muitos anos atrás “break on through to the other side...break on through to the other side...”- para em seguida cair em profundo sono etílico. Me sentei frente ao lago e acabei mergulhando em meus pensamentos, até o momento que um guarda do parque me puxou pelo cordão de prata, tirando-me da estratosfera e trazendo-me de volta ao meu corpo para me avisar que o parque já fechara havia mais de duas horas. Aquela viajem astral foi realmente produtiva, como mostrarei amanhã quando expirava o prazo da defesa e Pereira seria definitivamente condenado.

Na manhã seguinte, já com todo o material compilado, fruto de vinte dias de investigação e principalmente da noite passada inteira, que passei desvelado mas com a certeza da conclusão, me preparava para ir ao julgamento de pereira quando chamaram à porta, era Rosa em uma inesperada visita.

-Então Almeida, mais um caso quase resolvido, infelizmente, nosso amigo não dispôs de provas que o inocentassem, logo as que o incriminam são mais do que suficientes para condena-lo a uns quinze anos, pelo menos evitamos o conflito com o governo russo ao recuperar a jóia, e o dinheiro da compra, que não foi encontrado, tem uma procedência certamente criminosa, portanto pode-se dizer que o desfecho foi feliz, não acha?

-Realmente Rosa, tudo seria feliz e perfeito, se não fosse isso- Puxei de meu bolso uma sacola com um pequeno cilindro de papel branco, quase tão branco quanto ficou o rosto de Rosa ao perceber que se tratava de uma bituca de Particulares 30. –Você acabou esquecendo isso em sua última visita em vida ao senhor Costa, antes de minha chegada.

 -Você é realmente o melhor que conheci, Almeida, não se conformou em deixar tudo como estava, agora vai levar a verdade consigo - Dito isso pôs a mão dentro de seu paletó e puxou sua niquelada calibre 45, e nessa fração de segundo que levou o trajeto do cano entre o coldre e eu vi toda a minha vida passar em uma dimensão de tempo que nunca antes tinha experimentado, estava certo que tudo acabaria em poucos instantes, fiquei com os olhos abertos em um ato de coragem do qual não me imaginava capaz, e quando ouvi o estalo, só me restou esperar cair...mas quem caiu foi Rosa, com uma expressão de dor e surpresa, sem entender nada, olhei à frente e lá estava meu salvador, Guigo segurando meu revolver que ainda esfumaçava, ele tinha passado a noite em casa e eu não tinha notado, às vezes fazia isso quando saia e voltava tarde demais para acordar a sua mãe.
questão era simples, naquela noite, depois da revelação de meu amigo dos tentáculos, tive a idéia de pegar o vídeo e reproduzi-lo ao contrario, não de traz para a frente, mas olhando a tela pelo reflexo de um espelho foi então que vi que ao pessoa que se passou pelo Pereira tinha se confundido e mancado com a perna direita e não com a esquerda, coisa que chamou a atenção do sr. Costa, inocente ao menos dessa falcatrua, que foi o primeiro a ver o vídeo original antes de entrega-lo ao del. Rosa, e foi tirar essa duvida ao ouvir o Pereira dizendo aos policiais que mancava com a esquerda, ao ser avisado pelo pobre sr.Costa, Rosa dirigiu-se ao laboratório de vídeo da própria delegacia e digitalmente reproduziu o vídeo ao inverso, para que parecesse que a pessoa mancava com a esquerda, isso explicava o registro de entrega da prova quase uma hora depois da que o sr. Costa relatara. Isso explicava também a mão o porquê da mão esquerda que segurava o ovo não tinha aliança de casamento, e não era a de Pereira sem ela porque quando pedi a ele que a tirasse um instante na frente do juiz, todos puderam ver que a marca branca formava uma aliança de pele, pelo contraste com sua mão bronzeada de pescador. Com esses elementos, já sabia que não tinha sido Pereira, e o que me ligou ao nome de Rosa foi o suave cheiro que senti ao chegar à casa do sr. Costa, tabaco preto, a bituca que mostrei a Rosa fora um blefe, e ele se encarregou de assumir sua culpa, agora, quando encontraram em seu armário da delegacia uma mala da marca OTIO, que era o nome original, e não OITO, não restavam duvidas, e os vinte milhões apareceram escondidos num piso falso da garagem de sua casa, tantos anos que conhecia Rosa e nunca imaginei que fosse capaz de ir tão longe em sua sede de dinheiro que sabia ele tinha.

Quanto à execução do roubo, foi fácil para Rosa se esconder em um dos banheiros da joalheria durante a festa que aconteceu na mesma noite, para perto da meia-noite causar o pequeno apagão que deixaria duvidas quanto à versão de Pereira, colocando-o como o principal suspeito, e em segundo lugar cairia o próprio sr. Costa, que não brilhava pela sua honestidade e seria facilmente ligado ao roubo, mas nunca ninguém suspeitaria do desolado e preocupado em solucionar o caso delegado Rosa. Claro que tudo tinha sido muito bem planejado, somente esse detalhe da perna que estragou os seus planos.

 Uma semana depois, enquanto pescava com meu amigo Pereira recebi dele uma comovido agradecimento, pisquei para meu sobrinho que estava a seu lado e disse:-esse é o nosso trabalho, meu amigo.

Nos dias subseqüentes não pus o pé na rua, fiquei vendo filmes e comendo bobagens. Adoro a vida sem preocupações.


FIM
Luciano Barrionuevo, São Paulo, abril de 2013.