sexta-feira, 21 de março de 2014

A la memoria de Jorge Bustos Tolosa. Hasta la victoria, siempre!

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Cuando la memoria vence al olvido

Somos esos pañuelos. Los cuerpos que los sonríen. El llanto que los relata. Las vidas que los sostienen.
Somos las vidas. Esas pequeñas y verdaderas. Las que se abrazan mientras caminan. Las que con digna rabia no perdonan.
Somos el no a la impunidad. Lo tenemos escrito en cada arruga, en la piel tatuada por la lucha. En los ojos que no acaban de nacer. 

Memoria, nosotros. 
Olvido, ellos. 
La memoria ya venció al olvido. 

Colectivo Manifiesto, 10 de mayo de 2017. Córdoba, Argentina.



A la memoria de Jorge Dante Bustos Tolosa

Porque los jóvenes revolucionarios que murieron luchando cuando tenían no más que veinte o treinta años y un corazón lleno de buenas convicciones, siguen vivos en la memoria, en la palabra y la acción de los que los sobrevivimos. Tu vida plena de ideales nobles y tu muerte, Jorgito, no fueron inútiles; nuestro pueblo levanta nuestras banderas, las de los hombres y mujeres que queremos un mundo mejor, sin explotadores ni explotados, sin oprimidos ni opresores. Podremos morir mil veces, podrán matarnos de la manera más cruel, pero la verde esperanza de la memoria -como dice el viejo Bayer- no muere. (JV)

La verde esperanza de la memoria.

No pudieron talar todos lo árboles. No pudieron pisar todas las flores. No pudieron ahogar todos los pensamientos. Por más que se llamaran Videla, Massera, Camps, Astis. No pudieron castrar todas las rebeldías. Los bosques de la Memoria nacieron de inmediato y fueron creciendo, poblándose de pájaros, flores silvestres y pensamientos lozanos de libertad, generosidad y rebeldía solidaria. Eso es lo que lograron los hombres de picana y capucha. La sangre derramada en los campos de concentración devino savia; las lagrimas, lluvia de semillas; los brazos fueron ramos lozanos creadores de brisas puras que hicieron huir a los tiranos a sus madrigueras oscuras con olor a piel quemada y ecos de llantos de niños desaparecidos.
Los bosques de la memoria serán cada vez más verdes y altos. Cambiarán los derroteros de los vientos y nos protegerán de la mira de los destructores de la vida. Arboles de fuertes brazos que nos señalan el horizonte y las nubes. A esos bosques irán nuestros hijos y nuestros nietos a preguntar por nuevas ideas y a beber el rocío silvestre de la dignidad, de la generosidad.
Videla, Masera, Camps y Astis creyeron que nos iban a dejar desiertos de árboles talados, de generaciones sin brazos, ni raíces, ni ideas. Y apenas acomodaron sus picanas y sus capuchas detrás de las puertas de las moradas de sus mujeres y sus hijos, comenzaron a brotar los árboles de la Memoria, a cubrir de verde el futuro, a hacer fértil lo que ellos hollaron con la muerte y la tortura.

Plantemos un árbol por cada desaparecido y todo se multiplicará, vendrán las flores y los pájaros, los panes y los peces, y los caminos de las frescas sombras del diálogo y del compartir, el descanso fructificador y el paisaje, y con él la belleza, la alegría y la inocencia de los niños.
El verde y la brisa fresca y el viento rebelde contra el uniforme, el grito y la tortura. No pudieron matar a nuestros queridos desaparecidos. Los transfiguraron en futuro.

Osvaldo Bayer.

1º de septiembre de 1992

Jorge Dante Bustos Tolosa:

Nació el 13 de octubre de 1958. Desapareció el 10 de septiembre de 1976
Unidad: Batallón de Comunicaciones 141
Jefe: Teniente coronel César Emilio ANADON
Comandante de Zona: General Luciano Benjamín MENENDEZ
Comandantes de Subzona:
General Antonio VAQUERO (agosto de 1975 - septiembre de 1976)
General R. SANTIAGO (septiembre de 1976 - diciembre de 1977)
Jefe de Area: General Juan Bautista SASIAIÑ
Jefe del Destacamento de Inteligencia 141: Coronel Oscar BOLASINI
Segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 141: Teniente coronel Hermes RODRIGUEZ
Jefe de Sección Política (Destacamento de Inteligencia 141): Capitán Luis DIEDRICHS
Jefe del Grupo Calle (Destacamento de Inteligencia 141): Teniente primero CARRANZA
Jefe de "La Perla": Capitán Héctor Pedro VERGEZ


Jorge Dante era estudiante de Medicina de la Universidad de Córdoba y cumplía el servicio militar en el Batallón de Comunicaciones Comando 141. Un problema duodenal obligó a su internación en el Hospital Militar Córdoba, donde, finalmente, una junta médica dictaminó su baja por pérdida de aptitud militar y lo envió a su casa.

El 10 de septiembre de 1976 concurrió al Batallón por la mañana, regresó a almorzar en su casa y retornó al cuartel, como le ordenaran, para retirar su libreta de enrolamiento y devolver el equipo individual aún en su poder. Llegó a la unidad en el auto de la familia, lo estacionó en un playón y se dirigió a: su compañía para entregar el equipo. Después lo vieron recorrer el Batallón entre charlas y despedidas y se supo que Jorge y otros cuatro compañeros decidieron celebrar la baja en una confitería de Córdoba.

Esos muchachos esperaban sentados en el auto de Jorge Dante cuando lo vieron entrar en el Casino de Oficiales, supusieron que para despedirse. Pero como tardaba demasiado en regresar fueron a la guardia a preguntar por el amigo y allí les dijeron que... ¡se había fugado!
Nadie pudo dar crédito a una versión tan disparatada. Finalmente, un conscripto que se desempeñaba como mozo en el Casino de Oficiales les dijo que Jorge Dante había sido detenido allí por dos oficiales del Destacamento de Inteligencia 141. Lo golpearon mucho, esperaron la oscuridad y lo sacaron del Batallón a las nueve de la noche.

El 11 de septiembre, un día después del secuestro de Jorge Dante, fuerzas militares dependientes del teniente coronel ANADON allanaron el domicilio de la familia BUSTOS. Lo mismo ocurrió al día siguiente, bajo el mando del mismo teniente, cuyo Número de Instituto fue, según él manifestó, 14.737.

El jefe ANADON "solucionó" el episodio declarando desertor al soldado BUSTOS TOLOZA por fugarse de la unidad... ¡el mismo día que le entregaban su libreta firmada!
Tiempo después, el relato de un sobreviviente del campo de concentración "La Perla" permitió descubrir la verdad. Allí había estado detenido y torturado Jorge Dante hasta su "traslado" el 22 o 23 de septiembre de 1976.

El 26 de noviembre de 1976 el teniente coronel César Emilio ANADON pasó a desempeñarse como Jefe del Destacamento de Inteligencia 141, con plena autoridad sobre el centro clandestino de detención "La Perla". Mientras tanto, la familia BUSTOS buscaba con desesperación a Jorge Dante, todavía hoy desaparecido.

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