quarta-feira, 15 de outubro de 2014

Premoniciones




-Vení Robertito, ayudame a levantarme que voy a salir- le dice el Negro Unzaga a su hijo, que lo mira sorprendido y trata de convencerlo de volver a la cama, al final hace más de dos años que no se levanta. 
-Ayudame vos, Davicito entonces. Es que me llamó el Negro Barrionuevo y tengo que ir a encontrarme con él.- insiste don Unzaga, pero se le acaban las fuerzas y se deja convencer. Vuelve a la cama, recita una de sus poesías, toma un mate cocido con leche y se duerme otra vez. 
Diez minutos después toca el teléfono. Es Raquel, desde Córdoba, para contarles que el Negro Barrionuevo había fallecido esa tarde.

J.V. Catamarca, 5 de septiembre de 2014

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