sexta-feira, 12 de agosto de 2016

Federico García Lorca y el Hotel Excelsior, hoy Castelar




Federico García Lorca y el Hotel Excelsior, hoy Castelar

Federico García Lorca llegó por primera y única vez a la Argentina en 1933. Había embarcado el 29 septiembre en el vapor Conte Grande y 15 días más tarde llegaba a Buenos Aires para presentar su obra de teatro "Bodas de sangre" y ofrecer una serie de conferencias sobre literatura.

A los 70 años de su visita, en 2003, el poeta español fue homenajeado con la inauguración de un museo en la habitación 704 del Hotel Castelar, donde García Lorca se alojó durante los seis meses que vivió en Argentina. Y el homenagem se repitió diez años después, em 2013.
Federico vino por un mes, y se quedó seis. Vivía encantado con la Avenida de Mayo, con la gente, los artistas, los amigos; fue en Buenos Aires que conoció a Pablo Neruda, por entonces vice-cónsul de Chile, con el que tuvo una amistad casi adolescente, llena de travesuras que el chileno relata em Confieso que he vivido. Conoció a Raúl y Enrique González Tuñón, a Borges, que nunca lo entendió y lo llamaba “un andaluz profesional”; a Girondo, a Victoria Ocampo, a Alfonsina Storni.
Y se quedó seis meses; y cuando se fue, “a contracoeur”, sus amigos lo despidieron llorando a lágrima viva, quizás presintiendo que tal vez que ya no lo verían nunca más. Pero nadie imaginó que poco tiempo después, Federico sería fusilado por los fascistas en su Granada natal, “por rojo, por maricón y por poeta”.
Los porteños y los que adoran Buenos Aires hablan de la Peña del Tortoni, fundada por Quinquela Martín; cuentan sus anécdotas de Alfonsina, Pirandello y Gardel, tantas veces contadas que a todos nos parece haber estado alguna vez com alguno de ellos en el famoso sótano.
Peña concurrida por gente famosa, como Oliverio Girondo y Norah Lange, Conrado Nalé Roxlo, Jorge Luis Borges, Raúl Soldi y entre otros, em aquellos felices seis meses de 1933, también por Federico García Lorca.
Y fue en el viejo Hotel Excelsior, hoy llamado Castelar, cargado de historias propias y ajenas, en que el poeta Federico García Lorca se alojó en su estirada estadía porteña. Su habitación fue restaurada y hoy esta abierta al publico como un Cuarto Museo.
Muchos de los que mencione antes, Norah Lange, Oliverio Girando, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges y Soldi fueron algunas de las figuras destacadas que recorrieron sus pasillos.
El restaurant del hotel fue declarado Bar Notable de la Ciudad de Buenos Aires en 2004, y una placa recordatoria se puede ver en la fachada.
En el Bar Iberia, tambié se colocó una placa en memoria del escritor, ya que durante su estadía García Lorca frecuentemente almorzaba allí, y poco tiempo después, ya en plena Guerra Civil Española, el bar se volvió el punto de encuentros de centenas de inmigrantes que simpatizaban con la republica y seguían las noticias del conflicto armado.

"Buenos Aires
tiene algo vivo y personal,
algo lleno de dramático latido,
algo inconfundible y original,
en medio de sus mil razas,
que atrae al viajero y lo fascina..."
F.G. Lorca



El poeta andaluz había llegado al puerto de Buenos Aires el 14 de octubre de 1933 para quedarse todo un mês y asistir al estreno de sus “Bodas de sangre”, invitado por Lola Membrives, en el teatro Avenida.

Pero ese proyecto original no fue el único acontecimiento teatral de Federico, en su estadía que se fue dilatando porque no quería irse. Y fue así que también estrenó em Buenos Aires su “La zapatera prodigiosa” y “Mariana Pineda”, y escribió gran parte de “Yerma”, cuyos dos primeros actos leyó más de una vez a grupos de amigos.
El Hotel Castelar es hoy un tradicional hotel de la Avenida de Mayo, histórica por el profundo valor que representa para la comunidad española en la ciudad.
El edifício, proyectado por el arquitecto italiano Mario Palanti y construido por el ingeniero José Pizone, se inauguró en 1928. Como la Avenida de Mayo tiene un reglamento de alturas máximas, a partir del séptimo piso, su fachada se inclina para retirarse de la línea municipal, llegando así hasta el nivel catorce, con 53,5 metros de altura.

Y fue em el Hotel Castelar de Avenida de Mayo 1052, en la habitación 704, del 7º piso que Federico se alojó. El hotel era nuevo, pues había sido inaugurado en 1929, y todos sus cuartos tenían baño privado, refrigeración y allí funcionaba el primer “spa” porteño, aunque no se lo llamaban así en aquella época.
Los planos arquitectónicos, como ya dije antes, eran de Mario Palanti, el creador del Edificio Barolo, famoso porque diseñaba todo, desde los ascensores hasta los picaportes de cada una de las puertas.

En el subsuelo del hotel se instaló la peña “Signo”, concurrida por las clases altas e intelectuales y políticos porteños y en ese local, Frondizi y otros caciques radicales crearon en 1937 el Movimiento Orientador, para oponerse a Marcelo T. de Alvear. Una anécdota cuenta que, después de una pelea entre Enrique Santos Discépolo y el crítico Pablo Suero, el local fue cerrado.
En 1951, al cambiar de dueños, dejó su nombre antiguo, Excelsior, para llamarse Hotel Castelar, en honor a Emilio Castelar y Ripoll, presidente de la Primera República Española.
Al conocerse em Buenos Aires el asesinato de Federico G. Lorca, el diario “Crítica”, publicó una dolorosa nota de Pablo Rojas Paz:
Yo no sé quó decir de esta muerte. Pero ella ha llegado en medio de tanta muerte. Su flor roja y negra ha brotado entre tantas flores de desgracia. Y el poeta, como un dios de su propio destino, con su mediodía brillante, ha entrado sonriente en la noche. Otros harán el elogio de su obra, pero yo hablo del amigo que conocí y del español que admiré”.

“Sombra y silencio sobre su tumba; sombra y silencio sobre España”.
El amado poeta Federico García Lorca, un niño, como lo definía Pablo Neruda, fue fusilado en el camino de Víznar a Alfacar el 18 de agosto de 1936. Muerto por los fascistas de Francisco Franco "por rojo, maricón y poeta".

Javier Villanueva, Córdoba, 12 de agosto de 2016

3 comentários:

  1. Tenho sempre lido o que publica e diariamente o recomendo aos meus leitores. Este seu excelente e recente trabalho o divulguei: http://artedoartista.blogspot.com.br/2016/08/o-que-me-aterroriza.html

    ResponderExcluir
  2. Gracias, Rubem. Obrigado pelos teus comentários; por ler e recomendar meus textos. Agradeço mesmo. JV.

    ResponderExcluir
  3. Javier, muy linda nota pero te hago una aclaración: Pablo Suero se peleó con el hermano Enrique Santos Discépolo,el dramaturgo Armando Discépolo. Eran feroces enemigos y en donde se encontraban, se armaba rosca. Saludos

    ResponderExcluir